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Asia Pacífico | Observatorio Parlamentario

Ilan Oxman, un antropólogo chileno en China

06 marzo 2009

Trabajó en China como profesor de inglés, estudió la fonética del idioma más hablado del mundo y pudo contemplar las oportunidades que la nación más populosa del mundo ofrece, este es el relato de Ilan Oxman, un antropólogo chileno en China.

Trabajó en China como profesor de inglés, estudió la fonética del idioma más hablado del mundo y pudo contemplar las oportunidades que la nación más populosa del planeta ofrece, este es el relato de Ilan Oxman, un antropólogo chileno en China.

Un chileno al llegar a China

 

La aventura de ir a China partió viendo la ceremonia de clausura de los Juegos Olímpicos de Atenas 2004, cuando aparecieron ante mis ojos las imágenes de lo que vendría para Beijing 2008. Ahí mismo, en pocos gestos de un Tai – Chi que imitaba a un dragón milenario, quedó más que claro que esos Juegos se venían en grande.

Me puse las pilas con mi carrera, Antropología Social en la Universidad Academia de Humanismo Cristiano (U.A.H.C.) para terminar los ramos a tiempo y egresar el 2008. Por ese lado funcionó bien, y además me dio tiempo de ahorrar para tener algo de plata y poder partir.

Me fui sin beca ni un lugar donde estudiar, pero de todas formas decidí darle curso al viaje, apostando a que algo grande estaba pasando en China, y a que no existía mejor manera de verlo que yendo para allá.

Llegó el día del viaje y en el aeropuerto pedí un asiento con ventana para poder ver el país al que llegaba y una de las ciudades más grandes del planeta, Shanghai. Una de las cosas que más me llamo la atención durante el vuelo fueron los cientos de miles de pequeños techos azules repartidos a lo largo de por lo menos tres o cuatro horas del trayecto en el avión; los que eran innumerables fábricas y bodegas industriales.

Al llegar al aeropuerto recogí mis bolsos y caminé fuera del lugar para ir la ciudad de Yiwu (a cuatro horas de Shanghai). Mi conductor enfiló a una carretera muy moderna con cinco pistas por lado que a pesar de estar diseñada para andar a altas velocidades tenía un tráfico que apenas sobrepasaba los 70 Km/Hr, debido al tipo de manejo de los chinos que (en resumidas cuentas) consiste en no señalizar ninguna de las maniobras que se van a hacer (virajes, adelantos, etc.), andar por cualquier pista, tocar la bocina por todo y fumar y hablar por celular simultáneamente mientras se maneja.

El asentamiento en un país desconocido


Durante los primeros cuatro meses me dediqué a recorrer el país, partiendo por Shanghai y varias provincias del sur. Interesado en conocer las diversas realidades que se están viviendo en China, fui a grandes ciudades así como a pequeños pueblos que viven fundamentalmente de la agricultura, la pesca y el turismo. Lasterrazas de arroz en Longsheng o la ciudad amurallada de Dali en la provincia de Yunnan fueron parte de los maravillosos destinos que pude recorrer en esta primera etapa del viaje.

Durante esta etapa de reconocimiento me llamó la atención las grandes diferencias existentes entre las diversas regiones, lo que se aprecia de manera muy clara a través de las comidas. Las provincias del sur como Guangdong (Cantón) se caracterizan por sus platos agridulces como el cerdo con piña, mientras que provincias comoSichuan (al Nor-Oeste) son famosas por la diversidad de sus platos y lo picante de todos ellos.

El tema de la alimentación no es fácil, ya que viajando e incluso en una misma ciudad las comidas van variando constantemente y las sorpresas de todo tipo (algunas desagradables) no cesan de aparecer. A veces cuando encontraba una que me gustaba, le pedía a alguien que hablara inglés que me lo anotara en chino para que lo pudiera pedir nuevamente. Días después iba a otro restaurant –más parecido a un hoyo en la pared con sillas y mesas– y confiado mostraba mi papelito con el plato anotado para recibir algo totalmente diferente a lo que había comido la primera vez.

Al final del recorrido, me establecí en la ciudad de “Wuhan” para tomar clases de chino mandarín en la universidad y poder trabajar como profesor en un centro de formación de inglés y así alargar mi estadía. Esta segunda etapa del viaje fue la que más disfrute a nivel de calidad humana, porque me permitió conocer y entablar amistad con un buen grupo de personas tanto de la universidad como del centro de formación de inglés en el que trabajaba.

Estudiar y trabajar al mismo tiempo


Tengo la suerte de haber aprendido el idioma inglés a una temprana edad teniendo así un buen manejo. Sin embargo debo admitir que tengo acento latino, cosa que en China puede ser un impedimento aunque sólo parcial. A pesar de lo anterior, no fue un obstáculo conseguir trabajo como profesor de inglés, por el nivel de demanda que existe en ese rubro.

Es una labor relativamente bien pagada, en donde muchas veces el único requisito para postular es tener el inglés como idioma nativo (ciudadanos ingleses, australianos, neo zelandeses, etc.), sin embargo demostrando in situ que se posee un excelente dominio del idioma y una buena llegada con los alumnos, basta para tomar el puesto de trabajo. Los horarios son relativos, pero teniendo en cuenta que para la gran mayoría de la gente aprender inglés es una actividad complementaria, el grueso de las clases son impartidas en las tardes y fines de semana.

Estudiar inglés para un chino no es nada barato existiendo centros que cobran alrededor de U$200 al mes, aunque el mercado es enorme y la competencia es feroz. El centro tenía profesores chinos para los niveles más básicos y profesores extranjeros para los niveles intermedio/avanzado, porque para que una clase sea efectiva los alumnos tienen que tener una base de inglés.

Respecto a lo anterior, una de las principales estrategias competitivas consiste en contratar la mayor cantidad de profesores extranjeros posibles, ya que son un signo de prestigio, por lo que los centros se encargan de publicitar sus nuevas adquisiciones sacándole fotos a los docentes y pidiéndoles que se paren en la puerta cuando los apoderados van a buscar a sus hijos o den vueltas por el lobby en sus tiempos libres.

Mi otra actividad fue estudiar chino mandarín en una universidad cercana a mi lugar de trabajo, para poder asistir a los cursos durante la semana, de 8.00 a 12.00 de la mañana. Éramos alrededor de 50 alumnos extranjeros, provenientes de 20 o 30 países distintos, había un buen número de coreanos, japoneses y vietnamitas así como bastantes europeos y algunos norteamericanos. Éramos sólo dos latinoamericanos: un brasilero de 60 años, que realmente se encontraba en China interesado en aprender Tai-Chi, y yo.

Las clases de chino parten realmente como clases de canto, la profesora, de unos 35 años, fue rápidamente enseñándonos la pronunciación de las letras y los tonos, haciéndonos cantar con ella cada uno de los diferentes sonidos. Uno de los aspectos centrales al momento de aprender la lengua se encuentra en la correcta pronunciación de los cuatro tonos que existen, que según su pronunciación cambian completamente el significado de las palabras. En definitiva los tonos son cuatro tipos de acentos que establecen diferencias tan poco sutiles como mā (mamá) y mǎ (caballo).

Las oportunidades que China ofrece


Cada época presenta diferentes oportunidades, y en estos momentos China es un destino atractivo por las potencialidades que presenta y las diferentes iniciativas que se pueden desarrollar. En ese sentido tal vez cabe distinguir dos polos de desarrollo al interior de China. El primero está dado por las grandes ciudades como Shanghai, Beijing o Qingdao, las que concentran grandes masas de población e inversión extranjera, con altos niveles de inglés entre la población y gustos más orientados hacia el consumo de productos extranjeros; como el vino importado.

Sin embargo aun queda toda una China que va a pasos un poco más lentos, se trata de zonas al interior cuya población por ahora no tiene grandes ingresos pero en donde se están abriendo nuevas fábricas y polos de desarrollo, en gran parte debido a la saturación de algunas zonas industriales ubicadas en la costa.

Otros rubros de importante crecimiento se encuentran asociados al sector de servicios, el que presenta opciones de desarrollo en campos tan diversos como la salud, el turismo o la entretención.

Un antropólogo chileno después de China


Estuve en total ocho meses en China y tras mi llegada a Chile he continuado con el aprendizaje del chino mandarín, aprovechando los libros que compré estando allá. En la actualidad busco participar en proyectos de amplio espectro que me permitan poner en práctica la experiencia que gané, profesionalizándome en el área, para brindar servicios de asesoría bilateral a empresarios chilenos y chinos que se encuentren interesados en invertir en América latina o en China.

Considero que el viaje fue una experiencia única de la que estoy completamente agradecido, renovado y con nuevas ideas para orientar mi vida y siento estoy bien capacitado para insertarme en diversos proyectos relacionados. Estando allá se develan realidades muchas veces impenetrables desde Chile y una vez removidos ciertos velos, los conocimientos quedan y las puertas se van abriendo para dar paso a nuevas oportunidades.


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