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  • Cámara de Diputados
  • Sesión Ordinaria N° 19
  • Celebrada el
  • Legislatura Ordinaria año 1968
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Homenaje
HOMENAJE A LA CONGREGACION SALESIANA DE PUERTO NATALES (MAGALLANES) EN EL QUINCUAGESIMO ANIVERSARIO DE SU FUNDACION. NOTA DE CONGRATULACION

Autores

El señor GARAY.-

Señor Presidente, esta tarde quiero rendir un homenaje a un grupo de hombres de Magallanes, que ha entregado toda su preocupación y pasión por servir a la provincia. Me refiero a la Orden salesiana.

Estos hombres pertenecen a una congregación religiosa, que se ha distinguido en el mundo entero por su acercamiento al obrero, por sus grandes obras, principalmente por la preparación de obreros especializados. Todos en esta Cámara y en el país conocen la obra salesiana, pero hay una circunstancia que me hace hablar de ella esta tarde.

Hace 50 años, en 1918, llegaron a la ciudad de Puerto Natales. Ya antes, el 21 de julio de 1887, habían llegado a Punta Arenas con Monseñor José Fagnano. En aquellos años la ciudad era un simple caserío. Los fríos invernales, que conocemos todos los que hemos estado en esa zona, eran iguales que ahora, pero además había frío en el orden moral, o espiritual, diría yo. Faltaba algo para completar la calidad humana de esos hombres aguerridos que vivían allá, a fines del siglo pasado, a 3. 000 ó 3. 500 kilómetros de Santiago. ¡Hay que imaginarse lo que ello significaba en aislamiento y soledad!

Monseñor Fagnano, acompañado de algunos sacerdotes salesianos, llegó a Punta Arenas en el año 1887. Encontró gran pobreza y enormes dificultades. Sin embargo, con esa fuerza que da la vida interior, estos hombres de excepción abrieron escuelas, fundaron parroquias, oratorios y centros culturales y asistenciales queirradiaron una influencia benéfica en toda la región. Cabe recordar que el primer observatorio astronómico de esta zona austral y el museo misionero son obras de estos hombres excepcionales. Durante muchos años y hasta hoy día, el observatorio astronómico sirve a la navegación de los canales y presta grandes servicios a la marina mercante nacional y extranjera que debe cruzar por los difíciles mares y canales sureños.

Le correspondió llegar, en el año 1904, a Puerto Natales, al PadreMayorino Borgatello, que creó allí, en Isla Kruger, el primer cementerio que se conoce en la provincia de Magallanes.

Algunos años más tarde, el Gobernador eclesiástico, Reverendo Padre Luis Salaberry, adquirió en Puerto Natales un sitio donde construir una simple capilla de madera. Pero él no pudo continuar allí.

El honor y la ardua tarea de fundar oficialmente la comunidad salesiana en Puerto Natales correspondió a un Reverendo Padre cuya memoria hasta hoy día se recuerda: el PadreJuan Aliberti, que llegó por allá en el año 1918. En ese mismo año, dio fundación o iniciación al colegio que los Padres salesianos mantienen hasta hoy día en esa ciudad magallánica. Es, en realidad, el plantel decano de Puerto Natales, lo mismo que su parroquia. Pero, además de organizar todas estas actividades estudiantiles y parroquiales, dio vida al primer periódico que hubo en Puerto Natales, y que se llamaba "El Natales", destinado no sólo a dar a conocer la verdad religiosa, sino a difundir la cultura entre el pueblo natalino. Con este mismo fin, el Reverendo Padre Aliberti estableció una biblioteca circulante, que puso al alcance de muchos una serie de volúmenes de carácter muy ameno e instructivo. Fundó también un cuadro artístico para proporcionar sana alegría y expansión a aquellos rudos hombres en aquellos tiempos eran muy pocosque vivían en esa alejada zona magallánica. También fundó un coro musical, que alegraba las festividades religiosas y civiles.

Después del PadreAliberti, llegó allí un hombre que también se recuerda con mucho cariño: fue el padre José Savarino. Fue un verdadero apóstol, de un dinamismo extraordinario, emprendedor. Le cupo la dicha de abrir el magnífico templo parroquial que hasta hoy día adorna la ciudad de Puerto Natales. Este templo, que tiene ya muchos años, prácticamente forma parte de la ciudad misma, sin distinción de actividades, de colores, de maneras de mirar la vida y de mirar los problemas religiosos.

Siguió después el PadreAlberto De Agostini que, en verdad es un sacerdote simpatiquísimo, muy sencillo, de gran bondad, pero de gran temple. Es gran andinista, con una constancia extraordinaria y un espíritu de sacrificio inmenso. Se dedicó, como buen andinista, a hacer grandes exploraciones en la zona. Por primera vez, en el año 1958, escaló el famoso Monte Paine, tan conocido en todo Chile y cuyas fotografías adornan muchas páginas de revistas, diarios y medios de difusión.

Muchos habían fracasado en la subida del Monte Paine, lo que el Padre De Agostini consiguió. Este hombre recibió de nuestro Gobierno las más altas condecoraciones. La verdad es que durante treinta años, aportó en Tierra del Fuego, su entusiasmo al turismo, publicando una guía turística de la Patagonia austral y de los Andes patagónicos.

Tienen los Reverendos Padres Salesianos de Puerto Natales una cantidad de otras actividades, principalmente las educacionales, como el colegio gratuito. Yo tuve oportunidad de visitar esta comunidad cuando cumplió cincuenta años, hace poco. Realmente, es una obra gigante, en medio de una zona que no era la más desarrollada en los momentos en que ellos empezaron su actividad. Sin embargo, estos salesianos han hecho una obra realmente maravillosa. Quisiera que con motivo de este cincuentenario de los Padres Salesianos en Puerto Natales, se le enviara una nota, en mi nombre, a su actual Director, PresbíteroEcio Brunelli, al Reverendo Párroco de Puerto Natales, Enrique Tiraboschi y también al Reverendo PadrePedro Rossa, que es de origen alemán, que acaba de cumplir hace pocos meses, sus bodas de plata en Chile; hombre de extraordinaria simpatía y atracción, que realmente es una figura, junto con los dos Padres anteriormente citados. Quisiera que a estos tres sacerdotes, en mi nombre, se les enviara una nota de felicitación, recordando este cincuentenario y haciendo votos porque continúen esta obra maravillosa, que los natalinos saben apreciar y que nosotros, los que tenemos la suerte de llegar de vez en cuando a esa ciudad simpatiquísima, atrayente, también sabemos apreciar. Quisiera que en la nota se les dijere que estamos a disposición de esta obra extraordinaria de la Congregación Salesiana que estamos con ellos, que palpitamos con sus inquietudes y que esperarnos poderles servir, no sólo para que mantengan, sino para que continúen esta obra de contornos extraordinarios, que ese pueblo sabe apreciar y agradecer.

Nada más, señor Presidente.

Le cedo la palabra al doctor Daiber.

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