Labor Parlamentaria
Participaciones
Disponemos de documentos desde el año 1965 a la fecha
Antecedentes
- Cámara de Diputados
- Sesión Ordinaria N° 25
- Celebrada el 21 de agosto de 1990
- Legislatura Ordinaria número 320
Índice
Cargando mapa del documento
Homenaje
HOMENAJE EN MEMORIA DEL DOCTOR IGNACIO GONZALEZ GINOUVES , EX RECTOR DE LA UNIVERSIDAD DE CONCEPCION, CON MOTIVO DE SU RECIENTE FALLECIMIENTO.
Autores
El señor
Tiene la palabra el Diputado señor José Miguel Ortiz.
El señor ORTIZ (de pie).-
Señor Presidente, estimados colegas parlamentarios:
Doctor Ignacio González Ginouvés: humanista, laico, visionario, ex rector de nuestra Universidad, la de Concepción.
Nació en Concepción, el 31 de octubre de 1903. Fue el mayor de 6 hermanos. Sus padres fueron don Desiderio González y doña Magdalena Ginouvés, destacados vecinos de la antigua Concepción. Realizó sus estudios en el hermoso liceo "Enrique Molina Garmendia", tan pleno de tradiciones.
Este liceo y el grupo de alumnos que lo formaban, por muchas generaciones tan relacionadas con nuestra Universidad, influyeron poderosamente en las reflexiones e ideas del espíritu de adolescente de don Ignacio y después, sin discusión, en la escala de valores e ideales de su vida.
El liceo de entonces era el colegio de Concepción, por lo que su presencia en él lo puso en contacto con los mejores estudiantes de la región, de diversos estratos sociales, culturales y de plurales puntos de vista filosóficos y religiosos.
Terminados sus estudios secundarios, ingresa a la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile, en 1922. Recordemos que ya se había fundado la Universidad de Concepción. Desde sus inicios, los fundadores conciben en ella una Facultad de Medicina y un hospital de clínica, donde los alumnos de esa facultad harían sus prácticas. Pero la Facultad de Medicina sólo se inauguró en el año 1924, y don Ignacio concurre a este gran acontecimiento formando parte de un grupo de estudiantes nombrado por el centro de alumnos, quienes integraban la numerosa delegación que envió la Universidad de Chile, presidida por su Rector, profesor Gregorio Amunátegui, acompañado también por el Decano de la Facultad de ese tiempo.
Se titula de médico-cirujano en el año 1928 y de inmediato comienza a trabajar en una de las pasiones de su vida -la cirugía- en la clínica del más destacado cirujano de la época, maestro de la cirugía chilena, el profesor doctor Lucas Sierra.
Después de 2 años, habiendo adquirido destreza, tan importante en cirugía, y madurado como médico, regresa a Concepción y se dedica a la universidad, al hospital y al ejercicio privado de la medicina.
La Facultad de Medicina de la Universidad de Concepción inicia su docencia clínica en cirugía, cuarto año, en 1930, a la que de inmediato se incorpora el doctor González. Primero, lo hace como ayudante y, después, sucede al profesor René Ríos como profesor titular de la cátedra en el año 1941. En esas circunstancias, Concepción es estremecida y virtualmente destruida por el terremoto de 1939. Don Ignacio se hace cargo del hospital. Logra de la Rectoría de la Universidad la posibilidad de que lo más importante del destruido Hospital San Juan de Dios, funcione en las Escuelas de Educación y de Derecho, donde permanece por más de 10 años.
En esos tiempos, su padre, don Desiderio González Medina, es nombrado Intendente de Concepción por el entonces Presidente de la República, don Pedro Aguirre Cerda. Este hecho resulta trascendente para que la comunión de ideales e intereses de padre a hijo lograra vencer las siempre presentes trabas del centralismo y se emprendiera la reconstrucción del hospital de Concepción. Por esas cosas de la vida, él mismo, personalmente, en el año 1943, tendría que inaugurarlo, debido a que meses antes se había trasladado a Santiago para asumir el cargo de Director General de Beneficencia.
En las postrimerías del año 47, regresa a Concepción y reasume los cargos de Jefe del Servicio de Cirugía y de profesor titular de la cátedra de cirugía.
El año 1948 es elegido Decano de la Facultad de Medicina, cargo que desempeña por tres períodos hasta el año 1955.
Este hombre, uno de los visionarios que han hecho posible el adelanto y el progreso en nuestra ciudad, en nuestra provincia y en nuestra región, demuestra que es inquieto y, en el año 1956, se presenta al concurso a que el Servicio Nacional de Salud convoca para dirigir el Servicio de Cirugía del Hospital del Salvador, a cargo del profesor Félix De Amesti. Pero el claustro pleno de nuestra universidad consideró que el hombre que debería regir los destinos de nuestra universidad, por seis años, era Ignacio González . Por ello, debió abandonar sus múltiples obligaciones relacionadas con la administración de salud para cumplir con lo solicitado por los miembros académicos de la Universidad de Concepción. Tendrá la responsabilidad de avanzar en la reestructuración de esa casa de estudios para dejar al final de su mandato una universidad firme, sólida, ética y progresista, que ha logrado con éxito obviar inconvenientes difíciles e imprevisibles. González es un penquista altamente relacionado con la vida nacional, por lo que inicia su actividad como Rector, enfocando con singular acierto los problemas que enfrentaba en ese entonces la educación chilena. Y concluye que, simultáneamente con la profundización de la reforma en la universidad, era necesario transformar todo el régimen docente imperante en el país. La educación nacional requería con urgencia de cambios en la forma y en la orientación, y ésta era una de las tareas prioritarias que era necesario emprender.
Don Ignacio González Ginouvés, un hombre de personalidad fuerte, pero positiva. Este Rector es vehemente y ejecutivo, e indiscutiblemente talentoso y sobresaliente. Defiende su opinión con pruebas y razones. Si bien no le agrada la crítica superficial, respeta a su interlocutor y, con un atraso de horas o días, los llamará para volver a discutir el tema y buscar los puntos de consenso que permitan mejorar la idea inicial. Aceptará esta nueva idea y recordará para siempre a quien le ayudó a mejorarla o adaptarla mejor al medio donde deberá aplicarse.
En resumen, es un hombre de aparente mal carácter, conversador erudito, pero increiblemente inteligente. Su amistad otorga honor no exento de orgullo. Está plenamente convencido de que los cambios, aunque sean necesarios, no son fáciles de efectuar con éxito. No obstante, se ha asignado una obligación fundamental que implica, según sus palabras, la aceleración de un proceso que nunca deberá cesar: la transformación de nuestra universidad tradicional, rígida y estática, en un organismo plástico y dinámico, en permanente e incesante renovación.
¿Cuál es la solución que el rector de la época, en la década del 60, propuso? La solución queda especificada en pocas palabras, que se refieren a la necesidad de dotarla de estructuras que faciliten y estimulen, si son bien comprendidas y aprovechadas, cualquier adaptación a las circunstancias futuras.
El rector es cirujano. Es un excelente cirujano. Estudia, valoriza, analiza los riesgos y, tomada la decisión, la ejecuta con maestría y con fe, por lo cual no asombra el éxito que alcanza en las acciones y en las empresas que acomete. Sabe muy bien que su especialidad es un campo que se ha concedido el tiempo para estudiar los cambios que se perfilan en la biomedicina. Sabe que la integración de las diferentes facetas del conocimiento han permitido que la biología se transforme en una ciencia exacta y, prácticamente, en el eje sobre el cual giran las otras ciencias, las manifestaciones culturales, artísticas y sociales.
Hace poco tiempo, la Universidad de Concepción lo nombró Doctor Honoris Causa. Los penquistas de "tomo y lomo" somos agradecidos de los talentos que han hecho grande nuestra ciudad y nuestra provincia.
Por eso, los Diputados democratacristianos nos colocamos de pie, enlutamos nuestras banderas y testimoniamos nuestro dolor y pesar ante la muerte de este prohombre que fue don Ignacio González Ginouvés , que en paz descanse.
Muchas gracias.
-Aplausos en la Sala y en las tribunas.