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Antecedentes
  • Senado
  • Sesión Ordinaria N° 95
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  • Legislatura Extraordinaria periodo 1965 -1966
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Intervención
PROPAGANDA POLITICA EN OFICINAS PUBLICAS.

Autores

El señor ALLENDE.-

Señor Presidente, ahora me referiré a otra materia.

Visité hoy una oficina pública de importancia. En realidad, voy pocas veces a tales reparticiones, porque generalmente se nos tramita. Existe en ellas cierta impermeabilidad para considerar lo que planteamos los Senadores del FRAP o de Oposición. Tuve que esperar al director de esa oficina. En la cómoda sala en que estaba, sobre un escritorio, había varios folletos como el que ahora tengo en mis manos. Despertaron mi curiosidad, tomé uno de ellos, y la secretaria me dijo: "Si quiere lo lleva. Senador. Tenemos muchos más: nos llegan a menudo". Lo traje, y me congratulo de ello.

El folleto se titula: "Chile eligió su camino". No tiene pie de imprenta, pero habla del Gobierno, de su revolución y de nuestro pueblo. Ese folleto, sin pie de imprenta, difundido en todas las reparticiones públicas, obsequiado, no sólo a los funcionarios del Estado, sino a quienes llegan a esas oficinas, se refiere a lo que es la revolución en libertad, lo que ha significado ya el Gobierno en su política audaz y realizadora. Y después de señalar que el pueblo conoce quiénes están o no están a favor de la revolución en libertad, se dice: "Pero, en Chile... hay enemigos de Chile! los que, defendiendo sus injustos privilegios tratan de impedir los cambios que harán JUSTICIA en Chile. Los que paralizan la producción y siembran la violencia."

Dedica unas cuantas líneas a los que "defienden sus injustos privilegios" -no seré yo quien defienda esos privilegios-, y agrega lo siguiente: "Los otros buscan la violencia y el caos para imponer su dictadura. Quieren un pueblo esclavo y sujeto a las órdenes de potencias extranjeras. Quitan recursos al Gobierno para mantener la miseria. No defienden los verdaderos intereses de los trabajadores, porque sólo buscan el predominio político ¡ Pero el pueblo los conoce!."

Señor Presidente, ¿quién hace esta publicación? ¿En qué talleres se imprime? ¿Por qué circula en las oficinas públicas? ¿Hasta dónde llega la cobardía miserable de quienes así proceden, que no se atreven a afrontar la realidad? ¿Cómo es posible que en oficinas públicas estén a disposición de quien los quiera -y se los ofrezcan- folletos como éste?

Hago estas preguntas, en primer lugar, porque hay contravención explícita de la ley: los folletos no tienen pie de imprenta; no se dice quién los edita. En segundo lugar, porque se aprecia que es una publicación cara, por la carátula, por la calidad del papel, por la forma como está impresa, a dos colores; y, lo que es más grave, por lo que en ella se asevera.

¿Con qué derecho se dice que nosotros buscamos la violencia y el caos para imponer una dictadura? ¿Pretende acaso el Gobierno seguir en el clima ignominioso que sus partidarios mantuvieron año y medio, durante la pasada campaña presidencial? ¿Es que no se da cuenta de que su victoria fue sucia, porque se utilizó la presión, el terror y el pánico, además de los medios habituales de corrupción? ¿Es que no ha entendido que la presión psicológica es un método que hoy día la inmensa mayoría de los chilenos rechaza?

"Quieren un pueblo esclavo y sujeto a las potencias extranjeras", agrega el folleto. Señor Presidente, si a un Senador de la Democracia Cristiana se le dijera "ladrón", reaccionaría con todo lo que tuviera cerca de él. Pero afirmar que uno desea ver su patria convertida en pueblo de esclavos y sujeto a las órdenes de una potencia extranjera, es mucho más duro que calificarlo de ladrón. Si me dijera cualquier Senador de la Democracia Cristiana que soy ladrón, me reiría, porque mi vida es suficientemente clara para que nadie pueda creer tal insolencia e inepcia. Pero que aquí, en forma cobarde y artera, en un folleto sin pie de imprenta, se califique a un movimiento popular, a Senadores, a hombres que durante toda la vida hemos defendido a Chile y su pueblo, de estar sometidos a una potencia extranjera y querer convertir al país en un pueblo de esclavos, es una cobardía y una canallada, es una actitud miserable. Así, con mayúsculas: ¡MISERABLE y ARTERA!

"Le quitan recursos al Gobierno para mantener la miseria" dice el folleto. Pero resulta que está en debate, por iniciativa de los parlamentarios del FRAP, la reforma del artículo 10 de la Constitución; pero acontece que se despachó con extrema urgencia la ley que impide la burla parcial de la reforma agraria, por iniciativa de los parlamentarios del FRAP; pero sucede que tengo a mano, para recordarla tan sólo, la indicación formulada por los Honorables señores Altamirano y Víctor Contreras en la Comisión de Hacienda para que el precio del cobre no sea inferior en más de30% al promedio del cotizado en el mercado de Londres, lo que significa ingresos para el Gobierno; pero ocurre que, hace meses, cuando aprobamos al Gobierno la ley que terminó con los bonos dólares, hicimos indicación para establecer el estanco para el Estado de la importación de materias primas para la industria de las drogas y los alimentos.

¿Hasta cuándo, señor Presidente, se comercia con la verdad y se utilizan esos métodos y procedimientos?

Creo que el país está descendiendo a un nivel de miseria moral que no tiene paralelo ni parangón. Este hecho me inquieta profundamente. Cuando uno ha visto reclutar a un grupo pequeño de gente para ir a aplaudir al Jefe del Estado, sólo horas después de haberse sepultado los cadáveres de seis trabajadores y dos mujeres en El Salvador, y cuando uno oye las palabras del Presidente de la República, siente temor por el clima que se está desatando en Chile.

Declaro, señor Presidente, que éste ha sido uno de los impactos más duros que he recibido en mi vida, porque he conocido a Eduardo Frei. Estuvo con nosotros dieciséis años y todos lo respetábamos por su capacidad intelectual, por su estatura moral. Ya lo dije en un acto público: "Me he considerado su amigo durante veinte años, su adversario en dos campañas; ahora soy su enemigo, cuando hay sangre obrera de por medio."

Cuando uno conoce la declaración del Ministro de Defensa, prefabricada con los epítetos más absurdos, que recuerdan el lenguaje utilizado por los Gobiernos más reaccionarios e irresponsables, se da cuenta de que ella guarda relación con la actitud emanada del propio Jefe del Estado, en quien suponíamos jerarquía intelectual y moral, por el conocimiento que hemos tenido de él. Sin embargo, ahora vemos que, inclusive, ha faltado al respeto a la muerte. En los mismos momentos en que en su discurso nombra al capitán herido en una pierna, se refiere a los "otros" muertos, como si no tuviera valor la vida de seis obreros y dos mujeres, una de las cuales murió envuelta en la bandera chilena, acribillada de balas, como se puede apreciar en una fotografía que exhibí.

Ese clima, es producto de estos folletos, de la campaña de radio y prensa y de la propia actitud del Gobierno. Este dice; no habrá más casas: culpa del FRAP; no habrá más matrículas: culpa del FRAP; no habrá más alimentos: culpa del FRAP; no habrá más trabajo: culpa del FRAP. Sin embargo, después dice necesitar cooperación de todos para lograr el progreso de Chile, i Es de una torpeza infinita!

A propósito de esto, quiero destacar en forma muy breve lo siguiente: el país sabe que el Gobierno ha determinado convocar a elecciones en los minerales de Potrerillos y El Salvador. Los dirigentes sindicales titulares están procesados. La justicia no ha determinado si son culpables o no lo son. Hay 120 obreros arbitrariamente separados de sus cargos por orden y mandato del interventor, quinteados, y quinteados de tal manera que, de esos 120 trabajadores, 75 son compañeros nuestros, militantes del Partido Socialista. ¡A honra! Por cierto, también hay dirigentes socialistas. Tengo una lista de ellos, dos de los cuales, dirigentes de El Salvador, son perseguidos al igual que los de Chuquicamata. Sin embargo, el Gobierno convoca a elecciones en circunstancias de que existe zona de emergencia.

¿Está permitido a un Gobierno que se dice democrático, que habla de revolución, convocar a elecciones sindicales en una zona de emergencia, bajo control militar y con todo el aparato policial y de investigaciones desatado en la forma más increíble, al extremo de que los parlamentarios son vigilados y las comunicaciones, controladas?

En días pasados, durante un debate, algunos Senadores -no los mencionaré, por estar ausentes- manifestaron, disparando a la bandada -de ello tomé nota-, que los socialistas, y en especial el Senador que habla, habían dado opiniones por teléfono. ¡Señor Presidente, a su edad, a la mía, con los años navegados en la política, es inadmisible imaginar que, existiendo zona de emergencia, no haya control telefónico! Ello es no sólo ingenuo, sino de una ingenuidad que tiene otro nombre, y que yo no lo aplicaría a ningún Senador demócrata- cristianó; ni siquiera haría el gesto que diera a entender su significado. ¡ Es increíblemente absurdo!

Ojalá trajeran aquí la cinta magnetofónica de lo que dije en Antofagasta, de lo que expresé el lunes en el discurso que pronuncié en la radio de Calama, que suponía grabarían. ¡Ojalá trajeran la cinta magnetofónica del discurso que pronuncié en el teatro Caupolicán, cuando declaré estar dispuesto a despojarme de mi fuero, para que el Gobierno me acusara ante los tribunales. Y agregué que no necesitaba ni injuriar, ni calumniar al Gobierno. Inclusive, impedir que hubiera manifestaciones, que ya se insinuaban al mencionar al Presidente Frei, porque me interesaba que el pueblo oyera.

¿Elecciones en esas condiciones? ¿Qué se pretende, qué se busca? ¿Se desea sentar como hecho justo y legítimo el alejamiento de los dirigentes acusados sin que la justicia se haya pronunciado? ¿Piensan que con esa actitud van a sembrar también en ese campo la semilla maldita que ha de impulsar a los obreros a desconocer la situación de sus compañeros que están presos por defenderlos? ¿Se ambiciona ganar las elecciones? ¿Se pretende que no participemos en ellas, a fin de elegir dos o tres directores títeres, con el objeto de que haya tranquilidad en la viga maestra del cobre? ¿A qué se aspira, cuando todavía existen allá medidas restrictivas que impiden a los dirigentes sindicales ir a las minas de cobre, cuando los parlamentarios no pueden tener asambleas o reuniones con los trabajadores?

Hoy, parlamentarios socialistas se reunieron con el Ministro del Interior para hacerle presente que no se pueden permitir elecciones en ese clima, que no se deben efectuar los comicios el lunes próximo, y que éstos deben postergarse; para decirle que a nuestro juicio, lo único que cabe es hacer elecciones cuando se levante la zona de emergencia; para manifestarle que lo justo es reincorporar a los trabajadores eliminados, y lo legítimo, que el Gobierno se desista de las querellas contra los trabajadores sindicales. ¿Qué autoridad moral tienen para aplicar estas medidas los que ayer apoyaron las huelgas llamadas ilegítimas y conceptuadas como de solidaridad?

Existe el propósito deliberado de quebrar la organización de los trabajadores y, en particular, la Confederación de Trabajadores del Cobre, por ser la más fuerte, porque indiscutiblemente cualquier movimento en esa industria tiene repercuciones internacionales, y porque saben que dicha entidad está dirigida, en su mayoría, por hombres que, teniendo libertad para manejar, de acuerdo con su criterio de dirigentes, el problema de los trabajadores, tienen un legítimo apellido político: son socialistas. Sí, señor Presidente, los socialistas tenemos la satisfacción de haber organizado la Confederación de Trabajadores del Cobre. Pero nuestra complacencia es mucho mayor cuando comprobamos que ese organismo no sólo ha conseguido, dentro de las limitaciones que este régimen permite, mejorar extraordinariamente las condiciones de vida de los trabajadores del cobre, sino que, además, tiene una conciencia de clase y vela, por sobre los propios intereses clasistas, de grupo, por el gran interés nacional. Por otra parte,- esa Confederación ha planteado, en un folleto sin precedente, cuál es la verdad y las posibilidades de Chile ante el problema de la política del Gobierno mediante los convenios del cobre.

Señor Presidente, ésta es nuestra satisfacción. Contribuimos como partido, - mediante nuestros militantes, a crear un instrumento de lucha destinado no sólo a mejorar las condiciones de vida de los trabajadores del cobre, sino además, a formar una conciencia doctrinaria y política que señala que el interés de Chile está ligado a una política nacional. Y ahora, contra esa organización, contra esos dirigentes, se lanza toda una política agresiva, que fue patrocinada por revistas norteamericanas, como lo expresaron los señores Senadores del FRAP y, en particular el Honorable señor Contreras Labarca, en reiteradas oportunidades.

Gracias a la Oficina de Informaciones, requerida por mí en forma urgentísima, tengo a mano publicaciones que señalan hasta dónde y de qué manera el interés de estas compañías defienden sus propios intereses, postergando el de Chile. Por ejemplo, el señor Joseph Zimmerman, presidente de laMils Metals Corporation, señala que se luchará por mantener el precio del cobre a 36 centavos, y que la producción cuprera norteamericana se aumentará este año en 150 mil toneladas. Y advirtió que también habrá un ajuste de cuentas el día en que la organización del cobre termine. Vemos aquí las palabras provocativas de ese mismo ciudadano, que señalan el peligro que significaría alzar el precio del cobre. Y agrega lo siguiente -lo publicó "El Mercurio" el 2 de abril-: "La sustitución del cobre (por el aluminio), es ya una realidad más que una distante amenaza."

Todos sabemos que mediante las utilidades obtenidas por las compañías en Chile y Perú se han financiado plantas elabora- doras de aluminio, y que se busca manera de sustituir el cobre por el metal señalado. También se expresa que la política de Estados Unidos ha sido acertada cuando ha lanzado al mercado 200 mil toneladas de cobre que tenía acumuladas para impedir que se mantenga el ritmo de alza del precio del metal, pues lo defiende de un eventual proceso inflacionista que empieza a azotar a ese país, como consecuencia de los fracasos de su política en Vietnam, fracaso que, cuando lo denunciamos hace un año, mereció risas de muchos señores Senadores y los calificativos más duros de la prensa. Pero hasta el más tonto de los tontos - y en el Senado hay quienes son universitarios- sabe perfectamente que Estados Unidos está liquidado en Vietnam, y por suerte lo está, a pesar de los millones de dólares enterrados, y de la juventud norteamericana asesinada. Vietnam será, señor Presidente, y señores Senadores, el epitafio definitivo al atropello del derecho de los pueblos a elegir los Gobiernos que deseen.

De este modo, apreciamos toda una política orquestada y destinada a defender los intereses de las compañías, a defender a Estados Unidos de la inflación. Y eso ¿quién lo paga? Chile, nosotros, cuando vendemos a 42 centavos la libra de cobre y entregamos 90 mil toneladas a 36 centavos a Estados Unidos.

Al mismo tiempo, en estos folletos se responsabiliza a los hombres del movimiento popular de la falta de alimentos, de viviendas, de cupo para los estudiantes primarios, secundarios y universitarios. Es un clima moral irrespirable, materializado en lo que ya anunciamos: la implantación de una política frente a los trabajadores, con la presencia del Presidente de la República, el 1º de mayo del año pasado, en una concentración fantasma destinada a formar un clima que permita caminar hacia un paralelismo sindical, a crear una central de trabajadores al amaño del Gobierno. En seguida, la actitud increíble de un miembro del Ministerio del Trabajo, un ausente mental, un hombre que pisa en la tierra, que es inteligente y tiene experiencia, pero que está desarrollando una política clara para él, pero turbia para los trabajadores y el bienestar de Chile. Toda esta política presenta un sello que no se borra, porque envuelve el dolor de las víctimas, el sufrimiento de muchas familias, la san-gre vertida en la masacre de El Salvador. El Gobierno, impío, a pesar de ser cristiano, ha sido incapaz de enviar un proyecto de ley que indemnice a las víctimas señaladas.

Toda esta política está marcando una etapa, un período; caracteriza a un Gobierno; señala una responsabilidad; evidencia un criterio y una actitud que no podemos dejar de destacar.

Protesto de que en las oficinas públicas circulen folletos de esta naturaleza. Protesto por la cobardía de no colocar, siquiera, pie de imprenta, de inventar un título o una sigla, algo que lo individualice. Protesto por las injurias inferidas arteramente al FRAP y al movimiento popular, y porque no se tiene la entereza de plantear estos problemas aquí, donde estamos a metros de distancia, donde podemos entendernos o rebatir las cosas. Tienen la "valentía" de imprimirlos mediante recursos del Estado y hacerlas circular entre los funcionarios públicos. Se usa la propaganda mercenaria. Se emplea la presión económica.

¿No utilizan millones de millones de millones -suman más de cien mil millones al año- para presionar a las radioemisoras? Hace días, después de la denuncia que formulé en el Senado, fue el director de una radioemisora a mi casa a decirme: "¿Qué quiere que hagamos, señor Allende? Le doy con agrado un espacio en la radio y me quedo con el agrado o desagrado de oírlo, según sea lo que usted diga. Pero si doy a conocer los hechos de El Salvador tal cual ocurrieron, se me acaba la cartera de avisos por más de 80 ó 90 millones al mes, con los cuales mantengo la emisora".

Sabemos la concentración en pocas manos de las agencias publicitarias; sabemos los millones de millones que eso significa. ¿Qué ha ocurrido en ECA? A un delincuente prontuariado, que figura en páginas y páginas en el "Peneca Verde", se le ha entregado un contrato publicitario increíble. ¿Qué ha ocurrido en la Polla Chilena de Beneficencia? Se anuló un contrato que seguramente significará millones de pesos. ¿ Y en cuánto se incrementará el nuevo? ¿Es ésta una política revolucionaria? ¿Es éste un sello de moral? ¿Es posible que, después de lo que hace día a día, el Gobierno pretenda todavía llevar su acción al terreno sindical?

¿Qué estamos defendiendo? La dignidad de los trabajadores, el fuero sindical, el derecho a su organización, la actitud moral que deben tener los trabajadores chilenos, respecto de lo cual el Gobierno debe ser el primero en dar el ejemplo.

El Ejecutivo no puede presionar para que haya elecciones en esas condiciones. Nunca en la historia de Chile, ni en los peores gobiernos, incluyendo el del señor González Videla con sus campos de concentración en Pisagua, hubo elecciones en una zona de emergencia, si mi memoria no me traiciona, y si la hubo, las mismas palabras condenatorias salieron de estas bancas.

No podemos tolerar este hecho. Es inadmisible; significa barrenar los conceptos más elementales de los derechos de los trabajadores, de su propia dignidad. Por eso, debemos denunciarlo ante el país. Y lo hacemos frente a esa muralla implacable de la radio y la prensa y a la actitud mezquina de una serie de gente que, llamándose periodistas, está amarrada, porque tiene puestos, bonificaciones y sueldos suplementarios de los organismos del Estado; porque se ha creado toda una maraña de funcionarios contratados ex profeso y ad hoc.

Cuando llegó la lista de funcionarios contratados en la Administración Pública, que solicité seis u ocho meses atrás, la leí con temor porque allí figuraban doce mil funcionarios contratados. Resulta que hoy día -lo sé, porque ayer estuve en la Contraloría- ya no son doce mil ni diecinueve mil. Este año se han contratado dos mil más; o sea, suman veintiún mil los nuevos funcionarios.

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