Labor Parlamentaria
Participaciones
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Antecedentes
- Cámara de Diputados
- Sesión Ordinaria N°27
- Celebrada el 03 de junio de 2020
- Legislatura número 368
Índice
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Intervención
REFORMA CONSTITUCIONAL PARA ESTABLECER LÍMITE A REELECCIÓN SUCESIVA DE DIPUTADOS Y SENADORES, CONSEJEROS REGIONALES Y CONCEJALES (TERCER TRÁMITE CONSTITUCIONAL. BOLETINES NOS 4115-07, 4499-07, 4701-07, 4891-07, 7888-07 Y 8221-07, REFUNDIDOS)
Autores
El señor
Señor diputado, tanto usted como el resto de los miembros de la Cámara de Diputados son representados por sus jefes de Comités.
Además, la tabla de la semana se confecciona de acuerdo con la calificación de las urgencias que el Ejecutivo hace presente a los proyectos de ley, sin perjuicio de lo cual, si queda espacio disponible para tal efecto, agregamos -como a todos les consta- iniciativas iniciadas en moción para ser debatidas.
En discusión las modificaciones del Senado.
Tiene la palabra el diputado Andrés Longton Herrera .
El señor
Señor Presidente, este proyecto de ley llega en el momento en que el Congreso Nacional necesita un remezón muy fuerte.
Nunca es fácil desprenderse de aquello que a algunos los valida como personas o que les permite ensalzar su figura en una burbuja de poder; pero es precisamente por ese motivo que es necesario hacerlo, para así nunca perder de vista la razón por la que estamos acá y para que no olvidemos que nuestra experiencia como parlamentarios es solo de paso. Se requiere dicho remezón para que marque huella, no solo en la vida de nosotros, sino en la vida de las personas.
Al respecto, la función parlamentaria debe venir acompañada de la garantía de que estará alejada lo más posible del pensamiento constante de eternizarse en los cargos y de que se utilizarán maniobras de cualquier índole para satisfacer el interés personal. Ese tipo de actitudes aleja cada vez más -muchas veces sin dimensionarlo- a quienes ocupan algún cargo parlamentario de los nobles fines que debe tener siempre esta función.
El Senado fue hace algunos días el escenario en el que quedó en evidencia una de las razones que más se esgrimen por parte de las personas cuando manifiestan su indignación en contra de la clase política. Lamentablemente, con la votación de los senadores en contra de la retroactividad, pero a favor del límite de la reelección, esas razones quedaron al desnudo. Aquello se hizo sin descaro y demostró la peor cara de la política: los senadores quisieron que el límite aplicara para todos, pero, por supuesto, no para ellos.
Lo que allí ocurrió es un bochorno difícil de explicar, pero nos dejó muy en claro que se había traspasado una vez más la delgada línea que existe entre los intereses personales y el bien común, que debiera ser siempre el fiel compañero de las convicciones y de las decisiones que se adoptan en política.
Lo anterior podría haber sido el cruel desenlace de un proyecto que hace ocho años había sido aprobado por la Cámara de Diputados, pero que se encontraba completamente dormido en el Senado, respecto del cual muchos tenían ganas de que su sueño fuera ojalá eterno. Esa era la situación de esta iniciativa, hasta que el clamor social pudo doblegar aquella oposición.
Sin embargo, a pesar de la actuación bochornosa que cometió un grupo de senadores, aún existen esperanzas. A pesar de la advertencia de algunos de sus colegas, que les señalaron, en forma expresa, que no había que aprobar una norma que dijera que la reelección iba a afectar a aquellos senadores que ya hubiesen cumplido con una reelección, ya que las normas en derecho público rigen, sin necesidad de señalarlo, de manera inmediata para todos aquellos que estén en dicha situación, igualmente no lo advirtieron o bien, pese a advertirlo, votaron en contra o se abstuvieron.
Por lo tanto, la norma del límite de una reelección sucesiva para senadores, y de dos reelecciones sucesivas para diputados, alcaldes, concejales y consejeros regionales regirá en el acto. Por eso, todos aquellos que tengan cumplidos dichos períodos no podrán ser reelegidos en la próxima elección.
Cuando algunos hablan de la libertad que tienen los ciudadanos para poder elegir y ser elegidos, pienso qué libertad puede tener una persona común y corriente frente a una autoridad que lleva veinte años en su cargo. Cabe hacerse esa pregunta si se consideran las redes de poder que muchas veces se tejen alrededor de una autoridad que lleva tantos años en su cargo, las campañas constantes en las que ha estado involucrado, por ejemplo, un parlamentario, o los recursos con que este cuenta para pagar un equipo de difusión y oficinas, entre otras cosas. Si se trata del caso de un alcalde o de una alcaldesa, en los municipios se manejan recursos con equipos en diversas áreas. Claramente, la desigualdad en las condiciones coarta la libertad, la cual algunos pretenden acomodar a su antojo.
Estoy convencido de que la renovación y la oxigenación del Congreso Nacional y demás cargos traerá no solo la frescura de rostros y de ideas, que muchas veces se duermen en la comodidad de un cargo, sino que posibilitará que se ponga fin a la profesionalización de la política. Ese es el vicio que más nos puede alejar del bien común y que más nos puede acercar a prácticas indeseadas y reprochables.
Finalmente, la aprobación de las modificaciones incorporadas por el Senado a este proyecto de ley nos permitirá sanar la herida que aqueja a la política, pero que algunos aún no son capaces de ver por lo fascinados e irresistiblemente atraídos que se sienten por sus cargos.
He dicho.