Labor Parlamentaria
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Antecedentes
- Cámara de Diputados
- Sesión Ordinaria N°116
- Celebrada el 23 de enero de 2018
- Legislatura número 365
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Intervención
RECONOCIMIENTO Y PROTECCIÓN AL DERECHO A LA IDENTIDAD DE GÉNERO (SEGUNDO TRÁMITE CONSTITUCIONAL. BOLETÍN N° 8924-07) [CONTINUACIÓN]
Autores
El señor JARAMILLO (Vicepresidente).-
Cito a reunión de Comités sin suspensión de la sesión.
Tiene la palabra el diputado Jorge Rathgeb .
El señor RATHGEB.-
Señor Presidente, sé que este tema es bastante complejo porque nuestra decisión influirá en cientos o quizás en miles de jóvenes de la actual y de las futuras generaciones, quienes seguramente nos reprocharán el día de mañana el hecho de que, en muchos casos, no hay vuelta atrás.
Quiero señalar que votaré en contra el proyecto por cuanto, como indicaré en mi exposición, es contrario a nuestra Carta Fundamental y a los tratados internacionales suscritos por nuestro país.
(Aplausos)
Por lo tanto, desde ya hago presente reserva de constitucionalidad respecto del proyecto.
La iniciativa también es contraria a nuestra propia naturaleza humana, es contraria a los derechos de los padres y es contraria al desarrollo físico e intelectual de los niños.
Por otra parte, me llama mucho la atención que el gobierno haya calificado de suma la urgencia para el despacho de este proyecto, después de haber sido derrotado en las recientes elecciones, tanto parlamentarias como presidenciales.
Se debe considerar y escuchar a la gente cuando se expresa en las elecciones democráticas. Si bien el actual gobierno tiene legitimidad de origen -hay que reconocerlo-, por cuanto fue elegido por una abrumadora mayoría, no ha tenido legitimidad en su desempeño, lo que ha quedado demostrado en las encuestas y en las recientes elecciones desarrolladas en el país.
Me han hecho llegar una declaración de padres y madres que señalan que el reconocimiento de la identidad de género es un derecho fundamental y personalísimo del ser humano. Pero ante todo, y antes del reconocimiento de la identidad de género como derecho fundamental y personalísimo, está el derecho a la vida. Muchos de los que defienden el derecho a la identidad de género, en su momento no fueron capaces de defender el derecho a la vida, como quedó demostrado cuando el Congreso Nacional aprobó el proyecto que otorga el derecho a abortar en ciertas circunstancias a niños, que no tienen ninguna responsabilidad respecto de la forma en que fueron concebidos. Ellos no eligieron cómo ser concebidos ni eligieron a su familia, porque hay circunstancias que no se eligen. El sexo con que uno nace no se elige. No se elige la familia, no se elige la época en la que nacer ni el lugar de nacimiento. Son circunstancias que ocurren y que hay que respetar.
Hay teorías que señalan que el ser humano se considera persona cuando se reconoce como tal, es decir, cuando tiene 3, 4 o 5 años de edad; recién ahí se considera persona humana. Por lo tanto, si se atenta contra la vida de esa persona antes de esa edad, a lo mejor ni siquiera es considerado homicidio o infanticidio. Todas esas teorías que importamos afectan nuestra propia existencia humana.
Tengo en mis manos una declaración conjunta de la Sociedad Chilena de Endocrinología y Diabetes y de la Sociedad Chilena de Pediatría, firmada por sus respectivos presidentes, en uno de cuyos párrafos dice lo siguiente: “Por otra parte, es un error considerar que un niño o adolescente está capacitado para comprender acabadamente las implicancias de realizar un cambio de sexo, que implica tratamientos hormonales de por vida, eventuales tratamientos quirúrgicos irreversibles, infertilidad, efectos secundarios a los tratamientos, mayor riesgo de cáncer, enfermedades cardiovasculares, enfermedades psiquiátricas e intento de suicidio, entre otros.”.
Entregar esa libertad a un niño, que no tiene conciencia de los efectos que ello le puede ocasionar a futuro, finalmente puede significar castrar a una generación, que nos reprochará la decisión que hoy tomemos.
Una persona mayor de edad puede tomar sus propias decisiones, pero un niño no tiene la capacidad de hacerlo.
Señor Presidente, por su intermedio, pido a la ministra que ponga atención y deje de conversar, porque estamos discutiendo algo muy importante. El día de mañana a ella también le reprocharán su actitud. Se lo digo con mucha humildad y respeto.
Reitero, los adultos tienen la facultad para decidir, pero respetemos la niñez y la adolescencia. Guiemos y orientemos a los niños y adolescentes, pero no los hagamos tomar decisiones de las que en el futuro ellos mismos se van a arrepentir, y por las que nosotros tendremos que dar la cara.
Los diputados debemos tomar una decisión importante. Tomémosla en conciencia. Seguramente nuestros hijos y nuestros nietos se verán involucrados en este tipo de situaciones.
He dicho.
-Manifestaciones en las tribunas.