Con sólo 26 años de edad, Francisca Pinet decidió iniciar la aventura de su vida y estudiar en China dejando en Chile a su familia, amigos y pololo. Ella cursa 5º año de Ingeniería Civil Mecánica en la Universidad de Chile y llegó a la Tierra del Dragón en agosto del 2008, gracias a una beca que le otorgó el gobierno chino. Actualmente, estudia chino mandarín en Beijing Foreign Studies University y esta experiencia le ha permitido conocer la importancia de hablar este idioma como sinónimo de globalización y progreso, tal como ella misma nos cuenta.
CHILENOS EN ASIA PACIFICO,Con sólo 26 años de edad, Francisca Pinet decidió iniciar la aventura de su vida y estudiar en China dejando en Chile a su familia, amigos y pololo. Ella cursa 5º año de Ingeniería Civil Mecánica en la Universidad de Chile y llegó a la Tierra del Dragón en agosto del 2008, gracias a una beca que le otorgó el gobierno chino. Actualmente, estudia chino mandarín en Beijing Foreign Studies University y esta experiencia le ha permitido conocer la importancia de hablar este idioma como sinónimo de globalización y progreso, tal como ella misma nos cuenta.Biblioteca del Congreso Nacional de Chile
Con sólo 26 años de edad, Francisca Pinet decidió iniciar la aventura de su vida y estudiar en China dejando en Chile a su familia, amigos y pololo. Ella cursa 5º año de Ingeniería Civil Mecánica en la Universidad de Chile y llegó a la Tierra del Dragón en agosto del 2008, gracias a una beca que le otorgó el gobierno chino. Actualmente, estudia chino mandarín en Beijing Foreign Studies University y esta experiencia le ha permitido conocer la importancia de hablar este idioma como sinónimo de globalización y progreso, tal como ella misma nos cuenta.
El inicio de una aventura
En el 2007, quedé seleccionada en un curso de chino mandarín I que la escuela de mi carrera implementó como programa piloto. Ahí nos informaron sobre una beca para estudiar en China. Me pareció interesante la idea, así que me contacté con la embajada y postulé.
Varios motivos incentivaron mi decisión, entre los cuales eran tener la experiencia de vivir en un país distinto al nuestro, conocer otra cultura, ampliar mi currículum dada la competencia profesional, y lo más importante: aprender chino e intentar hablarlo, para lo que es ideal vivir el día a día en el país de origen.
Estudiar en China
La universidad en la que estudio chino mandarín es igual de exigente que mi U en Chile. En todas las clases dan tareas, ya que es la mejor forma de estudiar este idioma. Los profesores son dedicados, comprensivos y tienen mucha paciencia. En Chile, por el contrario, la relación con el profesor es distante, porque la mayoría de las veces hay muchos alumnos por sala, en cambio aquí no somos más de 15.
Aquí, los estudiantes son muy respetuosos, nadie habla mientras se dicta la clase y en general la gente es aplicada. Este respeto se traduce en una buena relación entre los compañeros de curso, ya que tienen la disposición de conocer nuevas culturas, compartiendo en distintas ocasiones, como grupos de estudio, almuerzos, cenas, paseos de la universidad, cumpleaños, etc.
La adaptación a un estilo de vida oriental
China tiene cosas buenas y malas como cualquier otro país. Podría decir que los aspectos negativos son los grandes problemas de contaminación, tanto ambiental como acústica, el acelerado ritmo de vida y el bajo índice de chinos que hablan inglés. Uno de los elementos positivos es la honestidad, desde los compañeros chinos de universidad hasta la personas más humildes que he conocido; otro aspecto digno de resaltar es la generación de empleos -para todo tipo de edad- por parte del gobierno para mejorar la economía y disminuir la pobreza. Y cabe destacar que a pesar de la cantidad de habitantes que tiene Beijing, el transporte público funciona muy bien.
Aunque la cultura es distinta, he hecho amigas chinas que estudian español (language partner) y hemos compartido momentos agradables, enseñándome elementos de su cultura. Lo más entretenido de vivir en Beijing es la variedad de restaurantes a un precio muy accesible. Y en cuanto a la comunicación, muchas veces entiendo lo que me dicen, aunque me cuesta un poco responder. Sin embargo, para mí, lo importante es sentir que cada día aprendo más.
Me impresionó ver que en Beijing no existen las diferencias económicas que se ven en Santiago. Al ser un país comunista no hay tanta diferencia social, lo que da la posibilidad de tener una buena calidad de vida. Por otra parte, me han llamado la atención ciertas costumbres como que no se use la taza en el WC, ya que tienen otro sistema de baño, y además los adultos mayores son muy deportistas utilizando la bicicleta como un medio de transporte seguro y limpio.
En muchos parques hay máquinas de ejercicios gratis que siempre son utilizadas en la mayoría de los casos por gente adulta. Con respecto a la alimentación, sus comidas son muy condimentadas y picantes, por lo que cuesta mucho adaptar el paladar. Acá el arroz es como el pan en Chile, se come todos los días y en general, no es común el postre como lo es en nuestro país.
El rol de la mujer en China
Me ha sorprendido bastante este tema. Antes de venir a China pensé que el rol de la mujer estaba enfocado al cuidado de la casa y a la crianza de los hijos. Pero no es así. En la universidad hay muchas mujeres que estudian carreras para desarrollarse profesionalmente. Aunque, aun no desempeñan cargos tan importantes como nuestra Presidenta en Chile. En Beijing he visto a mujeres en diversos trabajos como por ejemplo, chofer de transporte público o guardias de seguridad, al igual que en nuestro país.
Las proyecciones para aquellos que hablan chino o inglés
En la Tierra del Dragón la competitividad es más fuerte que en Chile. Por esta razón, si se quisiera trabajar para empresas chinas, el primer requisito que exigen es un alto nivel del idioma chino, en cambio las empresas extranjeras sólo exigen saber inglés. Sería un gran logro para mí, si consiguiera trabajo como ingeniera mecánica, porque esta área cada día se desarrolla más.
Por otro lado, junto con aprender chino mandarín, también he practicado mucho el inglés, ya que con la globalización y los tratados con China, nuestro país necesita cada vez más profesionales preparados para las relaciones comerciales con dicho país, siendo el aprendizaje de este idioma una gran herramienta para el futuro.
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