Labor Parlamentaria
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Antecedentes
- Cámara de Diputados
- Sesión Ordinaria N°33
- Celebrada el 15 de junio de 2016
- Legislatura número 364
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Homenaje
HOMENAJE A RAPA NUI CON MOTIVO DE CONMEMORARSE CINCUENTA AÑOS DE LA LEY N° 16.441, QUE CREA EL DEPARTAMENTO DE ISLA DE PASCUA
Autores
El señor ANDRADE (Presidente).-
Tiene la palabra el diputado Osvaldo Urrutia .
El señor
Señor Presidente, por su intermedio quiero saludar con especial afecto a don Carlos Riroroko , vicealcalde de Rapa Nui, primer concejal y descendiente del último rey; a doña Juliette Hotus , directora de la Tapati Rapa Nui; a doña Flor Ayala , jefa de prensa de la alcaldía, y a los estudiantes que nos acompañan.
También, con mucho afecto, doy la bienvenida a mi amigo Elías Figueroa , gran exseleccionado nacional, quien se encuentra en la tribuna con su hijo Ricardo.
Asimismo, deseo saludar a la distancia al señor alcalde , don Pedro Edmunds Paoa , y a sus concejales, quienes seguramente están presenciando por televisión el presente homenaje.
¡Iorana korua a todos ustedes!
Hoy conmemoramos cincuenta años de la promulgación de la “ley Pascua”, estatuto jurídico que constituyó un hito en la relación del Estado chileno con Rapa Nui.
Por ello, es momento de mirar el pasado para celebrar nuestros aciertos, reflexionar sobre los compromisos pendientes y aprender de nuestros errores, con el objeto de definir un camino que nos lleve a fortalecer la relación entre isleños y continentales -compatriotas y chilenos todos-, que permita hacernos cargo de los desafíos políticos, económicos, sociales, culturales y medioambientales de un territorio y su pueblo que forman parte de nuestra identidad nacional.
La Isla de Pascua o Rapa Nui, ubicada en el centro del océano Pacífico sur, es la isla habitada más aislada del mundo y el territorio más occidental de nuestro país. Tiene una superficie de 163,5 kilómetros cuadrados y se encuentra a 3.600 kilómetros de la costa de Chile continental, frente al puerto de Caldera. Es patrimonio de la humanidad desde 1995 y en su territorio se emplaza el Parque Nacional Rapa Nui, de más de 7.000 hectáreas.
Sus primeros habitantes eran experimentados navegantes orientales que hace más de
3.000 años comenzaron a explorar nuevos horizontes para encontrar un lugar donde asentarse. Durante la travesía, fueron poblando los territorios insulares de la Polinesia hasta radicarse en una pequeña isla ubicada al centro del Pacífico, a la cual llamaron Te Pito o te Henua.
En este nuevo hogar establecieron una estructura política y social muy desarrollada, inventaron un sistema de escritura, adoptaron una profunda espiritualidad en relación con la tierra, erigieron los monumentales e icónicos moais, y alcanzaron, en su apogeo, una población estimada en 20.000 habitantes.
La Isla de Pascua se incorporó al territorio nacional el 9 de septiembre de 1888, en razón del Acuerdo de Voluntades celebrado entre el capitán Policarpo Toro y el ariki Atamu Tekena . En palabras del presidente de la Fundación del Patrimonio de Rapa Nui, don Sergio Rapu , antropólogo, arqueólogo y profesor universitario de gran prestigio, la visión vanguardista de las autoridades chilenas de la época permitió la salvación de un poco más de un centenar de personas de la etnia rapa nui, quienes sobrevivían a fines del siglo XIX. En efecto, al tiempo de la anexión territorial de la isla a Chile su población se encontraba muy disminuida por constantes agresiones externas. Es así como se encuentra documentado que en 1862 siete embarcaciones provenientes del Perú capturaron como esclavos a alrededor de 1.500 isleños para trasladarlos a ese país. A mayor abundamiento, a instancias del obispado de Tahití, fueron repatriados 15 rapa nuis desde Perú , quienes, lamentablemente, habrían propagado enfermedades en la isla que diezmaron a la población hasta el borde de su desaparición.
Así las cosas, en este camino de incorporación de la isla a la soberanía chilena, en 1933 se efectuaron las primeras inscripciones de dominio de las tierras de la isla; sin embargo, no es hasta 1966, con la promulgación de la ley N° 16.441, conocida como “ley Pascua”, que se reconoció la calidad de ciudadanos chilenos a los integrantes de la etnia rapa nui y se les otorgó una serie de beneficios especiales, entre ellos, el derecho a voto.
La ley que motiva el presente homenaje en conmemoración de los cincuenta años de su promulgación, estableció instituciones públicas y servicios fiscales básicos de la administración del Estado, como la gobernación provincial, la municipalidad y los juzgados, entre otras reparticiones.
Adicionalmente, incorporó excepciones en materia de enjuiciamiento civil y criminal; estableció un régimen tributario especial que exime del pago de impuestos a la mayoría de las rentas generadas en territorio insular.
También se adoptó la administración de los terrenos fiscales por parte de la Corfo, entre otras disposiciones.
La entrada en vigencia de dicha ley ciertamente trajo consigo avances concretos. No obstante, con el transcurso de los años, todos hemos sido testigos de la creciente desafección entre la isla y el continente. Las causas de tales diferencias y aprensiones son múltiples y los distintos gobiernos han tratado de abordarlas desde las más diversas aristas: reconocimiento constitucional de territorio especial, promesas de descentralización política, beneficios económicos y tributarios, subsidios al transporte, becas de estudio para los más jóvenes, entre otras medidas. Sin embargo, las respuestas estatales han sido generadas de manera inorgánica y sin una mirada estratégica de desarrollo.
Respecto de este punto es necesario reconocer los esfuerzos que desde la sociedad civil se están generando para canalizar las demandas sociales y culturales de los isleños.
Por ello, saludo y valoro el notable trabajo que han hecho Mahani Tehavi y Enrique Ika , que se ha materializado en la creación de la Escuela de Música Rapa Nui, instancia dirigida especialmente a los niños de la isla con el noble objetivo de conservar las raíces de un pueblo a través de la música. Mahani Tehavi ha dicho: “En Isla de Pascua los niños aprenden a caminar para poder bailar y a hablar para poder cantar.”.
Señor Presidente, la isla y el continente se necesitan mutuamente para alcanzar su desarrollo integral, por lo que es imperativo buscar puntos de encuentro y acercar posiciones en los temas que les preocupan a los isleños y afectan nuestra relación.
Bajo este paradigma, el punto de encuentro entre el continente y la isla naturalmente es el mar. Nuestro país es una nación marítima, con miles de kilómetros de costas y una proyección oceánica por su territorio insular que es única en el mundo.
Tal como refiere don Sergio Rapu : “Si a gran escala vemos su importancia geopolítica u oceanopolítica, como punta de iceberg desde Chile continental como avanzada hacia los mercados del Pacífico oriental, el solo hecho de sobreponerle el carácter cultural que nos hermana con la Polinesia, siendo un mismo pueblo originario, se abre un nuevo concepto:
Región oceánica chilena.”.
En esta línea, es absolutamente necesario concretar lo planteado por don Sergio Rapu en términos de estudiar seriamente la creación de una “región oceánica chilena”, que incorpore los distintos territorios insulares de nuestro país y no solo a Isla de Pascua, Juan Fernández , Sala y Gómez , San Félix y San Ambrosio , con el fin de empoderar a ese nodo oceánico como un enclave estratégico, cultural, comercial y medioambiental, que cuente con la debida representación política que pueda canalizar todos sus requerimientos.
En consecuencia, sobre la base de estos puntos de encuentro, se pueden trazar nuevos caminos hacia el establecimiento de un modelo estratégico de desarrollo que recoja el carácter geopolítico y reconozca las particularidades de la isla y del continente, tanto para los habitantes de la etnia rapa nui como para los isleños no rapa nui, quienes deben trabajar como socios complementarios en pro de un objetivo común que reconozca la riqueza de la multiculturalidad de la isla y su especial geografía como elementos intrínsecos de nuestra identidad nacional.
Señor Presidente, a cincuenta años de la incorporación civil de Isla de Pascua a Chile, los diputados de la Unión Demócrata Independiente saludamos con especial afecto a todas las personas de origen rapa nui y también a toda la población no originaria que habita en nuestra hermosa isla, que comparten su territorio y que coexisten con esta especial cultura, ejerciendo nuestra plena soberanía en el Pacífico Sur.
Maururu .
He dicho.