Labor Parlamentaria
Participaciones
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Antecedentes
- Cámara de Diputados
- Sesión Ordinaria N° 14
- Celebrada el 10 de julio de 2001
- Legislatura Ordinaria número 344
Índice
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El señor PARETO (Presidente).-
Tiene la palabra el diputado señor Felipe Letelier.
El señor LETELIER, don Felipe (de pie).-
Señor Presidente, con especial emoción, en mi nombre y en el de las bancadas del Partido Socialista de Chile y del Partido por la Democracia, rindo un sentido y merecido homenaje a don Domingo Durán Neumann , destacado hombre público.
Como parlamentario y representante de un distrito eminentemente agrícola, no puedo dejar de reconocer su legado histórico, especialmente su lucha por la agricultura y el mundo rural.
En un par de ocasiones tuve la suerte de estar con don Domingo. Me identifiqué y me identifico plenamente no sólo con sus dichos y con su forma de ser, pues si bien, como acá se dijo, fue opositor de determinado régimen, también fue crítico del que lo sucedió.
Fue uno de los pocos que formuló críticas a los tecnócratas, a los “Chicago boys”, de quienes textualmente decía: “Lamentablemente en Chile siguen existiendo tontos con título, incluso algunos bastante insolentes. Algunos de ellos son economistas, pero creo que deben haberse sacado el título en una rifa”.
Asimismo, Domingo Durán reclamó una política concreta hacia la agricultura chilena cuando encaró personalmente al general Pinochet, lamentando los dichos de un ministro de Agricultura que les dijo a los agricultores que se comieran sus vacas. Por eso este homenaje, legítimo y sentido, a un hombre que no sólo expresó que no anduviéramos con yeguas robadas entre nosotros mismos, los chilenos; a un hombre que manifestó que la agricultura era parte de la seguridad nacional; a un hombre que señaló que la agricultura no sólo era la rentabilidad y la ganancia, sino también la cueca, la tonada y el canto.
¡Caramba, Domingo Durán ha dejado no sólo un legado a quienes hablan de Chile y son bastante enemigos de Chile, sino también a todos: a los chicos, a los medianos y a los grandes; a los que hoy traen maíz, trigo, arroz de afuera y dicen que son chilenos! Domingo Durán hoy diría que éstos son los malos chilenos, porque prefieren lo de afuera, y si no alcanza, entonces se consume lo nuestro. ¡Cómo hacen falta los Domingo Durán ahora, cuando también reclamamos a nuestro Gobierno una política agrícola clara! Él preguntaría: queremos o no agricultura en nuestro país, cuánta y de qué tipo.
Ésos son los legados que nos deja este hombre. Y como conversaba con el diputado señor Eugenio Tuma , quien lo conoció mejor que yo, pues Domingo Durán era un hombre de su región, bien ha hecho nuestra Cámara en rendirle homenaje; no porque estuviera en un programa de televisión, “Tertulia”, con Arthur y Becker ; no porque participara en importantísimos programas radiales para que se escuchara la voz, el lenguaje rural, en las grandes ciudades, sino por su gallardía, por su hombría, porque él no pedía la palabra para decir las cosas, las decía sin importar si su interlocutor vestía de uniforme, era comunista o de otro partido; él simplemente las decía.
Eso es lo que también falta en Chile: decirnos las cosas de frente, con las espuelas en las costillas del caballo. Eso debemos aprender en esta misma Cámara y, como su hermano Julio varias veces dio lecciones en el Senado, Domingo, de su misma sangre, nos ha enseñado cómo comportarnos. Sin duda, Domingo Durán es irreemplazable.
Los que nacimos, nos criamos y vivimos en los campos chilenos lamentamos la pérdida de este hombre, por lo cual, por intermedio de su hijo hacemos llegar a toda la familia, especialmente a su viuda, nuestros más sinceros saludos y real sentimiento por su pérdida irreparable. Su legado en nuestro mundo rural agrícola permanecerá para siempre.
¡Descansa en paz, Domingo Durán !
He dicho.
Aplausos.