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Asia Pacífico | Observatorio Parlamentario

Javiera Lecourt: “La transición justa más que un objetivo es un marco de acción”

01 Septiembre 2022

Directora Ejecutiva de la ONG CEUS Chile compartió algunas reflexiones sobre el proceso de transición energética en nuestro país, además de analizar el proyecto de ley que actualmente se encuentra en el Congreso. En su opinión, la descentralización de la toma de decisiones es fundamental.

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Javiera Lecourt es además parte activa de la Sociedad Civil por la Acción Climática y coordinadora de incidencia del proyecto Transición Justa en Latinoamérica. Aprovechamos su cercanía a esta temática para conversar sobre los elementos que deben estar contenidos en un esquema de transición justa, pero también sobre las acciones que son necesarias de emprender en el corto plazo. Más de sus opiniones, en la siguiente entrevista.

Elementos que deben estar contenidos en un esquema de transición justa

”En el caso de nuestro país, para trabajar una transición justa necesitamos entender que no se trata de un objetivo -este es el primer error con el que se aborda esto- sino un marco de acción. En el ámbito energético, es algo que ya está sucediendo porque sin que hagamos nada los mercados se están desfosilizando con menos inversiones en este tipo de combustibles. Por eso es que pienso que ya estamos viviendo esta transición.

Ahora bien, la pregunta clave es cómo hacemos para que esta transición no vuelva a cometer los mismos errores que las anteriores, es decir, dejar a la gente más vulnerable con todas las cargas. Para eso, elementos como la democracia, la participación vinculante, la distribución del poder y la descentralización son muy relevantes.

Cuando hablamos de procesos de transición podemos ubicar los discursos en distintos aspectos. En primer lugar, podemos ver políticas mucho más conservadoras que hablan solamente de un cambio tecnológico, por ejemplo, cerrar una central a carbón y pasarla a gas, o cerrar una central a carbón y transformar todo eso en eólico o solar.

Pero también, podemos tener, en segundo lugar, discursos o políticas mucho más transformadoras que vayan, por ejemplo, hacia la descentralización de los sistemas energéticos, donde no solamente unas pocas industrias o generadoras transnacionales sean quienes están encargadas de administrar la generación energética, sino que también eso se pueda distribuir en la comunidades y que la misma gente pueda ser partícipe de la generación energética.

En tercer lugar, podemos avanzar también en políticas totalmente transformativas e innovadoras donde, incluso, la gobernanza de la energía cambia la titularidad del poder, es decir, donde no solamente los organismos centrales o estatales son los que deciden, sino que las mismas comunidades tienen poder de decisión respecto de cómo se administran energéticamente.

En definitiva, es bien amplio el abanico de políticas que se tienen que hacer y aquí, desde lo local hasta los organismos internacionales coinciden en que para aplicar una transición energética justa es necesaria la formulación de un abanico de políticas. No necesariamente todas transformativas, o que se enfoquen en la descentralización al cien por ciento, pero sí que apoyen el empoderamiento de las comunidades. También se necesita políticas que mantengan el status quo, pero que inicien el proceso de transición”.

Acciones urgentes una vez puesta en práctica la transición

”En este momento hay varias acciones que se han ido tomando lentamente durante este 2022 y que tienen que ver con los distintos focos de política. En primer lugar, pienso que se debería dar urgencia a ciertas leyes que están en el Congreso que permiten avanzar en la transición energética seca, es decir, en el recambio de la tecnología y motivar la instalación de energías renovables para dejar la dependencia extrema que tenemos a los combustibles fósiles.

Esta sería, la ley que promueve el almacenamiento en el sistema eléctrico y que lo ingresaría como un nuevo sector dentro del proceso de generación. Además el cierre de las centrales termoeléctricas y acelerar el calendario de descarbonización. Hace poco se hizo un anuncio, y parece que se van a adelantar ciertas fechas, pero es necesario que el Ejecutivo presente un plan de cierre de todas esas centrales.

Esta medida debería ir acompañada de un plan de cierre a mediano plazo de las centrales que se van a convertir a gas, porque el gas no puede quedar fuera de este proceso de transición. Si bien el gas contamina mucho menos que el carbón, es un combustible fósil que, en mi opinión, de a poco deberíamos ir dejando atrás, entendiendo todas las complicaciones que esto trae a la economía.

Hablando de la transición justa propiamente tal, hoy se está haciendo un trabajo en las distintas zonas de sacrificio de levantar una gobernanza participativa para evaluar y generar las políticas territoriales que se necesitan para avanzar. En algunos ministerios se está trabajando en estas zonas, contactándose con las municipalidades y las organizaciones sociales de manera de levantar esta gobernanza.

Aunque nadie tiene la clave sobre cómo debería ser la mejor gobernanza local, pues se trata de algo muy complejo, es necesario ver la realidad lugar por lugar, sobre todo si son zonas de sacrificio y apuntar a principios claves como la democratización y la descentralización de la toma de decisiones. Ello es muy relevante para dar cierta validez al proceso, ya que lo complejo es que comenzaríamos en zonas donde curiosamente este proceso no es nuevo.

Esto porque ha habido mesas de trabajo, pero debemos volver a reencantar a la gente con un nuevo proceso. Se están levantando algunas ideas de gobernanza bien interesantes que ojalá se lleven adelante”.

Proyecto de ley sobre transición socioecológica justa

”A nivel de políticas generales, el proyecto de ley que está en el Congreso contiene muchos de los principios que hemos desarrollado. Sin embargo, pienso que para darle una mirada más nacional a la transición justa como paradigma -o como marco de trabajo- no solamente tiene que ser a nivel energético, sino incorporar otros aspectos donde también se va a requerir una transición.

Un ejemplo de ello es la extracción del pompón en Chiloé, que no es un ámbito netamente energético, pero sí es un sector que va a verse afectado en los trabajos si es que sale la ley de protección a ese ecosistema.

Por lo tanto, estos principios que están en el proyecto de ley, si bien van en la dirección correcta, creo que ahí se requiere un trabajo más claro para evaluar cómo, a nivel de Ejecutivo, se instala una gobernanza para la transición justa. Creo que aquí es clave usar ciertas herramientas que ya existen, por ejemplo, las que da la Ley Marco de Cambio Climático, que son planes sectoriales.

Las políticas que se vayan a formular, de aquí en adelante, políticas climáticas que apunten a las problemáticas socioambientales, deberían tener este marco común. En mi opinión, debería existir una gobernanza un poco más armada desde el Ejecutivo para administrar esto.

Ya se empezó a dar forma al Comité interministerial por la transición justa, pero pienso que con el correr del tiempo vamos a ir viendo si es que es suficiente o no. Acá podemos tomar la experiencia de otros países, donde se administra esto a través de fondos. Es decir, existe un fondo para la transición justa que se aplica donde se debe hacer un proceso para hacer una remediación ambiental, social y económica, y considerar distintos aspectos”.

Trabajo con las comunidades indígenas y pequeños agricultores

”Lo interesante de la transición justa es que inherentemente obliga a que todos quienes estén involucrados en un conflicto o territorio, tienen que hablar. Obviamente respetando las distintas cosmovisiones, acuerdos internacionales, formas de participación, etc.

Deberían ser espacios amplios de participación, porque lo complejo -y es lo que ha pasado- es que si no se deja participar a una comunidad, no se tiene la visión de futuro, o la intersectorialidad que se necesita. Cuando el conflicto está alojado en un lugar donde hay, por ejemplo, presencia de comunidades indígenas, obviamente que ellos deberían tener un espacio primordial en la conversación.

Pero, la misma transición justa llama también a que las empresas tengan que estar sobre la mesa. Entiendo que muchas veces ellas se tienen que hacer cargo de los vacíos ambientales que dejan. Es un proceso que se ha dado de manera bien compleja en algunos lados y no es simple, porque implica repensar las vocaciones en los territorios.

Esto es lo más complejo que se puede dar en los procesos de negociación, porque estamos hablando de cerrar ciertas industrias que generan trabajos. Entonces surge la pregunta de ¿si cerramos, qué hacemos?. Ahí, se abre un abanico de posibilidades que requiere la conversación amplia de todos los sectores. Es una obligación si queremos hacer un proceso de transición justa, bien hecho, que ponga esto sobre la mesa”.

La entrevista a Javiera Lecourt fue realizada con el fin de abordar algunos de los desafíos de nuestro país en el cumplimiento del Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) 7 “Energía asequible y no contaminante” que plantea garantizar el acceso a una energía fiable, sostenible y moderna para todos.

 

Por equipo Asia Pacífico: asiapacifico@bcn.cl


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