Labor Parlamentaria
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Antecedentes
- Senado
- Sesión Ordinaria N° 7
- Celebrada el 05 de junio de 1973
- Legislatura Ordinaria año 1973
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Homenaje
HOMENAJE A DON MARMADUKE GROVE Y A LA REPUBLICA SOCIALISTA DE JUNIO DE 1930 CON MOTIVO DE SU ANIVERSARIO.
Autores
El señor
Señor
Así ha ocurrido, por ejemplo, con un hecho trascendente: ayer, 4 de junio, se han cumplido 41 años desde que en Chile se estableciera la República Socialista de los doce días; fecha en que un militar audaz y clarividente, Marmaduke Grove, vinculado a los escasos grupos revolucionarios de la época, hace posible que durante pocos días se abra la luz para las masas populares, que, en una década casi, habían vivido el gran vacío político social chileno, un período de frustraciones, de frases demagógicas y altisonantes las de la época del cielito lindo, de dictadura militar, de Parlamentos con una simulada representación popular, que culmina con la crisis de 1930 a escala mundial y que conduce, indudablemente, también a la derrota y a la crisis de la dependiente oligarquía de nuestro país y de América Latina en general.
Ante la explotación reiterada, la actitud visionaria de Marmaduke Grove, junto a Eugenio Matte, Oscar Schnake Vergara y un puñado de revolucionarios, posibilita el gran, desafío de la República Socialista del 4 de junio.
Cabe poner de relieve al personaje central que interpretó esos hechos, que fue Marmaduke Grove, figura a la cual no se ha hecho justicia, ni siquiera por las actuales promociones socialistas, en las cuales yo mismo me siento comprometido. Tal vez la distancia que nos separó en un momento dado respecto de la interpretación del movimiento político social chileno y el curso que debiera seguir el Partido Socialista, fueron factores que confluyeron en cierto lapso para que cayera no poca ingratitud sobre la figura de Marmaduke Grove, que los socialistas quisiéramos reivindicar con todo el vigor necesario en la época contemporánea, cuando es necesario comprender y deducir de otros hechos que la etapa de la Unidad Popular y la victoria de septiembre de 1970 no son episodios aislados, no son el fruto del azar, que sus prólogos y raíces se encuentran en muchos antecedentes históricos, en no pocos combates librados por la vanguardia política y el movimiento obrero, una de cuyas fuentes fundamentales es la República Socialista de junio de 1932, que a su vez fue el antecedente necesario para que naciera ese gran instrumento liberador de nuestro pueblo que es el Partido Socialista, a cuyos cuarenta años de existencia rendimos homenaje el 19 de abril próximo pasado.
Grove fue un brillante militar. Estudió tanto en la Escuela Naval como en la Escuela Militar. Oficial de Artillería con estudios especializados en Europa, miembro de la Academia de Guerra, dos veces Subdirector de la Escuela Militar, Comodoro del Aire, fue uno de los más brillantes oficiales que han pasado por las filas de las Fuerzas Armadas. Pero, como una especie de pionero y saliéndose del canon corriente, de lo que era usual en Latinoamérica elementos castrenses que daban golpes cuarteleros insustanciales para montar dictaduras oprobiosas, Marmaduke Grove puso esa alianza revolucionaria militar de la época al servicio del pueblo y su liberación.
La verdad es que no pocos de los intentos, de las iniciativas de esos años como lo recordé en mi homenaje a los 40 años del Partido Socialista, son medidas que se prolongan en el tiempo y que luego se recogen como banderas en el curso posterior del movimiento popular y de la Izquierda chilena.
En esa ocasión dije:
Si bien fue fugaz la República de los doce días, ella dejó un gran caudal de medidas y decisiones que representaron grandes anticipos de lo que debiera ser un Gobierno Popular para salir del retraso y de la miseria. En dicha oportunidad, se adoptan medidas anticapitalistas, se anuncia .un vasto plan de reforma agraria; se toma una posición antiimperialista clara disolviéndose la Corporación del Salitre y se elaboran proyectos para nacionalizar esta riqueza básica; se ataca a la oligarquía financiera, planificando la creación de un Banco del Estado; se idea un mecanismo para gravar las grandes fortunas; se esbozan reformas educacionales de gran aliento y se trazan medidas para absorber la cesantía y colocar en un rango de dignidad al trabajo creador.
Si breve fue ese régimen popular revolucionario, ancha y profunda influencia dejó en las masas trabajadoras, que hasta ese momento comprobaban el gran vacío político que tenían ante sí por la ausencia del instrumento político partidario que requerían con urgencia.
Grove fue un hombre valiente y capaz, junto a esa pléyade de revolucionarios que anticipaban el nacimiento del Partido Socialista el año siguiente, en 1933; un hombre que nunca se arredró, que desafió a la vida y a la muerte y que, en la gran diáspora revolucionaria, fue perseguido y estuvo preso y relegado. Pero luego sintió la recompensa del fervor popular, cuando fue elegido Senador por Santiago con la más alta votación, con un desbordante volumen de sufragios, que incluso habría permitido elegir otros Senadores si hubieran ido más candidatos en su lista. Representó dignamente al pueblo y al partido durante dos períodos senatoriales: de 1933 a 1941 y de 1941 a 1949. Por eso, pienso que los socialistas y el movimiento popular tendrán que perseverar en el futuro, a fin de hacer plena justicia a una figura como la de Marmaduke Grove, un tanto olvidada en el tiempo, y que tenemos el deber de reivindicarla en esta hora en que es preciso fortalecer el recuerdo de gente que, como Recabarren y él bien lo recordó mi querido colega Luis Aguilera, es necesario mantener siempre presente como ejemplos imborrables para las nuevas generaciones matriculadas en el actual proceso revolucionario.
El Frente Popular recogió la semilla de la revolución del 4 de junio. La trilogía pan, techo y abrigo, es decir, alimentar, domiciliar y vestir al pueblo, fue la gran bandera que recibió Pedro Aguirre Cerda junto con el Frente Popular. Las semillas echadas a correr en la arena de la lucha política y social el 4 de junio de 1932 – repito - fueron retomadas por el Partido Socialista en su fundación y proyectadas durante toda la década en que predominó dicho frente.
Tal vez son los mismos estandartes que, en uno u otro sentido, recogen el movimiento- popular, ya maduro ideológica y políticamente, en el curso de 1969 y 1970, y que se han proyectado como las grandes realizaciones de los dos o tres años que lleva este Gobierno Popular: reforma agraria; concepción antiimperialista al nacionalizar nuestras riquezas básicas; lucha contra la oligarquía aristocrática al poner fin a sus influencias financieras en la banca y en los grandes monopolios; cúmulo de prestaciones sociales; redistribución del ingreso; nueva política salarial; atención médica a fin de disminuir la mortalidad infantil; nuevo enfoque al problema de la mujer chilena e intento de crear el Ministerio de Protección de la Familia. Nuestra atención a los ancianos, a los pensionados, el nuevo nivel de dignidad en que se encuentran las masas campesinas, todo ese conjunto se debe a que hemos recogido valerosamente las banderas del pasado para proyectarlas con capacidad ejecutiva en el presente por intermedio del Gobierno de la Unidad Popular.
Por eso, transcurridos 41 años desde que se llevó a cabo una experiencia fugaz, brevísima, como la República de los doce días, los socialistas queremos, en estos breves minutos de que disponemos en el tiempo de Incidentes, reivindicar, en primer lugar, a los hombres que tomaron parte en esa empresa política, muchas veces oculta por los prejuicios de un civilismo trasnochado, cuya actitud es una valiosa herencia y un ejemplo para el presente.
Creo que Marmaduke Grove surge, cada vez con perfiles más nítidos y más claros, como un gran conductor popular. Pienso que los socialistas repito hemos sido remisos, olvidadizos, para reivindicar en todo su generoso valor humano y político, en su calidad, de pioneros visionarios, a hombres como Marmaduke Grove.
También fue fugaz, pero ejemplar, la presencia de otro hombre, Eugenio Matte Hurtado, quien ocupó estos asientos por voluntad popular. Y otro, que aún vive, y cuyo recuerdo proyectamos cariñosamente en este momento, es quien fuera primer Secretario General de nuestro partido, compañero Oscar Schnake Vergara.
A todos ellos les rendimos homenaje cuando nuestra colectividad cumplió 40 años de existencia; ahora, al cumplir 41 años desde que se realizó la primera revolución socialista, repetimos esa invocación y ese recuerdo.
Por tales razones, no hemos querido dejar pasar estos minutos en que, junto con rendir este homenaje, reiteramos nuestra fe en lo que ahora tenemos en nuestras manos y que ha sido tan atacado por los grupos reaccionarios: un Gobierno revolucionario y popular, hostigado por todos los frentes, tratándose incluso de provocar el derrocamiento del compañero Presidente de la República, mediante la conspiración que asoma por varios lados y que intenta comprometer incluso a gente inocente en el antipatriótico proceso de lograr la capitulación del Gobierno.
Recordamos hoy estos hechos históricos del movimiento popular y político chileno para dar más confianza y mucho más fortaleza y fe a los actuales actores de este proceso revolucionario que, en puestos gubernativos, en los partidos populares, en la clase obrera o en organizaciones sindicales y sociales, están firmes defendiendo una causa que encuentra sus raíces históricas en el 4 de junio de 1932, en gran parte; en el 19 de abril de 1933, cuando nace el Partido Socialista, y en los ejemplos heroicos que dio el compañero Recabarren en la pampa legendaria, como recordaba el Honorable señor Aguilera. Fueron esos hechos, yo diría para resumir este homenaje, los ladrillos necesarios, los cimientos indispensables para que siguiera desarrollándose en términos exitosos, con sus altos y sus bajos, con sus derrotas y sus victorias, el conjunto del movimiento popular chileno. Pienso que su devenir político, proyectado ahora victoriosamente en el Gobierno de la Unidad Popular, con todas las dificultades contingentes, seguirá su curso histórico, para culminar con éxito el programa ofrecido al pueblo en la campaña presidencial pasada.
Estamos respondiendo no solamente por los hombres del 4 de junio, por los forjadores del Partido en 1933; estamos respondiendo por muchos más, por la clase trabajadora chilena y por el conjunto del movimiento revolucionario latinoamericano, respecto del cual el 4 de junio fue una de las primeras llamaradas libertarias de los pueblos del continente.
Es lo que en esta breve improvisación quería decir en homenaje a Marmaduke Grove y a quienes lo acompañaron en esa feliz, aunque fugaz, pero visionaria misión del 4 de junio de 1932.