El libro blanco que guía el desarrollo a futuro de la ciencia y la tecnología en Japón

Sobre la base de que el año 2035 el país nipón será una "sociedad inteligente", se propone el desarrollo de recursos para funcionar con big data, inteligencia artificial e internet de las cosas. Gracias a una visualización de las fortalezas y debilidades en el presente, el documento propone la construcción de una sociedad 5.0.

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El libro blanco que guía el desarrollo a futuro de la ciencia y la tecnología en Japón

El Libro Blanco sobre Ciencia y Tecnología, es un instrumento elaborado por el Ministerio de Educación, Deportes Ciencia y Tecnología (MEXT) de Japón con el fin de orientar políticas públicas y estrategias de gobierno. El documento hace una proyección de cómo sería una familia japonesa en el futuro, con sus necesidades y problemas a resolver, frente a lo cual propone lineamientos específicos para desarrollar en el presente. Más detalles de este instrumento, en la siguiente nota.

Medidas para el advenimiento de una sociedad súper inteligente

En un sentido estricto, el libro blanco orienta a todas las políticas para el desarrollo de ciencia y tecnología, pero más que eso, entrega una visión pormenorizada de la realidad tecnológica actual y de las posibles transformaciones de la sociedad nipona de cara a un futuro altamente tecnologizado. Asimismo, las tendencias culturales derivadas del Quinto Plan Básico de Ciencia y Tecnología, creado el 2016, están contenidas en el documento.

Bajo el título de “El advenimiento de una sociedad súper inteligente”, comienza con una descripción de la realidad tecnológica que les tocará vivir a los japoneses y para ello propone la implementación de mediciones que ayuden a solucionar los problemas sociales. Uno de los más importantes es el aumento del gasto en bienestar social, ya que el envejecimiento demográfico y la falta de mano de obra quitarían progreso a la economía.

De igual manera, el cambio climático supone la creación de nuevas alternativas para el suministro de energía, fuentes alimentarias y formas de desplazamiento, por lo que responde a la pregunta ¿podremos resolver todos esos desafíos con el desarrollo de la ciencia, tecnología e innovación actual?. En una mirada de futuro, proyecta un espectro de realización en el año 2035 donde describe una visión de la forma cómo será la sociedad japonesa, qué problemas enfrentará y de qué manera llevará su relación con la ciencia para resolver tales asuntos.

En atención de tales proyecciones, el primer capítulo crea una imagen de la nación nipona como una "sociedad inteligente" (smart society) que se sustenta sobre tecnologías como el Internet de las Cosas, el Big Data o la Inteligencia Artificial. Tal proyección permite que las leyes, políticas y medidas que adopte el MEXT afronten los problemas que vendrían y trabaje por sus soluciones. “Esta visión representa solo una imagen de nuestra sociedad futura, pues tenemos que crearla. Para ello, necesitamos ser curiosos, buscar el bienestar e identificar las cosas que queremos obtener, probar o cambiar”, señala el documento.

Las características de la familia japonesa del 2035

La visualización a futuro de los japoneses se ve graficada en el ejemplo imaginario de la familia Masuda, compuesta de cinco miembros: un padre de cincuenta años, madre de 48, una hija universitaria de 22, un pequeño de 11 años y el abuelo materno de 78, todos viven en un mismo hogar en el Tokio de 2035. A ellos se suma la abuela paterna de 90 años que vive en un hogar en las afueras de la ciudad. Adicionalmente, los Masuda son dueños de un robot Gennai, que sirve y trabaja para ellos.

La primera característica de la familia es que va a adquirir productos personalizados y servicios amigables con el ambiente para satisfacer sus necesidades. Debido a que para dicha época los autos sin conductores podrían presentar una tasa mayor de accidentes, optarían por un vehículo que tuviese la posibilidad de ser intervenido manualmente con el fin de incrementar la seguridad en las vías públicas. Esta necesidad y el amplio desarrollo de las impresoras 3D, darían la posibilidad a que los Masuda luego de estudiar varios diseños en la web, envíen sus preferencias a una planta ensambladora que les permita tener un nuevo auto en pocos días. Además de la seguridad, el interés radica en la eficiencia energética y la facilidad de reparar sus componentes.

La necesidad de una mayor eficiencia en los automóviles japoneses lleva a que las ciudades se planifiquen en función de contar con plantas locales de producción energética. Debido a que el hogar cuenta con el suministro de la luz solar, los autos requieren de electricidad adicional para ser recargado. Esta se puede conseguir en las estaciones locales que, a su vez, son administradas desde estaciones regionales. Tal situación no solo requiere una mayor inversión en tecnologías fotovoltaicas, sino en la capacitación de profesionales tecnológicos en la administración local de energía.

Por otra parte, la alimentación también es un asunto de relevancia para el futuro de los nipones de 2035. En el caso de los Masuda, es el robot Gennai que en contacto con los aparatos móviles portables (Wearables) decide cuáles son los alimentos que deberían ingerir de acuerdo a las necesidades nutricionales de cada miembro. Para ello, se pone en contacto con el almacén de abastos provenientes de la granja Toranomon para el suministro de los productos.

El requerimiento de alimentos frescos, variados y libres de químicos como pesticidas que repercutan negativamente en la salud, llevan a que la actividad agrícola requiera el desarrollo de productos inocuos con la salud humana, pero también de máquinas que sean capaces de medir los componentes del suelo para utilizar racionalmente los fertilizantes y obtener condiciones óptimas de cultivo. Asimismo,se requerirá de sistemas de big data que analicen y procesen las necesidades locales con el fin de producir las cantidades necesarias.

Por último, otra de las necesidades que tendrán las familias niponas es la salud preventiva. Una de las formas de lograrla es a través de la calidad del sueño. Según se describe, es necesario que sean las camas las que provean de información vital como presión sanguínea, frecuencia cardíaca, temperatura, entre otros registros que puedan ser proyectados en gráficos y figuras comparables. Lo anterior es solo un ejemplo para dar cuenta de la necesidad de tecnología que sea capaz de procesar, analizar y diagnosticar situaciones relacionadas con la salud. La idea es que a través del análisis de datos, pacientes con diversos tipos de enfermedades sean ayudados a comprender los fenómenos biológicos que podrían ocurrir inmediatamente después de los tratamientos.

Fortalezas y debilidades de Japón para el desarrollo de una sociedad inteligente

El desarrollo de aparatos que funcionen con inteligencia artificial, big data e internet de las cosas, supone uno de los cambios más importantes en las sociedades y, por ende, en las economías modernas. En ese sentido, el libro blanco señala que la robótica es una fortaleza, aunque se deberían mejorar sus capacidades sensibles que permitan mediciones químicas y magnéticas, a través de un “súper computador K”, creado en Japón para el trabajo con big data.

A su vez, dicho documento señala cuáles son las debilidades en el desarrollo de ciencia y tecnología. Una de ellas es la investigación en matemáticas y ciencias de la computación, donde se afirma que solo el 3,4 por ciento de las publicaciones en revistas científicas internacionales sobre estas materias corresponde a investigación realizada por Japón. Esta realidad contrasta con el 17.7 por ciento de Estados Unidos y el 4,4 por ciento de Alemania. La idea es que para el 2035 puedan alcanzar el 10 por ciento de los artículos.

Para finalizar, el documento menciona que para el logro de una sociedad inteligente donde las nuevas generaciones puedan vivir, es necesario que las innovaciones en inteligencia artificial incrementen el valor de las actividades humanas y permitan a las personas aumentar su creatividad y habilidades de comunicación con otros. Asimismo, considera necesario compensar las debilidades en mano de obra del gobierno, la industria y la academia, donde no solo los científicos tecnológicos sino también las humanidades puedan incrementar la competitividad de la industria.

El libro blanco culmina a través de un llamado a la construcción de una realidad cultural nueva. ”Las innovaciones tecnológicas por sí solas no son suficientes. Es una prioridad urgente para Japón dar pasos adelante para la creación de una sociedad inteligente que sea implementada como una “Sociedad 5.0” que represente una integración de esfuerzos para promover la investigación, el desarrollo y la sistematización de los procesos de innovación que aseguren el desarrollo de recursos de excelencia”, señala.

Posibilidad de un libro blanco sobre ciencia en Chile

Un análisis de la realidad nacional y de las ventajas que podría tener para nuestro país la creación de un libro blanco sobre ciencia y tecnología, realizó Paula Solar, directora ejecutiva del Consejo Chileno de Prospectiva y Estrategia. En su opinión Chile tiene muy pocas políticas de largo plazo, por lo que es necesario que los pocos recursos que tenemos los enfoquemos equilibradamente en una estrategia en ciencia. “Es necesaria para invertir de mejor manera los fondos de I+D+I. Tomando en cuenta esto es importante plantear áreas prioritarias, pero tampoco se puede invertir todo en ello, porque tenemos que producir conocimiento para aplicarlos. Entonces necesitamos un equilibrio que sea a nivel gubernamental para decidir cuánto se invierte en ciencia básica y cuánto en ciencia aplicada y tratar que esto tenga sentido con el desarrollo del país. Para hacer todo esto, se necesita una decisión política”, sostuvo.

En relación a la visualización de un caso a futuro que permita una proyección estratégica, la experta explicó las ventajas que tendría este tipo de ejercicio. “Cuando se hace una descripción de escenario se pueden tomar distintas decisiones, ver los escenarios más probables que tienen que ver con tendencias mundiales. Las políticas públicas se hacen en consideración de esas probabilidades. Otra cosa es cuando uno trata de hacer un escenario deseado, que es cuál es el país que se quiere, por ejemplo al 2035. Entonces cuando ya se tiene ese escenario descrito, de cuál es el país que queremos, se plantea una estrategia y una política pública para llegar a esa meta”, agregó.

Sobre esta dualidad, se refirió a la conveniencia de visualizar, tal como se hace en el libro blanco de Japón, a lo que podría ser una familia chilena el año 2035. “Es muy importante y hay varios casos que lo demuestran. Por un lado una familia debe tener un ingreso para poder mantenerse, entonces dentro de ese contexto de aquí al 2035 ya se sabe que va a haber una gran revolución en la automatización del trabajo. Hay algunos trabajos que van a desaparecer, por lo que hoy y no mañana, tenemos que educar a los chilenos para que puedan capacitarse en buenos trabajos de aquí a 20 años más. Hoy están en la enseñanza media y les va a tocar un mundo laboral completamente distinto, pero si nosotros queremos que el chileno promedio sea exitoso en tener un ingreso adecuado para lograr una buena calidad de vida, deberíamos estar interviniendo el curriculum escolar para que los niños que comienzan la etapa escolar estén preparados”, sentenció.



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