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Antecedentes
  • Senado
  • Sesión Ordinaria N° 14
  • Celebrada el
  • Legislatura Ordinaria año 1971
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Intervención
MONUMENTO A LA MEMORIA DE LUIS DURAND.

Autores

El señor AYLWIN (Presidente).-

En discusión general y particular el proyecto.

Ofrezco la palabra.

Tiene la palabra el Honorable señor Baltra.

El señor BALTRA.-

En una antigua y modesta casona de madera, ubicada en la calle Lagos de la ciudad de Traiguén, nació en las postrimerías del siglo pasado Luis Durand, escritor fecundo y múltiple, cuya obra ocupa con sobrada justicia un lugar prominente en las letras chilenas. Todo ello constituye un legítimo título de orgullo para los habitantes de Traiguén, quienes en su oportunidad manifestaron al escritor su admiración y aprecio designándolo hijo ilustre de la ciudad.

Luis Durand hizo sus estudios en su pueblo natal y, posteriormente, en el Instituto Nacional de Santiago.

Pronto retornó al lugar que lo vio nacer, donde se desempeñó como profesor en una escuela de religiosos y como administrador de fundos. Esta última actividad le permitió entrar en contacto directo con los hombres y la naturaleza, que habrían de convertirse en los personajes y ambientes que animan las páginas de sus cuentos y novelas, en los que brilla un criollismo crudo, vivaz y muy auténtico. Como lo han anotado sus críticos, Luis Durand "acoge los sabrosos dichos del habla campesina, los expresivos y sencillos refranes del pueblo. No rechaza los giros corrientes de la lengua popular; antes bien, sin atender a la vulgaridad de dicción, busca en ellos esa plasticidad asombrosa que convierte en realidades tangibles, ideas abstrusas" y que nos acercan mayormente a la esencia del espíritu de un pueblo o de un grupo social.

La obra literaria de Luis Durand abarca casi un cuarto de siglo, desde que en 1927 publicó su primer libro, "La Chabela", e incursionó, en seguida, por los más variados géneros literarios. Entre sus cuentos merecen citarse "Tierra de pellines", "Campesinos", "Cielos del Sur", "Mi amigo Piden", "Casa de la Infancia" y "Sietecuentos".

En el campo de las memorias, dejó su notable obra "Gente de mi tiempo". Escribió un ensayo, "Presencia de Chile", y una biografía, "Don Arturo".

Pero en Luis Durand hay, por sobre toda otra aptitud, un cuentista y un novelista. Entre sus novelas más conocidas están "Piedra que rueda", "Mercedes Urízar", "El primer hijo", "La noche en el camino" y "Frontera".

En su caudalosa obra, Luis Durand demuestra ser un magnífico pintor de la vida rural chilena y un extraordinario intérprete del hombre del campo. El huaso, su malicia, sus sentencias, encuentran en Luis Durand un relator admirable, tal vez debido a que él también tiene alma de campesino y escribe sobre lo que conoció, vivió, sintió y amó. Por ello, en sus páginas palpita y se agita la vida. Su gestación de artista puro, genuino, inconfundible, explica que en los comienzos narrara sus cuentos de viva voz a los huasos y campesinos, y que después los escribiera en cuadernos cosidos a mano, guiado por un impulso silvestre de recopilador.

"Frontera", publicada en 1949, es su obra cumbre, una epopeya, un himno de vida y color. En esta novela, las descripciones de paisajes sureños, de Traiguén y de Angol en especial, se suceden a lo largo de la apasionante narración. La región llamada de la Frontera, se incorpora así a la literatura contemporánea.

No obstante, en los muchos comentarios que se han hecho sobre "Frontera" no se ha destacado suficientemente su valor de novela mapuche. Uno de sus personajes, Domingo Melín, nos abre el interés hacia los restos de esta raza, que también es la nuestra, y que a lo largo de los años se ha visto despojada de sus posesiones mediante la violencia, el engaño y la bebida. En la obra de Luis Durand se advierte que sus simpatías de intelectual y de chileno están con las víctimas de las injusticias sociales, con los pobres y los humildes.

La temprana muerte de Luis Durand lo privó del Premio Nacional de Literatura,

que se merecía con creces. Sin embargo, el reconocimiento de sus conciudadanos le llegó en forma reiterada a través de otros premios y de otras vías. La moción que ahora conocemos tiene ese objeto: rendir un homenaje a la memoria de un insigne escritor y concretar una sentida aspiración de los habitantes de Traiguén, mediante la autorización para erigir en esa ciudad un monumento como recuerdo y tributo. Además, otra moción, que ya aprobó la Comisión de Educación Pública y que próximamente conocerá la Sala, autoriza al Presidente de la República para expropiar la casa en que nació Luis Durand, a fin de destinarla a museo regional y biblioteca pública.

Con todo ello repetimos no hacemos sino convertir en realidad el sentimiento del pueblo de Traiguén y de la provincia de Malleco en general.

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