Daniela Ramírez es una mujer que no le teme a los desafíos. A fines del 2008 llegó a Malasia para estudiar un Master en Gestión Ambiental en la University of Malaya. Luego de finalizar sus estudios, la joven chilena comenzó a trabajar en la empresa carboNZero en Nueva Zelandia, donde se desempeña en asuntos de certificación para los países latinoamericanos interesados en reducir su huella de carbono. En los siguientes párrafos, nos cuenta con detalle lo que más llamó su atención de ambas sociedades y culturas.
NUEVA ZELANDIA, UNIVERSITY OF MALAYA, CHILENOS EN ASIA PACIFICO, TESTIMONIO 2013, DANIELA RAMIREZDaniela Ramírez es una mujer que no le teme a los desafíos. A fines del 2008 llegó a Malasia para estudiar un Master en Gestión Ambiental en la University of Malaya. Luego de finalizar sus estudios, la joven chilena comenzó a trabajar en la empresa carboNZero en Nueva Zelandia, donde se desempeña en asuntos de certificación para los países latinoamericanos interesados en reducir su huella de carbono. En los siguientes párrafos, nos cuenta con detalle lo que más llamó su atención de ambas sociedades y culturas.Biblioteca del Congreso Nacional de Chile
Daniela Ramírez es una mujer que no le teme a los desafíos. A fines del 2008 llegó a Malasia para estudiar un Master en Gestión Ambiental en la University of Malaya. Luego de finalizar sus estudios, la joven chilena comenzó en trabajar a la empresa carboNZero en Nueva Zelandia, donde se desempeña en asuntos de certificación para los países latinoamericanos interesados en reducir su huella de carbono. En los siguientes párrafos, nos cuenta con detalle lo que más llamó su atención de ambas sociedades y culturas.
Distintos países, diversas actividades
“Ambas experiencias fueron muy distintas entre sí. En Malasia fue bastante difícil acostumbrarme a los códigos de conducta, dado que es un país musulmán que tiene sus propios códigos, especialmente para las mujeres. En Nueva Zelandia, en cambio, diría que en cuanto a la cultura es mucho más parecido a Chile”.
“Mi estadía en Malasia como estudiante significó un inmenso aporte a mi perspectiva global de negocios y cultura, y esa visión la utilizo en mi vida personal y profesional. Por ejemplo, el hecho de ser capaz de trabajar con distintas culturas, entendiendo y respetando las diferencias, me ha servido en mi trabajo como Business Development Manager, donde es vital conocer al otro para abrir mercado a nivel internacional”.
“Estando allá conocí pocos chilenos, porque me interesaba más conocer a la gente local. El mix de culturas fue fantástico, tengo muchas amigas de distinto origen (india, china, malaya) con las que mantengo el contacto. En este país yo era considerada una “western” y, cómo la sociedad asiática admira a la “white people” (como me decían en la Universidad), fue bastante fácil desenvolverme y contactarme con profesores y organizaciones, pues ser una “estudiante internacional” y “western” es como súper top”.
“En cuanto a Nueva Zelandia, una de las cosas que más rescato es que el horario de trabajo es hasta las 17:00 horas generalmente, lo que permite que las personas tengan una calidad de vidaespectacular durante la semana, pudiendo compartir con la familia o hacer deportes y diversas actividades después del trabajo”.
“Actualmente trabajo en carboNZero, una empresa de certificación de huella de carbono, en donde estoy a cargo de liderar el mercado Latinoamericano ofreciendo el servicio de certificación a empresas exportadoras de Chile y que quieran tener esta legitimación internacional (ISO 14064-1). Llevo tres años en esta empresa y estoy muy contenta de ser el enlace entre Chile y Nueva Zelandia”.
El contraste
“Ambos países tienen cosas muy distintas a Chile. Un claro ejemplo de esto es el hecho de utilizar la bicicleta como medio de transporte. En Malasia, me compré una bicicleta en cuanto llegué, porque vivía en un condominio muy cerca de la Universidad. Sin embargo, esto era considerado como algo muy raro, porque las personas que no tienen dinero son las que andan en bicicleta, por lo que mis amigas de Sud Arabia o países extranjeros que tenían excelentes becas del gobierno, pensaban que yo era muy pobre, incluso me ofrecían llevarme en sus autos o pagarme un taxi para devolverme a casa”.
“Creo que todo era más raro para los locales porque ver a una mujer andando en bici, también era muy loco para ellos. Yo, sólo tenía que lidiar con el calor húmedo y con los monos que me perseguían y corrían tras las ruedas, ¡como si fueran perros ladrándole a los neumáticos de un auto! Eso era muy loco para mí, y al contarles a todos en Chile que tenía que esquivar a los monos mientras iba en bici a la Universidad, podía entretener a todos con mis historias”.
“En Nueva Zelandia es lo más “cool” andar en bicicleta y si la usas para irte al trabajo es incluso más “top”. De hecho, en el mes de febrero se realiza una competencia que se llama “Bike wise month”, donde las empresas compiten con sus empleados y gana la que ha andado más kilómetros en el mes, y la que tiene más empleados que usan la bicicleta para ir a su trabajo”.
“Lo mejor es la calidad de vida que se logra. Las actividades deportivas que se ven cotidianamente en las calles y el poco tráfico en la ciudad (al menos en Christchurch que es donde vivo), son algunos de los aspectos positivos que puedo nombrar”.
Chile como marca-país
“En Malasia nadie sabía dónde estaba Chile. Es más, cada vez que me presentaba y alguien me preguntaba: “Where are you from?”, yo tenía que decir: “Chile, South América, near to Brazil or Argentina”; ésa era la única forma de lograr que se ubicaran en el mapa. Aunque a veces sólo se quedaban con la última palabra que era “América” y ahí no me convenía mucho, porque pensaban que era de Estados Unidos de América y me cobraban más caro por todo”.
“En Nueva Zelandia conocen mucho más a nuetro país, porque tenemos bastante más similitudes. Por ejemplo, somos competidores en exportación de frutas y vino, y dado también el “working holiday scheme” que permite a jóvenes venir al país año a año, cada día está más lleno de chilenos por acá”.
“Los chilenos somos muy bien reconocidos en el ámbito laboral, se nos reconoce como buenos trabajadores y esforzados, por lo que tengo la impresión de que los empleadores tienden a contratar harto a los latinos especializados en áreas de Ingeniería y Ciencias”.
Consejos para los futuros visitantes
“Hay bastantes oportunidades para profesionales que quieran trabajar en Nueva Zelandia. En mi opinión y dada mi experiencia, no debe importar comenzar de un puesto bajo, porque luego se puede ir subiendo de acuerdo a tu desempeño. Éste es un país rico para hacer familia y que tus hijos sean bilingües”.
“El inglés es un tema importante y hay que dominarlo bien para poder optar a cargos de nivel profesional. Personalmente, me tomé más de un año para sentirme preparada para enfrentar una entrevista de trabajo en mi área, y sigo aprendiendo nuevas palabras día a día”.
Choques culturales
“Cuando estaba en Malasia, lo peor que pasé fue que a veces me venía una impotencia de por qué me obligaban a vestirme con manga larga, además de que tenía que pelear con los taxistas para que no me cobraran demás… pero amaba el clima, la comida, las culturas, mis amigas, y hecho mucho de menos eso. Si no he ido a Malasia es porque no he tenido tiempo, ¡pero me encantaría volver!”
“En Nueva Zelandia me viene la rabia cuando pago mucho impuesto en mi sueldo; cuando quiero salir a comer a las 18:00 horas y el centro comercial está cerrado; cuando no entiendo lo que me dicen y cuando no me entienden pese a que hablo en inglés… pero me encanta este país”.
“También debo decir que en Chile me da rabia cuando las cosas no funcionan; cuando me cobran un montón de dinero por ir al doctor o por los remedios que uno necesita; y cuando veo que los horarios de trabajo no permiten tener una calidad de vida buena… pero tiene muchas cosas positivas como una buena red de amistades y familiares, harta vida nocturna, lugares donde para visitar, etc.”.
“En resumen, todo país tiene cosas buenas y malas, depende de cómo las tomemos y hacemos parte de nuestras vidas”.
En la actualidad, Daniela viaja constantemente desde Nueva Zelandia a Chile. Sin embargo, recalca que sigue conectada con sus amistades en Malasia: “con una amiga malasia-china estamos trabajando en un proyecto de importación de productos agrícolas a Chile, así que sigo manteniendo el lazo y ocupando todas las redes de contacto que hice al estar allá”, comentó.
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