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  • Cámara de Diputados
  • Sesión Ordinaria N° 41
  • Celebrada el
  • Legislatura Extraordinaria periodo 1964 -1965
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Mociones
MOCION DEL SEÑOR DE LA PRESA

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25.-MOCION DEL SEÑOR DE LA PRESA

"Honorable Cámara:

En los años 1957 y 1958 el Congreso aprobó el beneficio de la doble nacionalidad para los españoles, que ahora es una ley que ha funcionado en forma por demás magnífica, incorporando a miles de nuevos y buenos ciudadanos de tal origen. Por cierto que tal reforma constitucional fue en sí misma un muy justo, emocionante e imperecedero homenaje de Chile a la España Madre y a los merecimientos de la colonia española residente. Pero es necesario recordar que la iniciativa original era para que ese beneficio alcanzase también a todos los iberoamericanos. El recelo despertado por algunas actividades que se estimaron peligrosas de partidos políticos de un país cercano, influyó en que no hubiese quorum constitucional para extender este derecho a todos los iberoamericanos avecindados en Chile. Pero la perspectiva serena que ahora nos da el tiempo desde aquella época transcurrido y el hecho de esta doble nacionalidad sólo es posible después de diez años de residencia, lo que en la práctica impide cualquiera intención vedada, ya que el que desease obtener la nacionalización de mala fe, podría conseguirla fácilmente y en la mitad del tiempo (cinco años) con sólo asilarse en las disposiciones generales que rijen la materia, han permitido desechar plenamente esos temores.

El concepto de identidad de origen y destino de todas las naciones iberoamericanas se ha hecho carne, no sólo en la conciencia de los habitantes de ellas, sino en los del mundo entero. Y es por eso que, a pesar de no existir políticamente hablando los Estados Unidos de Iberoamérica, se ha hecho costumbre universal el referirse a esos países americanos de habla española o portuguesa con el término genérico de Latinoamérica. Felizmente, el deseo de unidad que el origen común les ha otorgado se acentúa a medida que se han plasmado integraciones de pueblos, basadas principalmente en los vínculos de vecindad, de raza, de lengua o de intereses. En forma precisa, Iberoamérica o Latinoamérica, ya que son casi absolutamente sinónimos ambos vocablos, está unida por todos y cada uno de esos lazos y muchos otros además, por lo que nadie deja de comprender que ella es una base fundamental para la reunificación que va caminando en forma lenta, pero a ritmo progresivo.

De otra parte, es aspiración de todas las naciones iberoamericanas y de sus pueblos la de llegar a establecer una supernacionalidad o supranacionalidad entre todos los países de filiación hispánica, y el mejor modo para llegar a ello sería el de comenzar por conceder el beneficio de la doble nacionalidad a todas las personas de tal origen y siempre que recíprocamente se les otorgue igual derecho a los chilenos en los Estados de donde proceda el que tal cosa impetre.

Creo que debemos extender también este derecho a los nacidos en Portugal, porque este país es tan hispánico o ibérico como lo es Brasil, Chile o cualquiera de las otras naciones hermanas. A mi juicio, iberoamericanismo e hispanoamericanismo son términos total y absolutamente sinónimos, pues la denominación de Híspanla fue dada por los romanos a toda la península ibérica. La hermandad origina! de Portugal y España se ha traducido históricamente en paralela influencia sobre el mundo americano, pues mientras España hace nacer a la civilización a veinte naciones del continente americano, Portugal realizaba idéntica maravillosa labor en ese gran continente dentro del continente que es la muy hispánica República de Brasil. Sobre estos lazos fraternos luso-españoles, se han referido destacándoles y reconociéndoles los más altos valores del intelecto portugués. Así, Camoens como Andrés de Rezende, lo hicieron oportunamente, también ha opinado el gran escritor Almeida Garret, que entre otras cosas afirmó: "Somos hispanos, y debemos llamar hispanos a cuantos habitamos la península ibérica, e hispánico a cualquiera de sus hijos, no importa sea de Lisboa, Madrid o Barcelona". Si la fuente de la hermandad entre las naciones iberoamericanas son su filiación española o portuguesa, la consecuencia lógica es que a Portugal debe extenderse todo trato preferencial que a España y a las naciones hispanoamericanas se conceda.

Portugal y España, juntas y simultáneamente, completaron la obra del Creador. Dios hizo vecinos a los pueblos de la América Morena. Hispania (España y Portugal) los hizo hermanos. Y esta América Hispana, alma y razón de ser de la Hispanidad, en donde se hablan los mismos idiomas que en la Península Madre, la Ibérica, tienen un común denominador social y han plasmado el ideal de la más extraordinaria democracia racial que conoce el mundo. "La raza cósmica" a que aludía José de Vasconcelos, el pensador mejicano tan español y por ende gran americanista, existe en esa continuidad hispanoamericana que nace al sur del Río Grande y se extiende hasta nuestra Antártida, como un ejemplo de luminosa grandeza para el resto del mundo.

Gomo ha dicho Lain Entralgo, el filósofo español tan americanista y por ende tan hispánico: "La hispanidad no es el predominio de lo español sobre lo hispanoamericano o la antipatía al vigor creador y a la inteligencia ibérica, sino es principalmente el conjunto de principios vitales que un día cuajaron en un cuerpo político y que hoy, por tener como nunca el más alto grado de vigencia histórica, pueden y deben manifestarse de nuevo".

Y una de esas manifestaciones, tal vez la primera, debería ser la de estatuir el principio de la doble nacionalidad, como un primer peldaño para la supranacionalidad, entre todas las naciones hermanas. Quizás si este camino que se afinca en ese noble sentimiento que es el orgullo de la propia nacionalidad, haciéndonosla común a los que estamos, fraternalmente vinculados por el origen, la lengua, la cultura y las tradiciones -a los hispanos de ambos continentes que todo nos une y nada nos separa-, sea el que nos permita llegar a otras integraciones de mayor positividad, como serían la económica -y por qué no- la política, dándole de nuevo vida a esa Comunidad de Naciones que al final de los tres gloriosos siglos en que se fue plasmando y en vísperas de su desintegración, exhibía neta superioridad en todos los órdenes de la actividad humana sobre otras unidades nacionales que hoy son señeras en el mundo. Ello demuestra la necesidad de volver a esa conjunción que un día se perdiera como una imprevisible secuela de la lucha emancipadora.

Pero la unidad hispanoamericana o iberoamericana (repito que son vocablos si- nóminos) no puede hacerse a espaldas de España o Portugal. Pretenderlo sería una inconsecuencia, tan absurda como la de tratar de difundir el cristianismo, negando fieramente a Jesucristo.

En un futuro de reunificación de nuestra América, Portugal y España deberán tener su lugar. Y esas dos grandes naciones, juntas y simultáneamente, como ayer, podrán ser como una proa de la Hispanidad enfilada sobre Europa, para la conexión de esas economías con las de ese continente y la perfeccionada conservación del común ámbito cultural.

Los bardos populares que tienen una sensibilidad agudizada para captar antes que nadie los mandatos de la historia, han difundido su mensaje de hermandad con la ayuda de la poesía, esa Musa que los conquistadores también trajeron en su bagaje pictórico de altos valores espirituales. Y así como el vate nicaragüense clamaba por la unidad de los que "rezamos a Jesucristo en español", el boliviano Unzaga nos recuerda en sus maravillosos versos que el pasado común, hoy vigente en nuestros sueños, debe ser un futuro imperativo y para siempre. Así dice en una de sus estrofas :

"Somos ayer,

porque el caudillo indígena y el capitán hispano,

mezclados en ceniza y en pasado,

se asoman a mirar por nuestros ojos

como la raíz se asoma por el tallo".

La integración iberoamericana en un mandato de la historia que pesa sobre nuestra generación y todos los pasos que vayamos dando hacia ese destino son de fundamental importancia. Nuestro Gobierno se ha colocado a la cabeza de un gran movimiento integracionista, y es muy Justo que tenga todo el éxito que se merece tan bella y grande iniciativa. Soy un convencido de que los hombres que hagan realidad tan hermosa y unánime aspiración ocuparán en la historia un sitial quizás más alto, pero en ningún caso inferior al de los proceres de las revoluciones emancipadoras.

La doble nacionalidad establecida entre las naciones iberoamericanas en beneficio de los ciudadanos residentes en otra, será un gran avance para fortalecer el sentimiento de unidad e integración.

Creo, asimismo, que la patria de Camoens y de Hernando de Magallanes, el descubridor del Estrecho y que su nombre diese a una de nuestras provincias de mayor importancia, debe, por la fuerza de la tradición, de la hermandad en el común origen ibérico (hispánico) y del reconocimiento a que es acreedora por parte de América y del mundo, ser considerada como partícipe legítima de este derecho a la doble nacionalidad, en iguales condiciones que las otras naciones hermanas.

Cierto es que podría ser tenida como una disposición simbólica de nuestra Carta Fundamental, ya que es reducido el número de portugueses residentes. Pero no siempre ha sido así. A mediados del siglo pasado existió una no muy pequeña colonia portuguesa, principalmente en la ciudad de Valparaíso, dedicada a la industria y al comercio. Y cosa curiosa, que aun da mayor fuerza a nuestra argumentación; esos portugueses actuaron junto a la colectividad española en hermosas iniciativas al servicio de la comunidad chilena. Así ayudaron a la creación de la Beneficencia de la Compañía de Bomberos españoles porteñas participando de sus generosas labores hasta que los sucesos bélicos de 1886 hicieron necesaria la disolución de ellas, disolución que felizmente duró breves años. Nadie puede prever el futuro, y bien podría ser, para bien de nuestra patria, que recibiéramos en lustros venideros una mayor inmigración del Portugal, la que junto a la de España, es la que mejor se aviene con nuestra raza, nuestro carácter, nuestras inclinaciones y nuestra idiosincrasia.

Por estas razones, y como una demostración más de que nuestra Patria es la nación Rectora en todas las iniciativas de acercamiento y de formación e integración de la gran Comunidad de las Naciones Iberoamericanas, a la que están ligados los destinos nuestros, y, tal vez, las posibilidades de un mejor futuro para toda la Humanidad, es que presento a vuestra consideración el siguiente

Proyecto de ley:

En el número 3º del artículo 5º de la Constitución, después de la palabra "renuncia", reemplazar todo el texto por el siguiente :

"De su nacionalidad respecto de los nacidos en España, en Portugal y en las naciones iberoamericanas, con más de diez años de residencia en Chile, siempre que en esos países se conceda este mismo beneficio a los chilenos", y"

Y en el artículo 6°, número primero de la Constitución, después de la palabra "España", y antes de la palabra "sin", intercalar una coma y las siguientes palabras; "Portugal y las naciones ibero americanas".-

(Fdo.): Rafael De la Presa Casanueva."

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