Labor Parlamentaria
Participaciones
Disponemos de documentos desde el año 1965 a la fecha
Antecedentes
- Senado
- Sesión Ordinaria N° 34
- Celebrada el 23 de enero de 1996
- Legislatura Extraordinaria número 332
Índice
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El señor RUIZ (don José) .-
Señor Presidente , Honorables Senadores, familiares y amigos de don Eduardo Simián que hoy nos acompañan:
El Senado de la República tiene entre sus más caras tradiciones rendir homenaje a aquellos ciudadanos que han dejado una huella indeleble en la comunidad nacional y cuyas vidas son un vivo ejemplo para las generaciones presentes y futuras.
Deseo hoy, en nombre de los Senadores democratacristianos --y en especial del Honorable colega señor Hamilton , quien se halla ausente, y con el que Eduardo Simián compartió Ministerios en otras oportunidades y tuvo una relación muy estrecha--, rendir un merecido homenaje a un distinguido camarada y destacado hombre público; al esposo ejemplar que formó una hermosa familia, inspirada en los valores imperecederos del cristianismo junto a su esposa Eliana y bendecida con la llegada de sus hijos María Laura , Luis Alberto , Juan Eduardo, Ricardo y María Eliana y de numerosos nietos que alegraban sus últimos años. Asimismo, deseo tributar este homenaje al amigo y compañero de trabajo en las duras faenas petroleras.
El Evangelio nos dice que la semilla debe morir para que la tierra generosa le permita perpetuarse en nuevas plantas que nos entregarán el fruto de la tarea inicial. Es cierto. Sin embargo, Eduardo Simián nos legó en vida una obra gigantesca que abarcó diversos ámbitos de la vida nacional y su muerte dará nacimiento a la leyenda, porque fue de los elegidos, de aquellos que tuvieron el privilegio de abrir un nueva era para su Patria.
Le correspondió horadar las pampas patagónicas para hacer aflorar la riqueza que Dios, generoso, nos donó. En su nombre se sintetizan los de muchos hombres que vivieron la epopeya del petróleo en el extremo austral de nuestro país y, por ello, estará siempre presente en la memoria de un pueblo agradecido.
En su inquieta juventud, se destacó como gran deportista cubriendo el arco del club de su universidad, la Universidad de Chile, convirtiéndose en el mejor de su época y llevándolo a vestir la camiseta de la Selección Nacional. Lo hizo como en todas las actividades fructíferas de su vida: con pasión, entrega y gran caballerosidad. Pudo haber elegido el camino del deporte que le tenía asegurado un brillante porvenir, pero quiso enfrentar el desafío que, en la realización de su profesión de ingeniero, le ofrecía el Estado en la búsqueda del preciado oro negro, que la CORFO con ahínco perseguía en Tierra del Fuego.
Allí, en el confín de América --"tierra maldita" según los primeros exploradores europeos que la recorrieron--, luchando con limitados recursos contra la inclemencia de un clima riguroso, pero con la resolución y la tenacidad que lo habrían de distinguir a lo largo de su vida, supo imprimir al puñado de hombres que lo acompañaban la fuerza y la esperanza que habría de coronarse el 29 de diciembre de 1945, con el surgimiento del primer chorro de petróleo en Chile. Habían logrado convertir en realidad el sueño tan ansiado por la pequeña comunidad magallánica, despertado por el pionero Alejandro Marcou , cuyos esfuerzos resultaron infructuosos, pero que abrió el cauce a los intentos que continuaría el Estado, a través de la Corporación de Fomento de la Producción.
El nombre de Eduardo Simián recorre todos los rincones de Chile y, de allí para adelante, es difícil hablar del petróleo chileno sin asociarlo a su descubridor.
Comienza así una carrera que lo llevaría a ocupar los más altos e importantes cargos en la empresa, llegando a su gerencia general y, luego, a su directorio. Por eso, al conmemorarse el cincuentenario del descubrimiento del petróleo, la Empresa Nacional de Petróleo, en el pozo Nº 1 de Manantiales, le rindió un justo y merecido homenaje a él y a su colega y amigo Juan Pedrals , también recientemente fallecido. Habríamos querido destacar en esta Corporación la importancia de la ENAP en estos 50 años de fructífera labor en beneficio del país, cuando nos golpeó la noticia del fallecimiento de Eduardo Simián .
Por ello, queremos reconocer, en un homenaje a su persona, el aporte de tantos petroleros que ya no están, pero que dejaron una estela luminosa en las tierras australes.
También el ingeniero Simián incursionó con éxito en la actividad privada, participando en 1954 como Director-Gerente en la formación de la Compañía Sudamericana de Fosfatos S.A. Fue además Presidente del Directorio de Petroquímica Chilena ; Presidente del Directorio de Petroquímica Dow S.A., Director de Gildemeister S.A.C.; socio y Presidente de Marítima del Sur S.A. y Presidente del Directorio de Carbonífera de Schwager S.A., entre otras.
Junto al distinguido ingeniero Fernando Salas Valdés , ex Gerente General de ENAP , puso en marcha el proyecto petróleo ecuatoriano, país en el que Simián era asesor del Ministerio de Recursos Naturales.
Sus inquietudes gremiales lo llevaron a presidir el Instituto de Ingenieros de Minas, el que le confirió la Medalla al Mérito en l968 y la Medalla de Oro en l977. Fue miembro del Consejo del Colegio de Ingenieros de Chile, institución que le confirió, en l987, el grado de Miembro Vitalicio, por su larga y brillante trayectoria profesional. En l994, le otorgó el "Premio Nacional del Colegio de Ingenieros de Chile".
En el campo político, destaca por su disponibilidad para responder a los requerimientos del Partido Demócrata Cristiano, sacrificando sus actividades profesionales y empresariales y, sobre todo, quitándole un tiempo precioso a su vida familiar. Fue candidato a Diputado por el Tercer Distrito de Santiago . En l964, llamado por el Presidente Eduardo Frei Montalva , asume el Ministerio de Minería, en el que le corresponde iniciar el histórico proceso de la chilenización del cobre. Posteriormente, a pedido del propio Presidente Frei , asume la gerencia de la recién creada Petroquímica y la presidencia del directorio de la Sociedad Minera "El Teniente S.A.". En sus últimos años, participó en los directorios de la ENAP y de sus filiales, aportando sus profundos conocimientos, su valiosa experiencia y su probada honestidad, siendo permanentemente consultado y requerido por quienes tuvieron la responsabilidad de dirigir estas empresas públicas.
Señor Presidente , esta breve síntesis de la obra y vida de Eduardo Simián demuestra la consecuencia de una conducta ejemplar, inspirada en los valores permanentes del humanismo cristiano, en una generosa predisposición de servicio público y en una actitud de humildad y de caballerosidad que nos invitan a ponerlo como ejemplo a las juventudes que abren su mirada a la vida.
Pero este homenaje también pretende agradecer a su familia por habernos permitido compartir con este hombre excepcional, habernos cedido parte de su tiempo para que los chilenos de ayer, de hoy y de mañana se puedan beneficiar por el importante y valioso aporte que Eduardo deja al país.
Eduardo Simián , que el Señor te tenga en su santa gloria y desde allí puedas inspirar a todas las gentes de buena voluntad, para que tu obra se proyecte en beneficio, especialmente, de los más pobres de la Patria, por quienes entregaste tus mejores energías.
He dicho.