Labor Parlamentaria
Participaciones
Disponemos de documentos desde el año 1965 a la fecha
Antecedentes
- Senado
- Sesión Ordinaria N°50
- Celebrada el 30 de septiembre de 2014
- Legislatura Ordinaria número 362
Índice
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El señor
Hoy, a cuarenta años de ocurrido, conmemoramos el alevoso asesinato del General Carlos Prats, soldado que entregó su vida por la defensa de la democracia y la promoción de la igualdad entre los hombres, y de su esposa, Sofía Cuthbert .
Nació en Talcahuano el 2 de febrero de 1915. Hijo de Hilda González y de Carlos Prats Risopatrón, fue el mayor de cuatro hermanos. Vivió la niñez en su ciudad natal, donde cursó también los estudios primarios. Ya en la enseñanza secundaria, en el liceo de Concepción, disfrutaba de su afición por la Filosofía y la Literatura.
Fue, como se ha dicho aquí, el mejor egresado de su promoción en la Escuela Militar, a la que ingresó en 1931, cuando apenas tenía 16 años. En 1934, fue el entonces Presidente de la República , Arturo Alessandri Palma , el encargado de entregarle la distinción como tal.
Y es que el Ejército de Chile era para Carlos Prats uno de los pilares que, junto con su familia y el amor por su país, sostenían su vida.
Ya en ese entonces, según narró en sus memorias, "había aprendido la lección de que el Ejército es una institución que no tiene derecho a usar ilegítimamente las armas contra sus propios compatriotas".
Su traslado a Santiago coincidió con el deseo de seguir la carrera militar. Oficial de artillería, desde su egreso de la Escuela Militar sirvió en diversas guarniciones de nuestro país. Pero su gusto por el Ejército crecía más y más, por lo que ingresó al Curso Regular para Oficiales del Estado Mayor en la Academia de Guerra, donde obtuvo el primer lugar de su promoción. Más tarde sería profesor de Historia Militar , Estrategia y Logística en ese establecimiento.
En 1957, ya con el grado de Mayor, ocupó el puesto de Jefe del Departamento Confidencial de la Subsecretaría de Guerra . Fue destinado también a cumplir misiones en el Grupo de Artillería a Caballo N° 3. Asimismo, comandó los regimientos de Talca, Santiago y Concepción. Y en 1964 fue designado Agregado Militar en Argentina.
Fue ascendido a coronel en 1967, y al año siguiente, a General de Brigada . En 1969 fue ascendido a General de División y puesto a la cabeza de la Tercera División del Ejército . También desempeñó el cargo de Jefe del Estado Mayor de la Defensa Nacional .
Su carrera militar siguió creciendo y adquirió cada vez más responsabilidades.
El 26 de octubre de 1970 fue nombrado Comandante en Jefe del Ejército por el Presidente Eduardo Frei Montalva , lo cual fue ratificado posteriormente por el Presidente Salvador Allende . Al asumir el cargo, el 2 de noviembre de ese año, el general no pudo obviar mencionar en su discurso el asesinato de su par, René Schneider , el 22 de octubre de 1970, como parte de una conspiración orquestada para intentar evitar que Allende asumiera la Primera Magistratura . Este asesinato es otro capítulo de la impunidad en nuestro país.
Durante su permanencia a la cabeza de la institución, el general Prats inició un plan de modernización y racionalización, cuya trascendencia se extiende hasta la actualidad. Por ejemplo, logró que se dictara una ley que permite que los suboficiales también voten en las elecciones regulares, lo que demuestra su profundo compromiso con los valores de la democracia.
Asimismo, como se ha recordado, fue Ministro del Interior y Vicepresidente de la República , y titular de Defensa en 1973. El ambiente político y social de este año era complejo en extremo. La presión ejercida por los opositores al Gobierno para destituir al Presidente Allende era inmensa, así como también el hostigamiento a las Fuerzas Armadas. En dicho escenario tuvo lugar el "tanquetazo": sublevación de una parte del Ejército, que sacó sus tanques a la calle el 29 de junio, lo cual presagió el futuro golpe de Estado.
Por ello, el 23 de agosto de ese mismo año Prats se retiró del Ejército, motivado además por sus fuertes diferencias con el pensamiento de algunos sectores de la institución, que día tras día iban adquiriendo, por desgracia, más fuerza.
Solo cuatro días después del golpe de septiembre de 1973, que instaló a la dictadura en nuestro país, Prats viajó a Argentina desolado porque la institución que tanto amaba prefirió usar las armas antes que buscar una salida política a la situación que en ese tiempo se vivía.
En ese contexto, Prats interpeló al dictador Pinochet , al afirmar -como recordaba la señora Presidenta del Senado en su discurso-: "El futuro dirá quién estuvo equivocado. Si lo que ustedes hicieron trae el bienestar general del país, y el pueblo realmente siente que se impone una verdadera justicia social, me alegraré de haberme equivocado al buscar con tanto afán una salida política para evitar el golpe".
En Argentina trabajó como gerente de una empresa, a la par que escribía sus memorias, en medio de amenazas contra su vida. Estaba triste, según recuerdan sus cercanos, pues no lograba tranquilidad al ver el nuevo papel que cumplían en Chile el Ejército y las Fuerzas Armadas.
Planeaba viajar a Madrid, en donde una universidad le había ofrecido impartir clases por un año. Pero sus pretensiones fueron truncadas. Se le negó su pasaporte, ¡qué casual¿! Y un bombazo cortó su vida y la de su esposa el 30 de septiembre de 1974.
A 40 años de distancia de ese hecho cobarde, que amputó un gran soldado a Chile y a su Ejército, podemos decir: "Prats no se equivocó. Por el contrario, fue un visionario que anticipó el dolor en que se sumergiría la patria por la acción de un sector de nuestra sociedad que instrumentalizó de manera siniestra a los cuerpos de las Fuerzas Armadas, rompiendo su larga tradición de respeto a la Constitución y las leyes".
Prats también acertó en la elección de los principios que guiaron su existencia: la democracia, la justicia social y la igualdad constituyeron los principales focos que guiaron su larga y destacada trayectoria como militar y hombre público, la cual recordamos con orgullo y como ejemplo para las nuevas generaciones.
Su asesinato no fue un hecho aislado: fue parte de la llamada "Operación Cóndor", fue parte de una decisión política.
Cómo no recordar hoy las palabras de Pamela Pereira, la abogada que representó a la familia durante años en los tribunales de Chile. Ella aseguró valientemente que, de acuerdo con los antecedentes existentes en el proceso, el exdictador Augusto Pinochet debió encabezar la nómina de los procesados en esa causa. De igual forma, afirmó valiente y decididamente que, por desgracia, en otro proceso se le decretó demente, pero que, hipotéticamente, si esa resolución no se hubiera dictado, Pinochet habría sido juzgado. A él lo salvó esa resolución de demencia.
Esta abogada solicitó -recordemos- el procesamiento de varias personas.
Todos sabemos quiénes estaban involucrados: por cierto, Manuel Contreras ; Pedro Espinoza Bravo ; el general Raúl Iturriaga Neumann ; el agente civil Jorge Iturriaga Neumann ; Michel Townley ; el brigadier Zara ; Enrique Arancibia Clavel .
Es bueno para la historia decir las cosas por su nombre. Porque fue en septiembre cuando se desplegaron varias operaciones. Y esta fue la primera del brazo largo de la DINA en el exterior.
Hoy, cuando las Fuerzas Armadas se han reencontrado con su pueblo y su tradición, con su legado constitucionalista y republicano, el recuerdo del general Carlos Prats continúa siendo fuente de inspiración para las nuevas generaciones militares; para los jóvenes que deciden seguir la carrera de las armas a fin de defender a la democracia y al pueblo de Chile, en la convicción de que nunca más quienes por mandato ostentan el poder de las armas se vuelvan en contra del poder constitucional o de las personas que dan forma a nuestra nación.
El recuerdo de Prats, que trascendió nuestras fronteras, también se mantiene vigente en países hermanos que supieron del dolor de nuestra patria en todo el mundo.
Prats vive en nosotros, en su Ejército, en el sentido del servicio público, en los símbolos patrios.
No pudieron destruirlo aunque atentaron contra su vida y la de su distinguida esposa, Sofía ; no pudieron vaciar el sentido de su ejemplo, ni la precisión de sus palabras; no pudieron con su verdad. Y la vergüenza del crimen perpetrado perseguirá para siempre a quienes intentaron borrar de la historia el paso firme del general Carlos Prats González .
A 40 años de distancia, saludamos su recuerdo, pero también a sus familiares presentes: a Angélica, a Sofía , a Cecilia -que no nos pudo acompañar-, quienes estuvieron persistente y constantemente luchando por la verdad y por la justicia en Argentina y en Chile.
En nombre del Comité Partido Socialista, deseo entregar nuestro saludo y el del Senado, y rendir un homenaje a un hombre, a un patriota, a un republicano, quien jamás será olvidado, porque tenía razón: las muertes no acallan.