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Antecedentes
  • Senado
  • Sesión 92 ordinaria, legislatura 372
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  • Legislatura número 372
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Intervención
MODIFICACIÓN DE LEGISLACIÓN EN MATERIAS DE MIGRACIÓN Y EXTRANJERÍA

Autores

La señora EBENSPERGER.-

Gracias, Presidente.

Cuando uno escucha los distintos de algunos parlamentarios, yo al menos no puedo dejar de sentir frustración.

Quiero partir señalando que Chile ha sido un país formado por inmigrantes; que no existe una región más multicultural que Tarapacá, desde los tiempos del guano con los chinos, de las salitreras y de la zona franca.

Pero esos inmigrantes han ingresado regularmente, respetando la ley chilena, y se han incorporado a la sociedad para ser parte de la comunidad tarapaqueña. Y de ellos estamos agradecidos.

Estamos agradecidos también de muchos médicos venezolanos que ingresaron legalmente durante el tiempo de la pandemia, y que ayudaron a que el hospital de Iquique pudiera salvar muchas vidas en la región.

Sin embargo, Presidente , yo me rebelo cuando escucho aquí discursos que confunden absoluta y completamente la inmigración legal con la clandestina.

Me rebelo cuando escucho a parlamentarios que representan y viven en regiones que no tienen el problema de mi región, que está colapsada, no solo de crimen organizado, sino también por la sobrepoblación de migrantes clandestinos, que efectivamente pueden tener numerosas necesidades. Pero esas mismas necesidades también las sufren muchos tarapaqueños, chilenos y migrantes regulares.

Reconozco que en la ley migratoria que aprobamos el 2021 partimos muy distantes. Por eso destaco y agradezco la intervención en ese entonces del senador Insulza , quien integró la Comisión de Gobierno y que nos ayudó a avanzar en muchos aspectos. No llegamos a acuerdo en todo, pero sí concordamos en varios temas, sobre todo en aquel que significaba un punto de partida: si el migrar era un derecho humano o no. Teníamos posiciones irreconciliables, y el senador Insulza dijo: "Oiga, el derecho que tienen todas las personas es a la libre circulación. Pero, paralelo a ese derecho, está el derecho de los Estados, en este caso de Chile, de establecer requisitos para los ingresos".

Y uno esperaría que el primer acto que hagan los inmigrantes que quieran venir al país, por muchas necesidades que tengan, no sea el infringir la ley.

Yo comparto -y no necesitamos de esta modificación, porque la ley migratoria ya lo estableció- que los migrantes tienen derecho a la educación y, por cierto, a la salud.

Pero cuando en mi región, durante los años 2023 y 2024, cerca de mil quinientos niños chilenos han quedado sin matrícula, entonces veo que el Gobierno confunde inmigración clandestina con legal al establecer que todos deben tener derechos.

Yo creo que el hijo de un inmigrante clandestino debe tener derecho a la educación, pero cuando no hay vacantes suficientes, ¿quién tiene la preferencia? Y si no queremos establecer preferencia, me gustaría que el Estado abordara esta problemática, porque en el Presupuesto del 2024, aprobado el 2023, no hubo ni un peso -¡ni un peso!- para una nueva sala, para un nuevo colegio, al menos en aquellas regiones que tenemos este déficit.

¡Mil quinientos niños tarapaqueños sin matrícula el año 2024! ¿Y sabe cuándo les solucionaron el problema? En junio, ¡junio del 2024!, recién lograron entrar a un colegio.

Ese niño perdió un semestre. Y cuando la mamá, desesperada, iba a la seremía a decir "no tengo un cupo", le respondían: "Exámenes libres". ¡Qué exámenes libres! ¡Qué solución es para un niño de primero básico, que tiene que saber leer y escribir, que usted le diga a la mamá "sométalo a exámenes libres"!

¡Eso es inaceptable!

Si el Estado toma la decisión de que los inmigrantes, clandestinos o no, son iguales y tienen los mismos derechos, entonces debe crear las condiciones para dárselos, sin ir en desmedro de los chilenos, en especial de los tarapaqueños.

Cerca de mil doscientos niños tarapaqueños están sin matrícula en los jardines infantiles de la Junji, porque esos establecimientos están colapsados por los inmigrantes que, según el instructivo de la Junta, deben quedar en primer lugar.

Entonces, hoy día rasgamos vestiduras con la igualdad ante la ley, pero cuando esa igualdad ante la ley perjudicaba a los chilenos no volaba una mosca en este Senado.

Siento que acá solo hay discursos desde regiones que no sufren los problemas que tenemos en el norte.

Cuando yo fui intendenta de Tarapacá -y lo he dicho varias veces- entre el 2010 y el 2014, entregué mi región en marzo del 2014 con seis campamentos. Hoy día hay sesenta y nueve, uno de ellos el más grande de Chile, en circunstancias de que Tarapacá es una de las poblaciones más chiquititas a nivel nacional.

Otros campamentos, como La Mula en Alto Hospicio, están colapsados, cooptados y tomados por el crimen organizado. Son verdaderas ciudades. ¡Se están pareciendo a lo que hay en México!

Entonces, basta con los buenismos.

Creo que a todos los niños hay que atenderlos -es cierto- y que todos tienen derecho a la educación.

Pero cuando los que quedan afuera, por falta de matrícula, por falta de colegios, por falta de jardín, son los chilenos y tarapaqueños, yo no escucho a ninguna voz alzarse. Solo cuando son hijos de migrantes.

Entonces, cuando rasgamos vestiduras con la igualdad de la ley, que sea para todos.

Yo creo que el Gobierno trata de confundir. El gran problema del Ejecutivo es que para ellos todos los migrantes, legales o clandestinos, son iguales. Y lo peor que puede hacer es el perdonazo que ha anunciado. Porque, a pesar de lo que dice el subsecretario Cordero en el sentido de que no hay evidencia de que esto produzca el efecto señalado, sí la hay. Existen estudios en Alemania que desmienten esa tesis, y podría mandárselos a todos y cada uno de ustedes.

Cuando un migrante quiere entrar a cualquier otro país por la grave crisis que vive Venezuela, se pregunta "¿A dónde voy? ¿Qué país elijo?" Y ve lo que pasa en Chile. Entonces, llega, lo reciben en la frontera, lo pasan a la PDI para que le haga el control biométrico, le dan alojamiento dos o tres días, con cuatro comidas diarias; después lo ayudan a buscar pega y le dicen: "Con pega y con control biométrico, yo lo regularizo".

Por lo tanto, ¿cuál es la consecuencia de entrar infringiendo la ley? ¿Cómo frenamos la inmigración clandestina si el que ingresa no sufre ninguna consecuencia? ¡Es más, lo premian!

No es entendible ni aceptable lo que pasa en la frontera de Colchane, donde está el complejo aduanero. Cuando usted ingresa legalmente, lo pasan por un escáner, le revisan su vestimenta, el equipaje y todo lo que trae. Pero a cien metros ingresa un inmigrante clandestino y Carabineros, la PDI o las Fuerzas Armadas, que están ahí, no lo pueden revisar -¡no lo pueden revisar!-, salvo que haya indicios fundados de delito.

Los que somos abogados y hemos leído el Código Procesal Penal sabemos que los indicios fundados de delito son difíciles de probar. Entonces, cuando una persona pone un pie en Chile -el ingreso clandestino en nuestro país tampoco es delito-, ¿cuál es el indicio fundado de delito para que la puedan revisar?

Por lo tanto, esa persona a lo mejor entra con droga en su maleta, con dinero en sus vestimentas o con armas.

Entonces, ¡okay!

Acojamos a todos aquellos que queramos recibir, pero tengamos la capacidad de responderles a los chilenos. Y no acojamos a todos los que quieran venir a costa de los chilenos, particularmente de los tarapaqueños.

Presidente, yo estoy de acuerdo con algunas normas de este proyecto, con otras no. Me preocuparé de hacer indicaciones, pero voy a votar a favor de la idea de legislar.

He dicho.

Muchas gracias.

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