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Antecedentes
  • Cámara de Diputados
  • Sesión Ordinaria N°11
  • Celebrada el
  • Legislatura número 367
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Intervención
IMPOSICIÓN A AUTORIDADES RELIGIOSAS DE OBLIGACIÓN DE DENUNCIAR HECHOS QUE REVISTAN CARACTERES DE DELITO CONTRA MENORES DE EDAD Y PERSONAS IMPEDIDAS DE EJERCER CON AUTONOMÍA SUS DERECHOS (PRIMER TRÁMITE CONSTITUCIONAL. BOLETÍN N° 11768-07 [CONTINUACIÓN]

Autores

La señora CARVAJAL, doña M.ª Loreto (Presidenta en ejercicio).-

Tiene la palabra la diputada Ximena Ossandón .

La señora OSSANDÓN (doña Ximena).-

Señora Presidenta, en la actualidad hablar de la Iglesia no parece nada popular. Quisiéramos que pagara por todas sus culpas, por los errores y horrores que ha cometido -con muchos de los sacerdotes y algunas monjas también en forma deliberada, como es el caso del encubrimiento al que el proyecto alude.

A su vez, queremos ver, por lo menos yo, como católica, una Iglesia sin privilegios, porque no los necesita y porque muchas veces no los sabemos manejar. La vocación de la Iglesia, como institución al servicio de la humanidad, no se condice con los privilegios.

Por lo mismo, si algo bueno puede sacarse de este horror que ha salido a la luz es el progresivo desprendimiento de la Iglesia de sus privilegios y puestos de poder. Hace no mucho tiempo, Benedicto XVI decía que los movimientos seculares han significado siempre una profunda liberación de la Iglesia de formas mundanas, despojándola de su riqueza terrena para volver a abrazar plenamente su pobreza terrena.

El papa emérito Benedicto XVI también dijo que prefería una Iglesia mucho más pequeña, cohesionada y en la línea de su fundador que la que tenemos. Los católicos también esperamos lo mismo, e imagino que los que están en la Sala también. Esperamos que la Iglesia católica -esto lo digo con mucho dolor deje de ser una institución muchas veces encubridora del mal, y que se renueve, se convierta, como lo ha hecho otras veces durante la historia de la humanidad, se purifique y, lo más importante, que vuelva la mirada hacia su fundador, puesto que el haber alejado su mirada de él ha sido la causa de todo el problema que hoy existe. La Iglesia tiene que volver la mirada hacia Cristo ; cuando dejó de hacer eso se fue desviando.

En ese contexto, celebro lo que propone este proyecto, porque contribuirá a lo que recién dije. En efecto, la Iglesia se debe poner a disposición de la justicia chilena, sobre todo a la penal, a fin de que se investiguen los hechos que puedan constituir delitos por parte de sus autoridades. Ya no puede resistir más el dicho de que la ropa sucia se lava en casa; eso le hace mal a la Iglesia, ya que esta debe estar al servicio de los hombres, no servirse de ellos.

Reconozco que me cuesta hablar de este tema. Me duele muchísimo lo que está pasando, pero me da por lo menos una luz de esperanza. La Iglesia chilena ha tenido un invierno muy largo; pero no debemos olvidar que siempre después del invierno viene la primavera.

Cabe hacer una consideración sobre el impacto de la Iglesia en la sociedad. Mientras el Estado mantenga su independencia frente a las iglesias, es bueno que ellas se fortalezcan.

Quiero finalizar mi intervención con una frase de Vargas Llosa : “Una sociedad democrática no puede combatir eficazmente a sus enemigos -empezando por la corrupción si sus instituciones no están firmemente respaldadas por valores éticos, si una rica vida espiritual no florece en su seno como un antídoto permanente…”.

Las iglesias, no solo la católica, tienen que estar firmes, porque son muy importantes en nuestra sociedad, al igual que el Estado. Por ello, deben mantener su independencia.

Como dije, me cuesta hablar de este tema. Pido disculpas a todas aquellas personas que se han sentido ofendidas por las palabras que dije, pero lo que está sucediendo -en ese sentido, insisto en que celebro este proyecto es una tremenda oportunidad para tener una Iglesia que vaya de la mano de Cristo, no de los intereses personales de sus miembros.

He dicho.

-Aplausos.

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