Labor Parlamentaria
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Antecedentes
- Senado
- Sesión Ordinaria N° 33
- Celebrada el 22 de agosto de 1967
- Legislatura Ordinaria año 1967
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El señor
Señor Presidente, en estos últimos días, las luchas reivindicativas de los obreros y campesinos chilenos están adquiriendo caracteres de un tipo nuevo, demostrativos de que el proletariado de nuestro país ya está tomando conciencia de clase en sí, y de que en la misma práctica de la lucha diaria se está plasmando la unidad obrero-campesina. La marcha de los campesinos de Molina, la solidaridad demostrada por los trabajadores a lo largo de esa gran marcha, demuestran que los obreros toman conciencia de su papel hegemónico y dirigen al campesinado.
Pero mi análisis no se referirá a la alianza obrero-campesina, que está en proceso de toma de conciencia y de desarrollo. En la lucha por la liberación nacional, por el establecimiento de un Chile libre, democrático, independiente; en contra de los enemigos del pueblo chileno, el imperialismo, la oligarquía semifeudal y el capitalismo monopolista y altamente desarrollado, no sólo constituyen el pueblo los obreros y campesinos: lo integran, también, otros sectores de trabajadores no proletarios. Forman en las filas del pueblo los sectores profesionales, universitarios, intelectuales, trabajadores de la Administración Pública y privada, que durante años han permanecido engañados con la falsa ilusión burguesa de la "independencia", de "la aristocracia intelectual", de la primacía de la labor intelectual sobre el trabajo material. La burguesía mantiene una contradicción entre el trabajo intelectual y el manual, creando ilusiones en los sectores de la intelectualidad trabajadora de ser sus intereses contrapuestos a los del proletariado y del campesinado.
Pero, señor Presidente, la crisis del sistema capitalista en un país subdesarrollado como el nuestro; la falta de una planificación económica; la dependencia irritante del imperialismo norteamericano, que domina nuestras industrias básicas y nuestro comercio de importación y exportación ; la explotación anticientífica del campo chileno, y las limitaciones impuestas a nuestra industria nacional por el capitalismo monopolista, están probando día a día a los sectores intelectuales, a los trabajadores de las diversas ciencias, que sus intereses son comunes a los de los obreros y campesinos de Chile.
Al decir de Lenin, más que las teorías y las palabras, cuentan los porfiados hechos. Y los porfiados hechos han puesto en evidencia a los profesionales que sirven en los Servicios de Asistencia Judicial del Colegio de Abogados de las provincias que represento, Valparaíso y Aconcagua, que deben recurrir a los mismos métodos de lucha reivindicativa que los obreros y campesinos.
Es así como, ante la negativa de Consejo General del Colegio de Abogados de Chile de aumentarles sus sueldos o, por lo menos, de equiparar sus emolumentos con los que en los mismos cargos perciben los abogados funcionarios del Colegio de Abogados de Santiago, y basados en el principio justo laboral de "a igual trabajo igual salario", presentaron su pliego de peticiones en la Honorable Junta de Conciliación de Valparaíso.
Seguidos los trámites legales, la Honorable Junta de Conciliación propuso como solución, nivelar los sueldos de Valparaíso y Aconcagua con los de Santiago. Conocida es en Valparaíso la carta enviada a "El Mercurio" por un padre que no sabía qué carrera hacer seguir a su hija, después de haber rendido satisfactoriamente la Prueba de Aptitud Académica. El quería que estudiara Derecho, pero había leído en "El Mercurio" un aviso del Colegio de Abogados por el cual se solicitaba un jurista para desempeñar el cargo de Abogado-Jefe del Consultorio de La Ligua, con un sueldo de Eº 200 mensuales, y en la misma edición, una familia pudiente de Viña del Mar solicitaba una empleada y ofrecía un sueldo de Eº 250. Decía ese padre que, respetando las nobles funciones de la empleada doméstica, no veía estímulo para una universitaria, en estudiar largos años, y, al final, ser contratada como Abogado-Jefe de un servicio jurídico con Eº 200 mensuales.
No existe en Chile una evaluación del trabajo profesional. Los abogados funcionarios del Colegio, no ganan más allá de un vital y medio en Valparaíso y Aconcagua. Es por esto por lo que han votado favorablemente la huelga. Por eso han tomado conciencia de que son trabajadores, al igual que los obreros, campesinos y empleados, y han hecho valer sus derechos.
Esta huelga, indudablemente, afectará a los sectores modestos de la población de Valparaíso y Aconcagua, pero al ganar los abogados funcionarios su conflicto, los afectados serán recompensados con mejores, justos y humanos sueldos y cumplirán mejor sus obligaciones profesionales que con estipendios de Eº 200, 250, ó 305. Para ilustrarme frente a este tema, un tanto tabú para mí, he debido conversar con varios juristas amigos míos.
Los abogados con quienes me informé me han expresado que no aceptarán ser utilizados como rompe-huelgas como vulgares "krumiros", en contra de sus colegas. Además, no aceptarán que se designe a más de uno como abogado de turno para atender estos problemas, en el caso de haber quienes estén dispuestos a actuar en contra de sus colegas en conflicto.
Pero esto no es todo. También hay problemas entre el Ministerio de la Vivienda y el Colegio de Ingenieros de Chile y en tre INDAP y los ingenieros agrónomos y técnicos de agricultura.
Quiero analizar, ahora, el problema que afecta al Poder Judicial, pero deseo tomar esta cuestión como un solo todo, como la unidad que en sí representa. Para nosotros, para nuestra Constitución, el Poder Judicial es una entidad única. En la práctica, hay diversas categorías y grados. En un enfoque simple, distinguimos entre los funcionarios con título universitario, que forman la magistratura, y los funcionarios subalternos, que desempeñan las funciones de interrogar, escribir y hacer todo el trabajo administrativo, rutinario, de oficina, de la justicia.
Se pretende dividir al Poder Judicial; se pretende mejorar la situación de los jueces y dejar pendiente la del personal subalterno. "Dividir para reinar", dijo Luis XI. Esta táctica la emplea la burguesía con gran éxito, y pretende usarla ahora, en este conflicto. Este es el lado negativo del problema, pero no hay mejor maestro que el maestro negativo. Los hombres del Poder Judicial, con el beneplácito de la Excelentísima Corte Suprema, organizaron la Junta Nacional de Jueces. Dicho organismo representa los intereses de los abogados que ejercen la magistratura, fundamentalmente en la defensa del aumento de sus remuneraciones.
Los sueldos de los Ministros de la Corte Suprema, de Apelaciones, fiscales, jueces y relatores son bajos. Me han informado que un Ministro con 28 ó 30 años de servicios y con varios quinquenios gana E? 2.600 mensuales. Está obligado a mantener un nivel de vida consecuente con el rango social que implica su calidad de magistrado; se le prohíbe el ejercicio de la profesión y no se le paga asignación de título; tiene obligación de residencia, y el Código Orgánico de Tribunales le impone una serie de prohibiciones que prácticamente le impiden sentirse incorporado a la sociedad. Un asesor cualquiera que acaba de botar las espinillas gana más que eso.
A cambio de ello, reciben remuneraciones bajas y, en la práctica, deben solicitar préstamos o ver cómo sus documentos son protestados, cómo contraen deudas, todo lo cual contribuye a alienar más al Magistrado que empezó perdiendo su libertad, su independencia y sus posibilidades de desarrollo dentro de la sociedad, para terminar privado de su independencia, para subsistir, al tener que contraer deudas. Nuestros jueces han sido siempre honestos e imparciales. Hablo en general,' no por las excepciones, que las hay, naturalmente, y los conocemos. Aun en las épocas de persecuciones, en la del "Tiempo de la Infancia", de la "Ley Maldita", los tribunales, los jueces, supieron hacer respetar los derechos de los perseguidos políticos. Y jamás un juez chileno ha pedido asilo a embajadas extranjeras cuando ha habido golpes militares, y estoy seguro de que no lo haría si el "gorilismo" epidémico desembarcara al señor Frei.
Hay quienes pretenden denunciar a los jueces como sediciosos, acusarlos de estar efectuando trabajo lento, de entorpecer la marcha de la justicia, de atentar contra la ley de Seguridad Interior del Estado como funcionarios públicos. Algunos mentecatos lo han afirmado estos días. Sin embargo, ello es falso. Quien hace trabajo lento es el que impide a los jueces y al personal subalterno de los tribunales percibir rentas justas, humanas. Quien hace trabajo lento es el que insiste en mantener la vigencia de códigos caducos y anticientíficos. Quien hace trabajo lento es el que persevera en mantener una superestructura jurídica que solamente defiende el derecho de propiedad, y que mantiene un procedimiento penal y civil retardatario, remora de la época en que éramos colonia española y los juicios se ventilaban en las Cortes de España.
Los jueces forman un Poder, el Poder Judicial. Este debe ser autónomo, independiente y autofinanciado.
Actualmente, y aun cuando ello pueda herir el orgullo profesional y los sentimientos de los magistrados, el Poder Judicial en Chile no pasa de ser un servicio público más, dependiente, en cuanto a estabilidad y seguridad económica, del Ministro de Hacienda.
Este análisis nos hace llegar a una conclusión: el destino de los ingenieros civiles y agrónomos, de los abogados y jueces de Chile, actualmente en situaciones conflictivas, está íntimamente ligado al del proletariado y del campesinado chilenos.
Hay, señor Presidente, una serie de ilusiones que aún perviven en los intelectuales chilenos con título universitario. La base de todo estriba en que los profesionales, los intelectuales con título universitario, no forman una clase, sino una capa que oscila entre el obrero y la burguesía. Además, el hecho mismo de su preparación humanista y científica, como producto de una universidad clasista, burguesa -que los ha preparado, no para servir al pueblo, la sociedad chilena, sino para, ejercer la profesión con miras a "triunfar en la vida", a escalar posiciones y poderles ha creado la ilusión del individualismo. Conveniente es recordar las palabras de Roger Garaudy en su ensayo "Sobre los Intelectuales": "este individualismo es la fuente de todas las vacilaciones del intelectual". Esas vacilaciones se ven en el mismo desarrollo de sus luchas. La otra ilusión que los embruja es la "abstracción". No trabajando en contacto con las cosas materiales, como el obrero y el campesino, tiende a concebir símbolos de las cosas y a estimar que sus luchas son ajenas a sus intereses de clase y sólo obedecen al mérito de sus conocimientos. Gramsci dice: "Los intelectuales se creen independientes y autónomos".
Estas dos ilusiones pesan fundamentalmente en lo que se refiere al conflicto del Poder Judicial, que, naturalmente, debe democratizarse. Acostumbrados a un trato personal residuo de otras épocas, a ser tratados como "Su Señoría", "Ilustrísimo Señor", "Usía", han estado un poco imbuidos en este individualismo. A nosotros nos ocurre algo parecido: somos "Honorables", como si fuese nuestro el patrimonio del honor, y tenemos que decir "Su Señoría" cuando quisiéramos otra cosa.
Pero los hechos, los porfiados hechos, están demostrando que los intereses de clase, la defensa de sus remuneraciones, de sus condiciones de vida, están rompiendo estos fantasmas y haciendo que tomen conciencia de sus problemas y, dentro de sus medios, luchen, hasta el extremo de haber redactado sus renuncias colectivas, para el caso de no ser solucionados sus problemas. Eso no lo soñaron jamás los que le pusieron una tranca al progreso, los momificados con olor a naftalina.
Tenemos perfectamente claro que ningún abogado de Chile, para el caso de ocurrir que los jueces renuncien colectivamente y se dé curso a sus renuncias, se interesará, por razones políticas o de cualquier otra índole, a ocupar los cargos de los renunciados. Esta lucha de los magistrados debe ser debidamente valorizada, porque se encuentra absolutamente dentro de los marcos de la Constitución y de la ley. En efecto, sus métodos no son sino el fiel y estricto cumplimiento del Código Orgánico de Tribunales y de los Códigos de Procedimiento Civil y Penal, que obligan a los jueces a estar cuatro horas en su despacho y tomar personalmente todos los comparendos y diligencias, fuera de que nadie puede impedir a un ciudadano chileno renunciar a un cargo que no le conviene. Por otra parte, ella está demostrando que el campo de nuestros amigos, el campo del pueblo, en Chile, es el camino de nuestra liberación nacional, mucho más amplio que lo que pueden considerar algunos trasnochados encastillados en su torre de marfil.
Estos conflictos demuestran que día a día nuevas capas de los sectores de la pequeña burguesía toman conciencia de la forma de luchar, conciencia que irá madurando y les irá señalando que su destino y su camino, para la superación de todas sus contradicciones de clase y sus problemas, no es otra cosa que seguir el destino y el camino en la revolución democrático-popular del proletariado chileno y su aliado natural, el campesinado, y que, bajo la hegemonía del proletariado, se formará el gran frente cuya base es la alianza obrero-campesina y los sectores de la pequeña burguesía urbana, intelectual y otras fuerzas progresistas no proletarias de la ciudad y del campo.
Estos abogados en conflicto se han atrevido a luchar, han despreciado estratégicamente a sus poderosos enemigos, están enfrentando las dificultades, superarán los sacrificios y, con la comprensión de los obreros, campesinos y empleados, que deben valorizar estos hechos de hoy día, obtendrán la victoria.
No es sino informativo el valor que he querido dar a estas observaciones, obtenidas al calor de una lucha reivindicativa más, de las tantas que pululan por el ancho cauce de la agitación gremial chilena. Desde luego, a esos abogados porteños
y jueces llegue mi cordial y entusiasta apoyo solidario, en la calle, entre los trabajadores de la mente y el músculo y desde una banca solitaria en que estoy sentado en un parlamento burgués.
He dicho.
El señor REYES (
¿Algún otro señor Senador del Comité Mixto desea hacer uso de la palabra?
Se va a complementar la tabla de Fácil Despacho.