Labor Parlamentaria
Participaciones
Disponemos de documentos desde el año 1965 a la fecha
Antecedentes
- Cámara de Diputados
- Sesión Ordinaria N° 21
- Celebrada el 31 de julio de 1996
- Legislatura Ordinaria número 333
Índice
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El señor ERRÁZURIZ ( Presidente accidental ).-
Con cargo a los dos minutos que restan a la Unión Demócrata Independiente y a los siete y medio del Comité de Renovación Nacional, tiene la palabra el Diputado señor
El señor GARCÍA-HUIDOBRO (de pie).-
Señor Presidente , permítanme manifestar mi profunda satisfacción por poder rendir homenaje a Jorge Jottar Mereb , en primer lugar, por la gran admiración que siento hacia él y su distinguida familia y, en segundo lugar, porque nos une el hecho de habitar en la misma comuna, donde ambas familias nos hemos desarrollado en la vida empresarial y, fundamentalmente, familiar y espiritual.
Jorge Jottar Mereb nació el 29 de junio de 1929. Es agricultor y progresista comerciante de la ciudad de Requínoa. Terminó sus estudios secundarios en el Instituto O’Higgins, de los Hermanos Maristas de Rancagua, donde practicó siempre con éxito deportes, como el fútbol y el básquetbol. Con posterioridad, volcó su afición deportiva en la caza.
Fue en 1961 cuando, invitado por unos amigos personales a presenciar una competencia en Lo Curro donde actuaba también Juan Enrique Lira , el especialista nacional, encontró su destino deportivo. Un mes después, con la cooperación de su hermano Ramón y de su cuñado Eduardo Hechem construían una pequeña cancha, con las instalaciones más indispensables, a tres kilómetros de su pueblo. A continuación, fundaron el club, con veinte socios, y con posterioridad, contribuyeron a la creación del club de Rengo y de Santa Cruz.
Figura campechana y de sonrisa ancha, personalidad sencilla, hombre bondadoso y cordial.
Su primera y gran victoria tuvo lugar al coronarse vicecampeón mundial de tiro skeet en el torneo realizado en Lo Curro. Chile obtenía el vicecampeonato como equipo y en la categoría individual; es decir, había cumplido más allá de lo presupuestado, pues se trataba de un deporte con un número reducido de cultores, por cuanto tanto sus deportistas como sus dirigentes debían -también ocurre en la actualidad- hacer grandes esfuerzos para que esta rama deportiva no se estancara en esa época y desapareciera.
Este título de Jorge Jottar no hizo otra cosa que enorgullecer a la ciudad de Requínoa, donde fue recibido por sus autoridades y todos los vecinos del lugar. Su estampa de campeón tenía mucho que ver con la sencillez, amabilidad y actitud respetuosa y gentil que siempre dispensaba a sus rivales, además de ser considerado un comerciante emprendedor y un leal amigo.
En julio de 1966, Jorge Jottar obtenía el título de campeón mundial de tiro skeet, campeonato que se llevó a efecto en la ciudad de Wiesbaden, Alemania. Único tirador latinoamericano en obtener una medalla.
El equipo había sido la resultante de una selección previa entre treinta especialistas del país, tras la preparación intensiva a que fue sometido durante seis meses un plantel de doce seleccionados por el Comité Técnico de la Federación. Se fue formando el conjunto que obtuvo la honrosa clasificación. Jorge no supo sino a última hora que viajaba, por lo que alcanzó a entrenar sólo cuatro días.
Los seis chilenos que partieron a Wiesbaden formaban el contingente más exiguo de tiradores presentado por país alguno en el 39º Campeonato Mundial de Tiro. Ello, porque nuestros deportistas hacían grandes esfuerzos para asistir al campeonato.
Al momento de partir, no hubo vítores ni títulos periodísticos. Nada hacía sospechar que de vuelta traerían el título mundial individual, lo que significaba, además, que nuestro país pasara a los anales en estas competencias. Había logrado dos cetros individuales en años consecutivos.
El carácter afable, espontáneo, directo, reposado y los nervios de acero de Jorge Jottar, cuando las circunstancias competitivas así lo exigían, contribuyeron a que en un país tan lejano, como Alemania, se formase espontáneamente una barra, compuesta por una legión de deportistas de los más distintos países del cono sur y de otras latitudes, que lo apoyaban.
La hazaña de este amigo, consagrado como deportista máximo de 1966, era sorprendente. Con sólo algunos años de prácticas, logró lo que ningún deportista chileno había conseguido: ser dos veces, en una misma oportunidad, vicecampeón mundial por equipo e individual, y al año siguiente, campeón mundial. Así, de un modesto cazador, en seis años se había transformado en el más eximio tirador skeet, y sin haber sido campeón de Chile, logró dos medallas de proyección universal en seis años de actividad.
Para este gran hombre, la soledad, lejos de constituir un escollo, significó un acicate y un estímulo, templó su carácter y su vocación deportiva a costa de jornadas muy duras, de marcada tenacidad y lo alzó como la figura máxima de este deporte. Sin embargo, su sonrisa, cordialidad y sencillez no experimentaron la menor transformación después de sus triunfos, al conjuro de halagos y adjetivos. Ejemplo de humildad y modestia para nuestros deportistas nacionales y, en especial, para nuestra juventud.
Muchas gracias, Jorge .
He dicho.
-Aplausos.