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Homenaje
HOMENAJE AL COMANDANTE ERNESTO "CHE" GUEVARA EN EL PRIMER ANIVERSARIO DE SU MUERTE

Autores

El señor OSORIO (de pie).-

Señor Presidente, a un año del infausto acontecimiento de la muerte del Comandante Ernesto Guevara, más que rendir un homenaje formal a su memoria, los Diputados socialistas populares deseamos reafirmar solemnemente nuestras concepciones sobre la revolución latinoamericana y la trascendencia del ejemplo esclarecedor y audaz del guerrillero heroico, como la mejor forma de recordar su hazaña revolucionaria, que comprendió una parte importante del continente.

Cambiaron los términos en que se daban los combates antimperialistas. La revolución mejicana traicionada en los calones de la burguesía; el medio camino en que se perdió la experiencia boliviana, por la incapacidad e inmoralidad de sus líderes; y la tremenda frustración de la Guatemala de Arévalo y Arbenz, constituyen episodios que jamás los pueblos repetirán, y forman el bagaje de errores de un camino fracasado.

Cuba se alzó frente al más poderoso imperio de la Tierra y, retomando las banderas de Bolívar, Sucre, San Martín, Manuel Rodríguez, O'Higgins, Morelos, Maceo y Martí, dio el "vamos" a la segunda independencia.

Ayer, en 1810, se combatió en todo el continente sin tregua, sin descanso, sin pedir ni dar cuartel; ¡a muerte contra el invasor colonial! Bolívar remontó el Magdalena, y su ejército latinoamericano ayudó a liberar a la gran mayoría de nuestros pueblos.

Al igual que hoy, la oligarquía estuvo al lado de los imperialistas. Al igual que hoy, vaticinó, una y mil veces, el fracaso de la guerra revolucionaria liberadora. En nuestro país, los salones de los ricos celebraron alborozados el llamado "desastre de Rancagua". Aún más, combatieron y estuvieron en contra de las guerrillas de Manuel Rodríguez, y cometieron las blasfemias de llamar "bandoleros" a éste y a sus valientes capitanes.

Pero el pueblo" no creyó. Y el fracaso augurado por los reaccionarios se trastrocó en victoria, y los llamados "bandoleros" derrotaron, junto al Ejército Libertador, a las poderosas formaciones regulares de los colonialistas españoles.

La guerra fue larga. Por espacio de 20 años los vastos territorios de la América española fueron escenario de los sangrientos combates librados por los revolucionarios de otrora, en pos de la independencia nacional y de la instauración de un régimen político-social justo y democrático. Este proceso culminó a fines de siglo con la independencia de Cuba, última posesión colonial española en el continente, tras un esfuerzo doloroso que significó, al decir del ilustre historiador cubano, Emilio Roig de Leushsering, 30 años de guerra devastadora.

Carabobo y Boyacá liberaron a Venezuela y Colombia; Chacabuco, Maipú, Junín y Ayacucho, en Chile y Perú, significaron que América Latina empezara a dar los primeros pasos en la construcción de su verdadera historia liberadora.

La lucha adquiere alcance continental. Los pueblos generan, en el combate diario, a sus auténticos conductores. Así surgen Turcios Lima, César Montes y Yong Soza en Guatemala; Douglas Bravo, Fabricio Ojeda y Américo Martín en Venezuela; Favio Vásquez, Marulanda y Camilo Torres en Colombia; Luis de la Puente, Lobatón y Hugo Blanco en Perú y los hermanos Peredo y "Che" Guevara en Bolivia. En todo el continente afloran muchos Ernesto Guevara y seguirán surgiendo, pues "otras manos se tienden para empuñar las armas y otros se aprestan a entonar los cantos luctuosos con tableteo de ametralladoras y nuevos gritos de victoria...".

Pero detengámonos un instante. En verdad, cuesta hablar de un hombre tan hombre. Es éste el caso del comandante Guevara, que estremeció al mundo con su decisión y voluntad de verdadero guerrillero.

Dondequiera esté: en Valle Grande, Higueras, Camiri, Panamá o Washington, su presencia no acusa. Por el contrario: insta, alienta, nos impele a examinarnos a fondo, nos llena de nuevos valores y obliga, sí, ¡obliga! a que todos nos definamos frente al proceso de nuestros pueblos.

Las ideas no se matan: ellas siempre viven cuando son justas.

Los imperialistas yanquis y las burguesías latinoamericanas se equivocan cuando cantan victoria por los asesinatos que cometen los "marines", los boinas verdes, los gendarmes del ejército de ocupación norteamericano.

Ellos dicen que mataron a Guevara.

Ninguno de nosotros puede desconocer el "hecho dolorosamente cierto de la muerte, del asesinato físico del camarada Ernesto "Che" Guevara". Pero, al mismo tiempo, ninguno de nosotros puede creer que sus ideas, sus concepciones sobre el hombre, sus planteamientos acerca de la economía socialista, de la estrategia guerrillera, hayan sido asesinados en Valle Grande por los imperialistas.

Su vida, sus luchas, son nuestro mejor escudo en estas horas tremendas de dispersión, fraccionamiento, conciliaciones increíbles, falta de fe en la capacidad de combate de los pueblos, dudas y mentiras. Su vida, sus luchas, su Confianza en la vida y en el hombre, su entrega a la revolución, son nuestro mejor escudo en esta hora cuando América Latina se define, y de la dispersión, del fraccionamiento, del combate ideológico y político, van naciendo nuevas vanguardias, nuevos dirigentes, nuevas concepciones estratégicas que retoman las banderas de los libertadores y comandantes de la I y II independencia.

Tocios hemos leído en la prensa como fue gestándose la personalidad multifacética del comandante Guevara.

Hijo de un arquitecto de Buenos Aires, educado en un medio sin problemas, adquiere las inquietudes ideológicas de su madre y, desde entonces, "sintiendo en sus talones el costillar de Rocinante", recorre nuestra América explotada.

Es testigo presencial de la caída de Ja-cobo Arbenz en Guatemala. Se revela y tiene que huir contra su voluntad ante el avance arrollador del ejército mercenario de Castillo Armas. Pasa a Méjico y allí conoce a Raúl Castro y, posteriormente, al propio Fidel, entrando de inmediato a participar en los planes que anteceden al desembarco en las playas de Nicaro de las fuerzas revolucionarias del Movimiento 26 de Julio.

El asma continúa minando su organismo de salud precaria. Participa activamente en los cursos de guerrillas del general español Alberto Bayo y termina clasificándose como el más aprovechado del curso. Demuestra sus aptitudes para asimilar y ejecutar la estrategia y metodología de la guerrilla.

En toda la lucha guerrillera, en los combates diarios que libra la vanguardia político-militar que dirige Fidel Castro, emerge su valentía inigualada, su desprecio ante el peligro y su temeraria audacia para asumir los puestos de combate más difíciles. El médico se transforma en comandante destacado; de la retaguardia pasa a la vanguardia para empuñar las armas.

Además, es indiscutiblemente un ideólogo. Uno de sus escritos, "Pasajes de la guerra revolucionaria", pone en evidencia de inmediato su tremenda modestia y su coraje sin límites. Pero es más. Aparece el escritor, el hombre humano, la visión más nítida de lo que debe ser un marxista-leninista.

Junto a Camilo, una vez que la guerrilla se asienta y la guerra de movimiento se transforma en guerra de posiciones, cuando el embrión y el foco armado dan vida al ejército rebelde, recibe la orden de Fidel Castro de invadir la provincia de Las Villas, a inicios de 1958. Atraviesa con su columna las regiones pantanosas de Camagüey, llega a Las Villas, coordina los diversos grupos que allí combatían sin mando único y es el gran estratego de la batalla de Santa Clara, donde derrota a los ejércitos bastisteros, armados y entrenados por los tristemente célebres "asesores" yanquis. En suma, la batalla de Santa Clara hace huir al dictador. La revolución triunfa y Fidel entra a La Habana.

Más adelante, el comandante Guevara ocupa altos cargos que también llevan el signo que caracteriza su vida, es decir, los de mayor sacrificio y donde hay que desarrollar el máximo de capacidad creadora, unida a una gran firmeza ideológica.

Por eso Fidel Castro le asigna tareas en aquellos lugares donde no existían términos medios: o se triunfaba o se fracasaba.

Una de sus principales preocupaciones fue definir el papel de las organizaciones sociales y políticas en los planos de la juventud, las mujeres, los sindicatos y las instituciones básicas del nuevo poder revolucionario. Centra su atención, igualmente, en la economía y en la defensa de su patria.

Asimismo, impulsa la emulación nacional en el trabajo y ocupa su puesto de combatiente en Playa Girón y en la crisis de los cohetes, en octubre de 1962. En seguida, interviene para enjuiciar el sectarismo de Escalante y la burocracia, que entrababan el desarrollo normal de la experiencia socialista.

Participó activamente y vivió con calor inconmensurable el proceso revolucionario. En su ensayo político "El socialismo y el hombre en Cuba", definió con certeza lo que debía ser el hombre nuevo, el creado por la nueva sociedad socialista; aquel que teniendo por patria a la humanidad fuera capaz de hacer realidad la frase de Martí: "Todo hombre verdadero debe recibir en las mejillas el golpe dado en cualquier mejilla de otro hombre".

Del mismo modo, en la lucha por hacer más fuerte la revolución, se enfrentó duramente con los que deseaban imponer en la economía los incentivos materiales, que, según sus planteamientos, introducían en el sistema socialista estímulos de tipo capitalista que desarrollarían el egoísmo de los constructores de la sociedad nueva...

El señor VALENZUELA VALDERRAMA, Don Héctor (Presidente).- 

¿Me permite, señor Diputado? Ha terminado el tiempo.

El señor OSORIO.- 

Pido un minuto mas, señor Presidente, para poder terminar.

El señor VALENZUELA VALDERRAMA, Don Héctor (Presidente).- 

Solicito el asentimiénto unánime de la sala a fin de conceder el tiempo solicitado por el señor Diputado para completar su homenaje.

El señor PHILLIPS.- 

¿Más todavía?

El señor VALENZUELA VALDERRAMA, Don Héctor (Presidente).- 

Acordado

Puede continuar, Su Señoría

El señor OSORIO.-

Muchas gracias.

Su planteamiento acerca de la importancia de los incentivos morales es hoy una de las premisas básicas en casi todas las regiones de la economía socialista cubana.

Convencido como estaba en cuanto a que la liberación de América Latina era urgente y necesaria, como el aire al hombre, para ampliar el proceso revolucionario, planteó que era indispensable la ayuda de Cuba a fin de fortalecer los movimientos de liberación que estaban surgiendo en muchos países del continente. No había otra alternativa para derrotar al imperialismo en nuestras tierras, fue su norte en toda su conducta de dirigente y combatiente ejemplar.

La guerra a muerte de Bolívar contra el imperio español, a nuestro juicio, encuentra su proyección en la guerra a muerte que entabló el comandante Guevara contra el imperialismo norteamericano.

En la revolución se triunfa o se muere. Por eso no es apta para los timoratos o demagogos, cuando se trata, naturalmente, de una acción frontal contra los opresores. Así lo entienden los cubanos, los vietnamitas y los otros integrantes de los grupos armados que combaten por la liberación de sus pueblos.

Combatió también en Bolivia. Cayó allí como un guerrillero valeroso, no sin antes agotar toda clase de esfuerzos y sacrificios tendientes a movilizar al pueblo boliviano tras una bandera antimperialista y antioligárquica.

La metralla boliviana y de los "rangers" hizo desaparecer físicamente al conductor de las guerrillas, pero de ninguna manera la gran causa revolucionaria que él representaba y que encarna la lucha heroica proseguida hoy por Inti Peredo.

Señor Presidente, éste es el homenaje que deseábamos rendir los Diputados socialistas populares al comandante Ernesto "Che" Guevara, el guerrillero heroico, el más auténtico y decidido conductor del movimiento revolucionario mundial. Estamos convencidos de que su ejemplo y su causa encuentran una amplia acogida entre las masas del continente latinoamericano, que luchan resueltamente contra el imperialismo y las burguesías nacionales que los explotan en forma despiadada.

Terminamos diciendo con Fidel Castro: "Y no debemos perder tiempo ni permitir que los enemigos de la ideología, los enemigos de la revolución, asuman la ofensiva ideológica ni asuman una ofensiva psicológica para desalentar el movimiento revolucionario, sino que, partiendo de la verdad y del reconocimiento de la verdad, y convirtiendo ese ejemplo en fuerza invencible, el movimiento revolucionario siga adelante, más firme y más decidido que nunca".

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