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Homenaje
HOMENAJE AL 33° ANIVERSARIO DE LA CONSTITUCION DE LAS JUVENTUDES COMUNISTAS DE CHILE

Autores

La señora MARIN.-

Señor Presidente, el 5 de septiembre, en el mes de la Patria, las Juventudes Comunistas de Chile han cumplido 33 años al servicio de los intereses de la juventud y de nuestro pueblo. Su existencia llena todo un período histórico, y podemos afirmar que, durante él, no ha habido batalla dada por nuestro pueblo en que jóvenes inspirados en las ideas del comunismo no hayan estado presentes, aportando su entusiasmo y rebeldía juveniles.

El fundador de nuestro partido y del movimiento obrero chileno, Luis Emilio Recabarren, inspiró su creación, y, en 1923, estando aún vivo, se establecía la necesidad de formar nuestra organización juvenil. Al año siguiente, en 1924, aparecía en la zona de la pampa salitrera, en la ciudad de Antofagasta, el periódico juvenil "La Llamarada", editado por el Comité Regional de la Federación Juvenil Comunista de dicha provincia.

Su constitución oficial, en 1932, obedeció a una época rica en acontecimientos y pródiga en luchas sindicales y estudiantiles. La crisis del capitalismo de 1928 y 1929 había repercutido con fuerza en nuestro país. Los albergues y "ollas del pobre" no daban abasto para alimentar a cientos de personas que se encontraban sin ocupación y a sus respectivas familias. La inhumana explotación de que se hacía víctima a nuestro pueblo determinaba que las huelgas, mítines y manifestaciones de masas en favor de un mejoramiento de las condiciones de vida se efectuaran de una manera nunca vista antes en nuestro país. Era la época de la insurrección de la marinería, que había dado plazo al Gobierno para que dimitiera en favor de una salida popular y democrática. Gracias al extraordinario auge de las ideas socialistas, fruto de la inmortal revolución socialista de octubre en la Unión Soviética, en Chile también se proclamaba la "República Socialista".

En medio de esta situación prerrevolucionaria y de avance del movimiento popular, nacían las Juventudes Comunistas, y su constitución obedecía a las propias necesidades del proceso interno y a la maduración de la lucha de clases que se vivía en nuestro país.

A medida que el papel de la juventud se acrecentaba y su peso político se hacía más importante en los acontecimientos de la vida nacional, fueron germinando la idea y la necesidad de constituir una organización juvenil basada en la genial teoría del marxismo-leninismo.

Las Juventudes Comunistas estuvieron formadas por jóvenes que provenían de las zonas más aguerridas y esclarecidas de la época. Al comienzo, fue sólo un grupo de jóvenes del salitre, del campo, de las principales industrias manufactureras de Santiago y de la Universidad; sin embargo, con el correr del tiempo, sumaron miles de muchachos a través de todo el país. Ello no es casual. Miles, cientos de jóvenes, llegan a nuestras filas, porque representamos lo mejor de la humanidad.

Por defender estas ideas, los comunistas hemos sido perseguidos, torturados, alejados de nuestras habituales ocupaciones para ser condenados a la muerte por hambre. Cuando esto no se ha logrado, se ha atentado contra sus vidas, estableciendo contra los comunistas el crimen político, legalizado por disposiciones dictadas por los enemigos del progreso. Tenemos una larga lista de héroes juveniles que han muerto por nuestros ideales: Carlos Fuentes, Eliana Miranda, muerta en Placilla, y Carlos Silva, acribillado en Lota, por las bandas fascistas; Ramona Parra y Alicia Ramírez, acribilladas a balazos por manifestar sus deseos de que nuestro pueblo viva mejor; Salvador Lara, encontrado muerto en Coronel, en los días de la represión, después de una bestial e inhumana intervención de la policía política.

En estos 33 años de existencia de las Juventudes Comunistas, la historia ha corrido en favor nuestro. Han fracasado aquéllos que pretendieron desterrar de nuestro país las ideas comunistas. El comunismo es hoy más fuerte que nunca y sus ideales triunfarán en nuestra tierra, más temprano que tarde.

La revolución de 1917 en la Unión Soviética ha pasado a convertirse en el sistema socialista que determina el curso de los acontecimientos que ahora vive la humanidad. Hoy el socialismo también se edifica en nuestra América Latina, en la heroica isla de Cuba. Las Juventudes Comunistas levantan en alto la solidaridad internacional. Cuando el facismo declaró la segunda guerra mundial, se movilizó nacionalmente, ayudando a la coalición antihitleriana. Nos hemos movilizado contra las agresiones que el imperialismo ha hecho a los pueblos. Estuvimos al frente de una campaña para llevar la solidaridad a Corea, a Guatemala y, recientemente, a la República Dominicana. Ahora luchamos por poner fin a la agresión al Vietnam, en donde el imperialismo yanqui ha desencadenado el más brutal y sanguinario exterminio contra los patriotas vietnamitas. Llevamos el internacionalismo proletario en nuestro corazón.

Hoy como ayer, levantamos la gran bandera de la unidad de la juventud chilena. En el pasado hemos actuado junto a radicales, socialistas, católicos, evangélicos, presbiterianos, etcétera; y no hay razón para que ahora, unidos por puntos comunes, no marchemos junto a los que intenten conquistar algunos derechos para la juventud chilena. Una vez más, expresamos el deseo de resolver determinados asuntos que interesen a la juventud de acuerdo con otras fuerzas juveniles que así lo quieran. Mantenemos una actitud de diálogo constructivo con todos los que se pronuncien por cambios. Apoyaremos todas las actitudes que surjan en diferentes organizaciones juveniles y lleven la misma dirección.

Con motivo de la discusión de la reforma constitucional que otorga el derecho a voto a los 18 años, incluyendo a los analfabetos, nos hemos dirigido a las Juventudes Socialista, Radical, del Padena y de la Democracia Cristiana para realizar una acción de conjunto tendiente a conquistar esta aspiración y derrotar a las fuerzas retardatarias. Todas han respondido afirmativamente.

Recientemente, a. raíz de los temporales, hemos lanzado un llamamiento a las organizaciones juveniles, manifestando la necesidad de que los recursos para resolver esta emergencia salgan de los poderosos. Hemos propuesto que se aumente el presupuesto educacional; que se realice un plan extraordinario de construcción de locales escolares; que se resuelva la angustiosa situación de la juventud que está sin trabajo. Reivindicamos la necesidad de entregar viviendas a los jóvenes que forman sus hogares.

Entendemos que hoy, en nuestro país, existe un amplio campo para el desarrollo de la acción juvenil. Existen extraordinarias condiciones para avanzar en la conquista de algunos derechos para la juventud. La aprobación por la Honorable Cámara del derecho a voto a los 18 años así lo demuestra. La movilización juvenil y la decisión de grandes sectores nacionales que apoyan la idea de hacer cambios en, el país, indican que estamos en condiciones de doblar la mano a los reaccionarios.

Nuestro llamamiento a la juventud chilena se transforma en un poderoso torrente, en la medida en que actúen en conjunto grandes masas de jóvenes. Estamos convencidos de que ello contribuirá, más adelante, a la realización de acciones aún de mayor profundidad, encaminadas a obtener los cambios que la mayoría de la juventud anhela.

En el plano juvenil es posible realizar, en el momento presente, un amplio movimiento patriótico que se movilice para conseguir los cambios necesarios; que cierre filas frente a los intentos antidemocráticos y antinacionales del imperialismo y de la reacción nacional; con mayor razón ahora, cuando el imperialismo yanqui se ha deslizado por el camino del facismo.

Las Juventudes Comunistas, en su 33° aniversario, dirigen su vibrante palabra a todos los jóvenes chilenos en quienes anidan profundos sentimientos nacionales y ansias de progreso, para forjar una amplia expresión de repudio al facismo, de defensa de la paz y del derecho de cada pueblo a decidir su propio destino: y para derrotar a las fuerzas retardatarias que se, oponen a la liberación de nuestro pueblo.

Señor Presidente, con orgullo celebramos nuestro 33° aniversario. Las Juventudes Comunistas de ayer forman el partido de hoy; y las juventudes de hoy serán el Partido Comunista del mañana. Somos una prolongación de las generaciones de antaño que proclamaron los principios comunistas. Nada más ajeno a nosotros que oponer a los jóvenes contra los adultos; no participamos en la estéril lucha entre generaciones. Los movimientos juveniles creados por la burguesía pretenden adular a ésta y convencerla de que es la fuerza fundamental de los acontecimientos. "La Historia ha dicho Volodia Teitelboim... Es la sucesión de las generaciones y está movida por la lucha de clases y no por el conflicto entre las primeras. Hijos, padres y abuelos, dentro de las sociedades divididas en clases, mantienen generalmente la solidaridad de su situación, sea que se alineen en el bando de los explotadores o de los explotados. Pero, a su vez, las nuevas generaciones continúan el trabajo de las anteriores, aunque no bajo las mismas circunstancias, porque nada se repite en un círculo vicioso. Todo, en algún sentido, es nuevo bajo el sol. Las generaciones de refresco, junto con continuar la actividad de las precedentes, asumen responsabilidades nuevas.

"Y la más grandiosa de las tareas nuevas que emprende la joven generación actual, bajo la dirección de la clase obrera, aprovechando el legado de las anteriores, en antagonismo con los explotadores de ayer y de hoy, es justamente la tarea de renovar el mundo a través de la revolución. La revolución es hoy una misión de todo el pueblo trabajador, sean jóvenes o de edad madura."

Sí, los jóvenes comunistas estamos contra cualquier intento de aislar a la juventud, porque ello es contrario a los propios intereses de los muchachos. En el pasado ha habido experiencias que demuestran que las peores causas pueden ser mantenidas cuando las juventudes son engañadas y, sin duda, ello afecta al proceso de desarrollo de la revolución chilena.

Estamos firmemente convencidos de que nuestras palabras serán comprendidas por muchos jóvenes que, al igual que nosotros, desean avanzar en pos del progreso. "Los comunistas -ha dicho el Secretario General del partido. Senador Luis Corvalán.- no tenemos otro norte que la felicidad de nuestro pueblo. Queremos la justicia social, el bienestar de los chilenos, la educación y la cultura para todos. Queremos un nuevo estado de cosas dentro del cual ninguna posibilidad ni vocación se pierdan; dentro del cual la libertad no sea privilegio de unos pocos, sino patrimonio de la mayoría y donde se respeten verdaderamente los derechos individuales y se consagren en la Constitución y en las leyes los derechos sociales. Queremos que no haya más hambre, que nadie viva en pocilgas, ni bajo los puentes ni en cuevas. Que no haya niños vagos, ni niños sin zapatos, ni sin escuelas, ni madres que den a luz en comisarías. Queremos acabar-con el monstruoso crimen que significa la muerte de 34.000 niños al año, antes de cumplir doce meses de edad. Queremos terminar con la vergüenza del analfabetismo, el alcoholismo y la prostitución.

"Somos esencialmente creadores, no destructores. A lo largo de toda su historia, partiendo incluso de la época colonial, nuestra nacionalidad ha creado un apreciable acervo de bienes materiales y culturales que son fruto del esfuerzo de generaciones y generaciones de chilenos. Se trata de modificar, de cambiar, de reemplazar lo viejo, lo caduco; de destruir sólo las trabas que entorpecen un mayor progreso y una mayor creación, que alzan un muro en el camino de Chile para convertirse en un país moderno."

En estos 33 años, las Juventudes Comunistas han luchado con honor por estos principios y han demostrado que su constitución no ha sido en vano.

He dicho.

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