Labor Parlamentaria
Participaciones
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Antecedentes
- Senado
- Sesión Ordinaria N° 26
- Celebrada el 26 de julio de 1967
- Legislatura Ordinaria año 1967
Índice
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Intervención Petición de oficio
SITUACION ECONOMICA DE LAS FUERZAS ARMADAS Y CARABINEROS DE CHILE.
Autores
El señor
Hace algunos días, el Partido Nacional, por intermedio, anticipándose a las declaraciones formuladas por el señor Comandante en Jefe del Ejército, señor Luis Miqueles Caridi, expresó su inquietud por las muy bajas rentas de los personales en actividad y en retiro de los institutos armados.
Tengo a la vista una planilla de sueldos del personal de Carabineros, cuyas rentas son similares a las de las Fuerzas Armadas, de conformidad con la ley 16.617, en vigencia desde el 1° de enero de 1967. De este antecedente podrán deducir mis Honorables colegas la razón de nuestra inquietud. La renta de un General de Carabineros, en actividad, por ejemplo, fluctúa entre Eº 2.508 y Eº 2.874. ¡Para qué hablar del sueldo de un teniente coronel, sea comandante de regimiento o prefecto de carabineros en una capital de provincia! Se trata de oficiales que deben vivir con decoro y mantener extraordinaria independencia. Pues bien, estos ciudadanos, que visten el glorioso uniforme de nuestras Fuerzas Armadas o el prestigioso del Cuerpo de Carabineros, ganan un sueldo que fluctúa apenas entre E° 1.400 y Eº 1.767, según sea la antigüedad en el grado. Y los capitanes que perciben mayor renta ganan sólo Eº 1.137.
Nos sorprende esta tremenda diferencia entre las remuneraciones de estos personales sobre quienes pesa la gran responsabilidad de ser los guardianes de nuestra soberanía y la democrática de mantener el orden público y las exiguas remuneraciones que perciben quienes están en retiro, frente a los sueldos de que disfrutan funcionarios recientemente ingresados a la Administración Pública que entraron quizás por la gatera, merced a influencias o a compromisos políticos, como es el caso de los asesores, promotores y coordinadores y de toda esa gama de empleados no encasillados en parte alguna, pero que disfrutan de sueldos millonarios. Ello constituye un fermento de descontento en las Fuerzas Armadas, cuyos integrantes, por lo mismo, miran su situación a través de un cristal muy obscuro.
Los Nacionales deseamos el mantenimiento de nuestro régimen democrático e institucional y que los elementos uniformados de nuestra patria se ajusten, como hasta ahora, al cumplimiento preciso de sus funciones profesionales, que no se aparten jamás del marco de la Constitución y de las leyes, y que cumplan sus deberes; pero, lógicamente, les reconocemos también, aunque no puedan protestar, la posibilidad ciudadana de ejercer derechos. Por eso, los miembros del Partido Nacional, no obstante constituir un conglomerado político de Oposición, queremos colaborar en estas materias con patriotismo y buena fe en la función administrativa del Presidente de la República.
Los organismos técnicos de nuestro partido están estudiando un proyecto de ley sobre la materia. Si bien es cierto que carecemos de iniciativa constitucional para presentar directamente un proyecto de esa naturaleza, no lo es menos que nos asiste la posibilidad de acogernos al derecho de petición, y, de este modo, hacer llegar nuestra iniciativa al Primer Mandatario. En esta forma deseamos cooperar a la estabilidad institucional y a dar seguridades a los integrantes del Cuerpo de Carabineros y de las Fuerzas Armadas.
En general, los suboficiales afrontan una situación extraordinariamente desmedrada. Un sargento primero, después de una vida consagrada al servicio del Ejército, de la Marina, de la Aviación o del Cuerpo de Carabineros, percibe a lo sumo un sueldo de Eº 824. El modesto carabinero, que vela por la tranquilidad de nuestros hogares, expuesto a menudo a la intemperie, percibe la esmirriadísima suma de Eº 474. Pienso que estos guarismos hablan por sí solos.
Existe un problema de fondo que es necesario remediar. La situación imperante, en cuanto a rentas, trae aparejado el ningún interés por ingresar a las Fuerzas Armadas o a Carabineros. Por informaciones responsables, he sabido que el número de oficiales que ingresa anualmente a las Fuerzas Armadas es muy inferior al de aquellos que, por diversas razones fundamentalmente de carácter económico piden ser dados de baja.
Por eso, junto con compartir las expresiones formuladas por el Honorables señor Bossay esta tarde, solicito que, en nombre del Partido Nacional, sean transcritas mis observaciones a los señores Ministros de Defensa Nacional y de Hacienda, porque la declaración formulada por este último Secretario de Estado, el señor Molina, nos ha intranquilizado. En efecto, en la prensa de ayer conocimos su opinión en el sentido de que este año no habrá reajuste para los institutos armados ni tampoco para el Poder Judicial.
Deseamos colaborar en esta materia como siempre lo hacemos con patriotismo y responsabilidad.
El señor
Se enviará el oficio solicitado por Su Señoría.