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Antecedentes
  • Cámara de Diputados
  • Sesión ordinaria N° 51
  • Celebrada el
  • Legislatura Extraordinaria periodo 1969 -1970
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Homenaje
HOMENAJE A LA MEMORIA DE LA EDUCADORA CHILENA DOÑA ANA FIGUEROA GAJARDO.- NOTA DE CONDOLENCIA

Autores

La señorita SAAVEDRA (de pie).-

Honorable Cámara, en mi carácter de delegada de Chile ante la Comisión Interamericana de Mujeres (CIM), de dirigente femenina, de parlamentaria y de mujer, y en representación del Partido Demócrata Cristiano, vengo a rendir un sentido y profundo homenaje a quien dirigió brillantemente la causa de los derechos femeninos y, desde su cargo de Presidenta de la Federación Chilena de Instituciones Femeninas, obtuvo, en colaboración con otro destacado grupo de líderes, la promulgación de la ley que concedió a la mujer chilena el reconocimiento de su derecho al voto político.

Ana Figueroa Gajardo, fallecida el 8 de abril, a través de su rica, fructífera y realizada vida, contribuyó estelarmente a grandes empresas del saber y de la inteligencia y triunfó en actividades realizadas dentro de la patria y más allá de ella, haciendo oír el pensamiento de Chile y de sus mujeres en los más altos estrados de la decisión internacional.

Pero esta mujer, que tantas veces fue la primera que en el mundo presidía los debates de organismos internacionales, queda en la historia de las mujeres de nuestra patria, principalmente por haber tenido, en 1948, el honor de ser Presidenta de las mujeres que, unidas en instituciones, agrupaciones y en la FECHIF, dieron la más vibrante y patriótica jornada en defensa de sus derechos.

Y estoy cierta de que el homenaje que rendimos a Ana Figueroa ha de empaparse en la historia de los derechos políticos femeninos, porque el galardón más preciado de su vida, rica en honores, en méritos y en reconocimientos, fue precisamente su laborar en las organizaciones que trabajaron por este reconocimiento.

La Constitución de 1833 concedía el derecho a sufragio "a los chilenos", pero la Ley de Elecciones de 1884 y las posteriores, establecieron la exclusión de las mujeres respecto de este derecho.

Por ello, ya en el año 1875, un grupo de mujeres de San Felipe demandaron su derecho a inscribirse en los Registros Electorales, sosteniendo que la Constitución, al emplear el término genérico de "chilenos", incluía a la mujer.

En 1915, se fundó el Círculo de Lectura, la primera de las organizaciones femeninas que lucharía por la reivindicación de los derechos de la mujer y que fue organizada y presidida por la señora Amanda Labarca.

En 1917 se funda el Club de Señoras, y es en mérito de las actividades de ambas instituciones que, ese año, se presentó un proyecto para conceder a la mujer la ciudadanía activa. En 1919, se funda el Consejo Nacional de Mujeres, que levanta como bandera de causa los derechos políticos y civiles de la mujer.

En 1923, la Quinta Conferencia Internacional Americana, reunida en Santiago, aprobó la resolución sobre derechos femeninos, que representó la primera manifestación de todos los gobiernos americanos por la condición de la mujer. Y fue sobre la base de esta resolución que, en 1928, se creó la Comisión Interamericana de Mujeres, en la que, años más tarde, la señora Figueroa desempeñó un papel destacadísimo como representante del Gobierno de Chile.

Pero han de transcurrir más de dos y media décadas desde esa fecha para la obtención de los derechos políticos de la mujer, y este paso requirió del esfuerzo, la dedicación y el empeño de cientos de mujeres que organizadamente mantienen una batalla constante y de vanguardia. Sin embargo, el trabajo era de largo alcance, porque había que abolir discriminaciones, prejuicios, reglamentos, leyes y prácticas que mantenían a la mujer en un plano de inferioridad y -¿por qué no decirlo?- había también que vencer intereses políticos, ya que se desconocía la influencia que el voto femenino tendría sobre el panorama electoral.

En 1931, se le concedió el voto municipal, a la edad de 25 años; pero éste era un derecho clasista y limitado a quienes pudieran acreditar bienes o profesiones o cancelaran impuestos.

En 1934 se le reconoció el derecho a sufragio en las elecciones municipales, en igualdad de condiciones con el hombre.

Durante el período posterior, las actividades de las instituciones se hacen cada vez más importantes, se multiplican y llega a crearse en 1944 la FECHI, que estaba integrada por las mujeres más representativas de cada asociación.

La señora Ana Figueroa, en 1948, como representante de la FECHI organizó y dirigió una campaña de afanosa presión ante la opinión pública, las autoridades gubernativas y los políticos de la época, jornada que culminó en su victoria al obtenerse la promulgación de la ley Nº 9.292, que establece el voto político de la mujer, en igualdad de condiciones con el hombre.En marzo de 1949, la señora Figueroa inició su carrera diplomática, al ser nombrada como Delegada de Chile a la Tercera Asamblea General de las Naciones Unidas, cumpliendo un dilatado y destacado papel en el debate internacional. Entre 1950 y 1952, fue Delegada ante las Naciones Unidas, con rango de Enviada Extraordinaria y Ministro Plenipotenciario, representando al país en la V, VI y VII Asambleas Generales. En la misma época, es Delegada a la Comisión de los Derechos Humanos al XI, XII y XIII Períodos del Congreso Económico y Social; también, Delegada ante la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer.

En la VI Asamblea General de las Naciones Unidas, fue elegida Presidenta de la Comisión Social, Cultural y Humanitaria. Representó al país ante el Consejo de Seguridad.

Entre 1949 y 1952 fue Delegada ante la Comisión Interamericana; miembro de su Comité Ejecutivo y organizó y presidió la VII Asamblea de la Comisión Interamericana, que se realizó en Santiago, en 1951. Su desempeño en estas funciones, sus condiciones de líder y su talento han dejado huella en los anales de la Comisión Interamericana.

En la Organización Internacional del Trabajo, la señora Figueroa realizó también una valiosa obra. Miembro del Grupo de Expertos para el Trabajo de la Mujer y Presidenta de este Comité en 1950; Fue Jefa de la División de Mujeres en 1954, y en 1960 llegó a ocupar el alto cargo de Directora General Asistente. Fue la primera mujer en el mundo en alcanzar tal rango, cargo que desempeñó brillantemente hasta 1967 y en el cual jubiló por razones de salud.

La señora Figueroa contribuyó también a la obra de las Naciones Unidas en favor de los refugiados, siendo nominada en 1959 representante para América Latina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, primera mujer nombrada para tan alta responsabilidad.

El valioso e inteligente desempeño de la señora Figueroa en las Naciones Unidas y en sus organismos especializados ha tenido el reconocimiento de las instituciones internacionales y de los Delegados de los distintos países.

El día de su fallecimiento, la noticia llegó con impacto a los teletipos del Palacio de las Naciones, en Ginebra, donde nos encontrábamos reunidas mujeres de todos los continentes, en el XXIII Período de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer. Muchas habían sido sus amigas y la impresión por su pérdida se vio reflejada y traducida en emocionado recuerdo de su personalidad.

En el plano humano, se me acercaron muchas Delegadas, en conversación de pasillos, y la Delegada, del Japón me habló con cariño de Anita, de sus condiciones intelectuales, de su cultura, su prestancia, su atracción personal y su femenina elegancia. , En el plano oficial, la Delegada de Colombia, señora Esmeralda Arboledo, le rindió el homenaje de todas las mujeres del .inundo, representadas en la Comisión.

Como Delegada de Chile, país que presidió este período de sesiones, a través de la Delegada titular, señora Mimí Marinovic, agradecí este homenaje, legítimamente orgullosa de la representación de la mujer chilena y legítimamente orgullosa de ser compatriota de una mujer que, como Ana Figueroa, dejó la imagen de líder, de capacidad, de personalidad, de voluntad, de energía y de intelectual, unida a sus condiciones creativas, a su calidad humana, a su femineidad y a su clara inteligencia.

Anita Figueroa nació en Santiago, estudió en el Liceo Nº 3 y en 1928 obtuvo su título de profesora de inglés, iniciando su carrera en Chillán. Posteriormente ejerció la docencia en Valdivia y fue Directora del Liceo de Niñas de Temuco.

Durante 1945 y 1947, visitó y estudió los sistemas escolares secundarios de los Estados Unidos, especializándose en la Universidad de Columbia y en el Estado de Colorado, donde colaboró en publicaciones y dictó conferencias.

Posteriormente, fue nombrada Visitadora General de Liceos de Chile. Saltó el marco de su carrera profesional para entregarse con el éxito con que la hemos seguido, a la función diplomática.

A petición de UNESCO, la señora Figueroa deja un libro sobre Educación para la Ciudadanía y fue autora de otro sobre La Educación Secundaria en los Estados Unidos, además de publicaciones y artículos.

En 1967, Anita regresa a su patria y se refugia en la tranquilidad de su hogar, en la vida sencilla, en la recreación junto a sus seres queridos, a su único hijo y a sus cinco nietos.

La señora Figueroa construyó su vida en la convicción de la igualdad de condiciones y de capacidad, de derechos y de responsabilidades entre el hombre y la mujer, con su lógica sentido de complementación, situación que en su juventud constituía un mito, una realidad imposible y una idea tal vez absurda. Luchó por los derechos de la mujer de su país y por el reconocimiento de la dignidad de las mujeres en las otras naciones del mundo.

Su vida nos lega un mensaje a todas las mujeres, en especial, a la juventud de nuestro país, que es un mensaje de responsabilidad, de vida constructiva y de trascendencia espiritual.

Quisiera, señor Presidente, solicitar que se enviara la correspondiente nota de condolencia a su familia.

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