Labor Parlamentaria

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Antecedentes
  • Senado
  • Sesión Ordinaria N° 45
  • Celebrada el
  • Legislatura Ordinaria año 1972
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Homenaje
HOMENAJE A LA MEMORIA DEL EX DIPUTADO DON JUAN TUMA.

Autores
El señor PALMA (Presidente).-

Tiene la palabra el Honorable señor Luengo.

El señor LUENGO.-

Señor Presidente, Honorable Senado:

En primer lugar, deseo agradecer las palabras de recordación, de homenaje y de pésame dichas en esta sesión por los Honorables señores Alberto Baltra Cortés, en nombre del Partido Izquierda Radical; Ramón Silva Ulloa, en nombre de los Partidos Unión Socialista Popular, Acción Popular Independiente, Partido Socialista de Chile, Partido Comunista y Organización de Izquierda Cristiana; Ricardo Ferrando Keun, en nombre del Partido Demócrata Cristiano, y Raúl Morales Adriasola, en nombre del Partido Democracia Radical, y con las cuales se han referido a un gran luchador social y querido compañero de mi partido, como lo fue Juan Tuma Masso.

El homenaje que hoy le rendimos en el Senado es un acto merecido y ganado con largueza por un hombre que, en su agitada y multifacética existencia, se entregó por entero a sus ideales, defendiendo con pasión y vehemencia lo que le pareció justo, sin escatimar sacrificios ni hacer cálculos menguados, tan lejos de su espíritu y sus sentimientos.

Juan Tuma Masso nació en Guayaquil, República del Ecuador, el 24 de noviembre de 1908, y pudiéramos decir que desde su nacimiento hasta su muerte su vida fue un torbellino de actividades y de luchas para las cuales, no obstante tener un corazón especialmente preparado, abusó en demasía, como compitiendo con él, como queriendo ponerlo a prueba en cada etapa o en cada instante de su existencia.

En su niñez y en su juventud vivió y trabajó en Ecuador, en México y en Cuba, comprometiéndose en cada uno de esos países con el pueblo mismo, desde donde él provenía y del cual no quiso separarse jamás.

Joven aún y motivado seguramente por un afán viajero, que siempre lo caracterizó, llegó hasta nuestro país, donde se avecindó y donde posteriormente tomó nuestra ciudadanía, identificado profundamente con nuestra idiosincrasia. Aquí contrajo matrimonio, constituyó una familia y formó un hogar que fue alegrado por cinco hijos, todos los cuales lo rodearon de cariño, lo comprendieron y lo acompañaron en sus luchas sociales y políticas como sus mejores amigos y colaboradores.

Radicado en Temuco, capital de La Frontera, se vinculó con rapidez a la numerosa colonia árabe de la zona, y su espíritu emprendedor lo hizo progresar social y económicamente cuando las condiciones de vida eran difíciles y cuando muchas normas que hoy reglan las relaciones humanas eran apenas una esperanza o quizás una ilusión.

La región de La Frontera, un pedazo pujante y vigoroso de nuestra chilenidad, conoció y fue testigo del espíritu industrioso, creador y esforzado que siempre mostró Juan Tuma en lo que se proponía, y de la abnegación con que realizaba su tarea. Cuando en la zona todavía era obra de titanes, fundó y puso en marcha, por el año 1951, la Empresa Industrias Tuma, que dio sustento a más de 150 familias y que se constituyó en la primera y única de su tipo, aportando con ello un progreso importante hasta entonces no conocido. El edificio de Industrias Tuma es hoy todavía, después del progreso acelerado de Temuco en estos últimos años, uno de los más imponentes de la ciudad.

Juan Tuma vació toda su inquietud societaria y ciudadana en cuanta institución progresista existió en la zona y en cuanta obra de bien fue patrocinada o realizada por los vecinos. Muchos directorios de instituciones fueron honrados con su presencia, y muchos hombres y mujeres, especialmente los más modestos, conocieron y recibieron los frutos de su espíritu público.

Una vida tan activa y generosa tenía que derivar, forzosamente, hacia la actuación política, a la que Juan Tuma fue llevado en parte por esa inquietud permanente de servir al bien público que él tenía, pero, también, fundamentalmente, por la voluntad ciudadana, que intuye casi siempre, con mucha claridad, quiénes son los más aptos para representar los intereses de la comunidad. Fueron éstas las razones por las cuales Juan Tuma Masso fue Diputado por Cautín durante dos períodos -desde 1961 hasta 1969-, mandatos durante los que se esmeró en promover iniciativas y obras de progreso para la zona, muchas de las cuales quedarán como testimonio imperecedero de su quehacer incesante y apasionado.

Si se quisiera reseñar brevemente la labor parlamentaria de Juan Tuma, sería necesario citar muchas iniciativas. Sin embargo, por breve que sea, resulta indispensable señalar que la ley que creó el Registro Nacional de Viajantes no tuvo en Juan Tuma sólo su iniciador, sino su gran impulsor, que hizo primero conciencia sobre su necesidad y estuvo, después, atento a la tramitación del proyecto hasta verlo convertido en realidad. Con ello dio satisfacción a sus compañeros de trabajo y dignificó más la profesión con la que comenzó su lucha por la vida.

No podría dejar de citar en este instante su preocupación por las riquezas de nuestro mar y su esfuerzo por impulsar el proyecto del actual Gobierno, sobre el Ministerio del Mar, que cumple su segundo trámite constitucional en el Senado y que pronto será, seguramente, también una realidad.

Pero donde Juan Tuma se demostró en toda su valía como luchador social y político, fue en su cruzada permanente y apasionada en defensa de las tierras, los derechos y la dignificación de la raza mapuche, a cuyo servicio puso todo su esfuerzo como parlamentario, interviniendo en la Cámara de Diputados, en la tribuna pública y partidaria, y organizando a los indígenas incansablemente para asegurar el mejor éxito de su empeño. Fruto de esta campaña es la nueva ley de Indígenas, modificatoria de la Nº 14.511, que el Congreso Nacional ha aprobado hace pocos días, muchas de cuyas disposiciones fueron sugeridas o propuestas por el compañero que hoy recordamos.

Los mapuches de nuestra tierra tuvieron en Juan Tuma a uno de sus grandes amigos, y por eso en cada comunidad indígena ha de recordarse su nombre, por muchos años, con cariño, con afecto, con calor fraternal.

La Unidad Popular ha perdido con la desaparición de Juan Tuma a uno de sus dirigentes más caracterizados, de los más entusiastas y de los que mayor participación tuvieron en el triunfo logrado en septiembre de 1970. Ha muerto luego de ver realizado parte de un programa presidencial que él mismo contribuyó a elaborar, convencido de que era la única alternativa de independencia, libertad y soberanía que tenía el pueblo de Chile.

Junto con Juan Tuma, el Senador que habla y muchos otros compañeros caminamos largamente en la política nacional, siempre en la Izquierda, y en defensa de las clases trabajadoras. Constituimos el Partido Social Demócrata en un instante de rebeldía, cuando otros olvidaban sus ideales buscando el utilitarismo. En estas filas se esmeró por lograr el acuerdo de todos los partidos populares, sobre la base de la unidad orgánica y programática, antesala del triunfo, y su esfuerzo y el de muchos se vieron coronados por el éxito.

A pesar de sus dolencias, de su corazón cansado por el duro batallar, Juan Tuma nunca abandonó sus inquietudes políticas y su preocupación por las filas partidarias. Por eso, hace dos meses, cuando nuestro partido celebraba un congreso general extraordinario para acordar su fusión con el Radical, nuestro compañero Tuma no pudo permanecer en silencio, y desde su lecho de enfermo envió un mensaje escrito a sus compañeros de lucha, alentándolos para esta fusión, convencido de que ello era una manera de constituir una herramienta más fuerte al servicio de la clase trabajadora. Su fallecimiento hace que nuestro partido pierda a uno de sus grandes pilares.

Una de las condiciones que, tal vez, caracterizaba en mejor forma a Juan Tuma, fue la de ser un gran amigo de sus amigos. Por eso, a nadie pudo extrañarle que en Temuco, el 16 de julio recién pasado, cuando se realizaron sus funerales, llegaron hasta el camposanto miles y miles de personas no sólo de esa ciudad, sino de toda la región, que fueron allí a testimoniar su afecto, su cariño para ese hombre que se había ganado la estimación de todos.

Una demostración de ese sentimiento fue, también, un hecho doloroso, sentido por muchos de nosotros: el fallecimiento sorpresivo, que se produjo en el mismo cementerio, de otro gran amigo nuestro, Amador Salman Salman, cuando terminaba de hacer uso de la palabra para despedir los restos de su amigo Tuma.

Amador Salman fue un hombre progresista de la zona, industrial y comerciante de Loncoche, que, pese a sus años, no pudo dejar de subir a la tribuna para expresar su sentimiento en ese instante, a tal extremo profundo, que lo hizo sufrir un ataque al corazón que a los pocos minutos terminó con su vida.

No obstante que este homenaje está dedicado a honrar la memoria de nuestro querido amigo Juan Tuma, no puedo dejar de expresar, también, el sentimiento con que nuestro partido ha visto desaparecer a ese gran colaborador de nuestra colectividad, a quien en vida fue también nuestro gran amigo: Amador Salman Salman.

En esta hora de dolor, quiero expresar a la colectividad árabe residente, especialmente a la de Cautín, el pesar de los hombres de nuestras filas ante la partida de Juan Tuma Masso, uno de sus hijos ilustres. A su viuda, María Zedán, a sus hijos Joaquín, Eugenio, Estrella, Guadalupe y Fernando, a sus parientes en general, nuestra sentida condolencia por el amigo que ya no estará junto a nosotros.

Solicito, también, se envíe una nota de pésame a su familia, no sólo en nombre de las colectividades políticas que se han hecho representar en este homenaje, sino en nombre del Senado de la República, que ha dedicado esta parte de la sesión a rendir un merecido homenaje a quien fue en vida gran luchador político y social: Juan Tuma Masso.

He dicho.

El señor AGUIREE DOOLAN.-

Hay una indicación, señor Presidente.

El señor PALMA (Presidente).-

No hay quórum para adoptar acuerdos en este momento, señor Senador, de modo que las indicaciones quedan para el Tiempo de Votaciones de la sesión de mañana.

Se suspende la sesión.

Se suspendió a las 19.47.

Se reanudó a las 20.8.

El señor FERRANDO (Presidente accidental).-

Continúa la sesión.

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