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Antecedentes
  • Senado
  • Sesión Ordinaria N° 23
  • Celebrada el
  • Legislatura Ordinaria año 1971
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Intervención
PROBLEMAS DE TRABAJADORES DEL RIO SALADO EN DEPARTAMENTO DE CHAÑAR AL.

Autores

El señor NOEMI.-

Señor Presidente:

Quien haya visitado en estos últimos meses el departamento de Chañaral y recorrido sus diversas localidades, en especial el sector que se extiende a lo largo del río Salado, excluyendo El Salvador y Potrerillos, que sirven de asiento a los trabajadores de las grandes compañías mineras del cobre, habrá podido comprobar la grave situación que afecta a miles de personas, entre trabajadores y sus familias, que conocen hoy la triste secuela de la paralización de innumerables pequeñas minas, como consecuencia de la baja tarifa del precio de cobre que paga la Empresa Nacional de Minería, debido al descenso del precio del metal en el mercado internacional y, naturalmente, a la estabilización del precio del dólar, que viene a significar el pago de menos escudos a los exportadores. Este aspecto reviste gran importancia para los productores de mineral.

Hace pocos días estuve en Chañaral, invitado por los trabajadores que están sufriendo tal problema; y a raíz de la falta de trabajo, situación doblemente trágica si consideramos que se enquista en un medio económico social que debe reputarse como elevado con relación a nuestra realidad nacional, pues coexiste con el sector de la gran minería del cobre en Atacama, se ha producido una situación inesperada que hoy me siento en el deber de plantear desde esta tribuna como representante del pueblo en esa zona, porque envuelve a cientos de chilenos modestísimos, hombres de trabajo de una región que siempre requirió coraje* esfuerzo y talento para vivir en ella y hacerla progresar. Estos chilenos, en medio de sus necesidades y de sus amarguras, que tratan de superar sin ayuda de nadie, por sus propios medios, están siendo víctimas de una campaña irresponsable de falsedades y de injurias, la cual, al mismo tiempo que pretende acallar su justo clamor, quiere privarlos de una fuente de trabajo que a nadie daña, sino que, por lo contrario, crea riquezas para el país e ingresos para la zona de Chañaral.

Esa situación cruel e inesperada, que se remonta a varios meses y que se agrava día tras día, sólo podrán resolverla las autoridades de Gobierno. Por ello, y distinguiendo claramente entre el sectarismo de algunos que hoy creen servir mejor al Gobierno cerrando la puerta al diálogo y los ojos a la verdad, y, por otra parte, a la persona del Primer Mandatario, quien ha prometido reiteradamente servir por encima de todo el interés de Chile y su pueble, me mantuve hasta ahora en silencio, esperando que las autoridades de su confianza le entregarían los reales antecedentes del problema, a fin de lograr la solución efectiva, urgente y justa que tanto deseamos. No ha sucedido así. Por lo contrario, quienes tienen el deber de asesorar al Jefe del Estado en su dura tarea, dentro de un superior sentido de la lealtad que toca los límites inequívocos del deber que exige la patria misma, le dijeron, por ejemplo, con relación a este problema como lo expresó el Presidente de la República en su discurso al país con motivo de la aprobación de la ley de nacionalización de la gran minería del cobre "que el relave perjudicaba la agricultura de la zona". De más está decir que se trata de una zona desértica, salada, donde no crece ni siquiera una mata de chépica.

Por otra parte, la prensa adicta a la combinación de Gobierno, sin cuidarse de comprobar en el terreno mismo la realidad de los hechos, y dejándose llevar por informaciones de oídas, ha informado que se trata de "sedición de momios, de títeres y de promotores de la toma del río Sajado", sembrando ofensas y absurdos. También criticaron al DiputadoBarrionuevo, que se encuentra a mi lado en este momento, quien se limitó a visitar la zona, imponerse del problema y apreciar la situación en que se encuentran esos trabajadores, los cuales debo decirlo con entera franqueza pertenecen en su inmensa mayoría a la Unidad Popular. ¿Quién ignora que en el departamento de Chaña ral, de sus siete regidores, cinco son de la Unidad Popular, y los dos restantes, de la Democracia Cristiana?

Conversé con los trabajadores en el viaje que realicé anteayer y me decían lo siguiente: "Yo soy del Partido Socialista". Otros afirmaban pertenecer al Partido Comunista y agregaban: "Somos trabajadores cesantes y nos hemos instalado aquí para recuperar parte del cobre que flota en el río Salado, lo cual nos permitirá obtener ingresos de alrededor de 4. 000 escudos, que no nos harán millonarios, pero nos permitirán alimentar a nuestra familia".

¿Cuál es la verdadera situación? ¿De qué se trata? Desde que se inició la concentración de cobre en el mineral de Potrerillos hace más de veinte años y después en El Salvador, por haberse agotado dicho yacimiento, todo el relave proveniente del tratamiento de los minerales se arroja al río Salado. Y es imposible recuperar el ciento por ciento del cobre contenido en el mineral que se muele y que se trata actualmente en la planta de El Salvador. El estéril que se va por el río y que se denomina relave, contiene el residuo del cobre, que en el tratamiento de los minerales se llama la cola, una vez hecha la recuperación del cobre. En la actualidad, las compañías han hecho una "trampa" o planta recuperadora cerca de El Salvador y logran recuperar un 10% del mental que se escurre por el río. Más abajo, en Llanta, hay otra planta que les permite recuperar otro 10% del mineral. Sin embargo, una gran cantidad se va por el río. ¿Qué ocurre? Sus Señorías preguntarán cómo es posible recuperar tales residuos. En este, caso, el río realiza una tarea de molienda muy superior a las maquinarias y las partículas de mineral ya molidas, y casi impalpables, son nuevamente trituradas, de modo que flotan y se recuperan en plantas de beneficio instaladas al efecto.

Más abajo de la instalación de las plantas recuperadoras a que me he referido, estaban instalados la Compañía Minera y Comercial Sali Hochschild S. A , con una merced concedida por decreto Nº 2. 265, de 9 de octubre de 1952; don Joaquín Gálvez, con merced concedida conforme al mismo decreto; la Compañía Sud Americana Exploradora de Minas, con merced otorgada por el mismo decreto; y don Miguel Cortés, con merced concedida por decreto Nº 2. 604, de 6 de diciembre de 1960.

No obstante estas dos recuperaciones logradas por la compañía norteamericana y en vista de que las piritas de cobre continúan en suspensión por la corriente del río, se establecieron esas plantas recuperadoras del metal, que daban utilidades apreciables. El Gobierno anterior estimó inaceptable que ese cobre que se escurría por el río fuera recuperado sólo por particulares, sin entregar beneficios a la zona. Y por decreto supremo Nº 580 de 20 de junio de 1969, del Ministerio de Obras Públicas, publicado en el Diario Oficial de 21 de julio del mismo año, se declaró la extinción total de los derechos de aprovechamiento de agua para extraer relaves constituidos en el río Salado, departamento de Chañaral, es decir los que acabo de mencionar. De esta manera, esas mercedes quedaron extinguidas desde ese momento.

Naturalmente, el Gobierno solicitó una concesión de agua para la Empresa Nacional de Minería, que fue otorgada en un sector del río Salado, donde ENAMI instaló una planta recuperadora del metal rojo. Durante el Gobierno anterior se estudió la posibilidad de explotar los relaves en sociedad con empresas particulares, algunas de las cuales mencioné, con 55% para ENAMI y 45% para la empresa privada. Por otra parte, esta última se obligaba a trabajar en esas faenas conservando los costos, los que no podían aumentarse durante el plazo de vigencia de la concesión. O sea, se tomaban las medidas necesarias para estabilizar los costos de producción, materia que es muy importante. Asimismo, el rendimiento de ese plantel se destinaría a beneficiar a la zona.

El actual Gobierno liquidó esas sociedades mixtas por estimar preferible que la Empresa Nacional de Minería fuera la única entidad que explotara esos relaves y que los beneficios se destinaran, siguiendo el criterio anterior, al desarrollo de la región.

Este es el criterio imperante.

Además, ENAMI piensa instalar una planta recuperadora de piritas de cobre en el extremo del nuevo trazado que se dará al río Salado, debido a que los relaves están embancando la bahía de Chañaral. Es decir, se modificará el curso del río y se instalará, como dije, otra planta que ENAMI explotará por el Estado y cuyo rendimiento se destinará al progreso de la región.

Sin embargo, para que ello ocurra pasarán dos años; y mientras tanto el cobre se va por el río y se pierde en el mar.

¿Qué sucede actualmente?

No he querido tomar pie en las cifra» dadas por los grupos de trabajadores de Chañaral. Estoy hablando por aquellos con quienes yo conversé. Pero también hay grupos de trabajadores que laboran en zonas más altas, como en Pueblo Hundido, con los cuales no alcancé a conversar. En todo caso, oportunamente daré una información ál respecto.

Actualmente reitero que éstas no son las cifras que ellos me proporcionaron, que son superiores, haciendo un cálculo estimativo sobre la base de la producción de El Salvador, diariamente se están tratando 27 mil toneladas de mineral extraído de los yacimientos y que pasan por la planta recuperadora; este cobre tiene una ley de 1,8% se llama la "ley de cabeza" y corresponde a 351 toneladas de cobre fino por día, con una pérdida de 0,25%, correspondiente al relave. En otras palabras, diariamente, de esas 351 toneladas, El Salvador recupera 283,5 y 67,5 se pierden en el río. Lo anterior, proyectado en el año, significa que se tratan 9. 720. 000 toneladas de mineral, con ley de 1,3%, o sea 126 mil toneladas de cobre fino; y se van por la "cola" 24. 300 toneladas. La cantidad de metal que El Salvador debiera rescatar en el río, conforme a una pérdida lógica, tendría que ascender a 102. 000 toneladas. En todo caso, en El Salado se pierden 24. 300 toneladas de cobre.

¿Qué ocurre con el mineral que escurre por la "cola", o relave? Conforme al cálculo físico, la primera planta de COBRE SAL recuperaría, diariamente, el 10% de las 67,5 toneladas de relave, es decir, 6,7 toneladas de metal. La segunda planta, en Llanta, recuperaría el 10% del remanente de 60,8 toneladas, o sea, 6 toneladas. Esto significa que 54,8 toneladas se pierden todavía en el río. A su vez, la planta de ENAMI, de El Salado, recuperaría 5,3 toneladas. Pero aún quedan 49,5 toneladas no rescatadas, Las concesiones otorgadas a los señores Gálvez y Cortés y a la empresa Hochschild recuperan 6,5 toneladas.

En suma, 43 toneladas de cobre fino se pierden diariamente.

Mientras la Empresa Nacional de Minería no construya su plantel de beneficio final del metal, estos trabajadores que suman 360 cerca de 33% son cesantes; 33%, pirquineros mineros, y 33%, trabajadores con media jornada que laboran uno o dos días en "pololos", porque carecen de trabajo estable y que con sus familias totalizan más de mil personas, se han instalado allí con plantitas muy rudimentarias. Yo las observé cuando visité esa zona y pude comprobar el sistema realmente ingenioso, rayano en lo increíble, que usan para lograr la recuperación del cobre que escurre por el río Salado. Colocan sacos de arena a fin de elevar el nivel del río; dan pequeños golpes que producen espuma; y mediante unas tablas sujetadas con alambres hacen salir la espuma por un costado y la depositan en pozos que sirven de estanques. O sea, mediante su ingenio han levantado esas plantas que les han permitido hasta ahora recuperar del relave cerca de ochocientas toneladas de metal concentrado. Debe tomarse en cuenta que, por concepto de la tributación que gravó a los concentrados, cuyo autor fue el Diputado señor Barrionuevo, esos trabajadores contribuirían con 160 millones de escudos al desarrollo de la región, si pudieran vender esas 800 toneladas, y que el valor total de la venta les permitiría continuar desarrollando una labor que significaría mayor ingreso de divisas para el país.

Y aquí es donde, a mi juicio, se ha dado una mala información al Presidente de la República: le han dicho que esos concentrados deben ser explotados por la Empresa Nacional de Minería. Sin embargo, todos esos trabajadores, que pertenecen no exagero en 80% a la Unidad Popular, aceptan retirarse cuando la ENAMI empiece a explotar su plantel de beneficio del mineral, porque no desean crear ningún tipo de problemas. Pero es* timan inadmisible que se actúe como el perro del hortelano, que no come ni deja comer, porque de esa manera se deja transcurrir el tiempo y perderse gran cantidad de cobre.

Esa es la realidad.

Ellos creen que no hay razón alguna que les impida seguir trabajando para recuperar el metal que en la actualidad se va por el río y se pierde en el mar.

¡Este es el problema!

Sería útil que los periodistas que han formulado duras críticas sobre esta situación, pudieran ver, como tuve oportunidad de hacerlo anteayer, la forma como allí laboran y comprobar lo que estoy expresando.

A petición de los trabajadores, los visité, y me dijeron: "Como usted es parlamentario de la zona, lo invitamos a venir, pero sin camiseta política, porque en esto somos ajenos a la política. Sólo queremos trabajar, y creemos estar sirviendo al país al producir y recuperar esta riqueza. Si estuviéramos cometiendo algún daño, estaríamos conscientes de ser responsables de un delito; pero en las condiciones en que estamos trabajando, no incurrimos en falta alguna. "

Yo trabajé durante treinta años en empresas mineras, y pude observar el proceso de recuperación de los concentrados. El relave se bota y va formando cerros de material molido. Este fenómeno se conoció aquí a raíz de la desgracia ocurrida con los relaves de "El Gobre", cuando se precipitaron sobre una población causando muchas víctimas.

En el caso a que me refiero, el relave escurre hacia el río Salado y se pierde en el mar. Por eso, es imposible recuperar el mineral en un ciento por ciento.

Además, debo aclarar que el hecho de que estos trabajadores hayan logrado construir 124 plantitas rudimentarias, unas mejores que otras, y levantar con sacos el nivel del río, creando pequeñas cascadas que con sus golpes ayudan a la molienda natural que provoca el río, al quebrar cada vez "en partículas más pequeñas el cobre que va en suspensión, permite recuperar una mayor cantidad de metal a las plantas ubicadas más abajo; pero ello no significa que todo el cobre que se vota diariamente al Salado (67,5 toneladas) pueda recuperarse. De esa cantidad, sólo se rescatan 24 toneladas por todos los planteles existentes. Y aun se pierden en el río 43 toneladas diarias de cobre fino.

De esto es de lo que quiero dejar constancia en el Senado.

Pediré una entrevista a Su Excelencia el Presidente de la República, a fin de exponerle este problema, y estoy seguro de que lo considerará.

Es evidente que en esta materia se ha cometido un error.

Hablé con el señor Alcalde de Chañaral, que es de filiación comunista. No estoy autorizado para revelar todo lo que conversamos en esa oportunidad, pero estoy seguro de que esa autoridad edilicia vibra con el problema de aquellos trabajadores. Como ha sido dirigente sindical, conoce perfectamente las condiciones en que se encuentran: no se los deja expresar su opinión en ninguna parte; no pueden hablar en la radio; no pueden llegar a la prensa. En este momento piensan establecer una "olla común". Les recomendé que no lo hicieran, aunque sé que esta medida contará con la solidaridad de todo el comerció, y de muchas organizaciones sindicales. Les manifesté que iba a decir algunas palabras en el Senado con el objeto de exponer sus problemas, y que, con ese mismo fin, iba a solicitar también una entrevista al Primer Mandatario.

A mi juicio, el Gobierno es el único llamado a solucionar el problema. Es evidente que puede continuar su política trazada en esta materia. Pero yo le digo que, a pesar de instalar esa gran planta final con todos los adelantos, nunca se podrá recuperar el ciento por ciento del cobre, porque ello es imposible. Siempre alguien, más allá de esa planta, podrá realizar el trabajo de recuperación sin causar daño a nadie.

Por eso, porque vi a esta gente; porque me impresionó observar en la noche helada de la pampa a muchas señoras ayudando en el trabajo el sistema es tan rudimentario que no puede descuidarse: continuamente deben verificar las condiciones de las latas o de los tablones, y evitar que un golpe de agua más fuerte que lo normal les puede botar toda la espuma; porque los vi pasar la noche en carpas de sacos o de cartones y a algunos los menos en tiendas mejores; porque esos trabajadores están ubicados a lo largo de todo el río haciendo un esfuerzo tremendo para rescatar el mineral, pienso sinceramente que habría poco menos que condecorarlos. Y también debemos felicitarlos porque, gracias a su ingenio y espíritu de trabajo, recuperan riquezas que de otra manera se perderían en el mar; pueden aportar divisas al país, y entregar al desarrollo regional una cantidad apreciable de escudos.

No obstante, en la actualidad tienen 800 toneladas de material, producto de su trabajo, que nadie se las quiere comprar. ENAMI no les compra su producción, y no tienen a quien venderla, porque se los impiden.

Se ha dicho que el concentrado obtenido tiene 4% de ley, pero hay certificados que señalan una ley de 16 %. O sea, es increíble la recuperación que logran con métodos tan primitivos.

Me tomé el trabajo de recoger muestras a medida que el concentrado iba cayendo. En Santiago mandé a hacer 3 ó 4 análisis para saber la ley exacta y poder llevar el resultado al Gobierno.

Por tales motivos, he querido solidarizar con esos trabajadores, a quienes he visto laborar con esfuerzo, ingenio y coraje. A mi juicio, no están haciendo daño a nadie. No se trata de tomas. Yo sería el primero en oponerme a este tipo de actos.

Pedí información legal al respecto y se me contestó que el Código Civil determina que el modo de adquirir estas piritas en suspensión es la ocupación; es decir, la toma material. Todo ello en razón de que no existen mercedes de agua autorizadas en definitiva a la ENAMI, y como el decreto Nº 580, de junio de 1969, declaró caducadas todas las mercedes otorgadas anteriormente, estas piritas se han transformado en bienes nacionales de uso común.

Sin embargo, los trabajadores no hacen cuestión de términos legales. Simplemente dicen que se instalaron a recuperar» ese cobre que se pierde en el mar, y que en el momento en que esté construida la planta de beneficio de la ENAMI se retirarán. Además, quieren que se les compre lo que producen y que se les diga cuando deberán irse, pero que, mientras tanto, no ven la razón de que no se les permita trabajar allí, porque no hacen daño a nadie.

Eso es lo que quería decir con relación a estos trabajadores.

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