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Asia Pacífico | Observatorio Parlamentario

Los compromisos ambientales de Asia Pacífico en la COP26

24 Noviembre 2021

La región no sólo demostró su rol estratégico, sino también su papel clave para hacer frente a la emergencia climática global en la que países como China e India son protagonistas.

Imagen de la nota Los compromisos ambientales de Asia Pacífico en la COP26

La falta de un nuevo acuerdo global en la materia, no le restó interés a la 26° Conferencia de las Partes (COP) de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), también llamada “COP26”, en la que la región Asia Pacífico y Asia Meridional marcaron el rumbo de las conversaciones. Más detalles de este proceso en las próximas líneas.

Los acuerdos de Asia Pacífico en la COP26

Los representantes de los 197 países -reunidos en la ciudad de Glasgow, Escocia (Reino Unido) entre el 31 de octubre y el 12 de noviembre de 2021- adoptaron al cierre del encuentro un documento final, que busca reducir las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), y evitar sobrepasar un aumento de la temperatura del planeta por encima de los 1,5 grados (en alusión al Artículo 2 del Acuerdo de París).

En ese contexto, los países asiáticos adquirieron preponderancia en la negociaciones debido a que naciones como China, India e Indonesia representan casi el 40% de la población mundial y todavía hacen un uso extensivo del carbón, los combustibles fósiles, la deforestación y otras industrias contaminantes. De hecho, el gigante asiático es responsable del 31% de emisiones de CO2 en 2021, mientras India se ubica como el tercer emisor de CO2 a nivel global e Indonesia adquiere un rol fundamental al poseer la tercera selva tropical más grande del mundo.

En términos específicos China, un día antes de finalizar la Conferencia (11 noviembre), realizó una declaración conjunta con Estados Unidos, en la que se comprometieron a través de 16 puntos a impulsar la cooperación en temas climáticos a lo largo de la próxima década.

Lo anterior, reafirma lo señalado en el XV Plan Quinquenal (2026-2030) respecto a reducir gradualmente el consumo de carbón, ya que su meta de carbono neutralidad está proyectada recién para el 2060. A lo que se agrega dejar de participar en la construcción de plantas de carbón en el extranjero.

Por su parte India, también se opuso en la COP26 a la “eliminación” de este tipo de combustibles y prefirió abogar por la “reducción gradual”. El gobierno indio reclama mayor financiación de los países ricos antes de asumir un compromiso climático más firme, reflejo de ello es el objetivo de neutralidad impuesto al 2070.

Mientras Indonesia, se comprometió a detener y revertir la pérdida de bosques al 2030, junto con el fortalecimiento de una agricultura más sostenible. Si bien este país firmó el documento de reducción de las emisiones de metano y se unió a la declaración para poner fin al uso del carbón, su compromiso por la eliminación del carbón al 2040 se materializará solo si recibe más financiamiento y asistencia técnica. Tampoco respaldó el acuerdo de dejar de otorgar permisos a nuevos proyectos de carbón.

Otros países como Vietnam y Filipinas, señalaron que ampliarían la generación de energías limpias y fomentarían la agricultura sostenible, sin embargo, este último -al igual que Indonesia- rechazó el compromiso al cese de permisos de nuevos proyectos de generación de energía a base de carbón.

En el caso de Tailandia, si bien sus emisiones son menores que las de otras economías, depende en gran medida de combustibles fósiles para obtener electricidad, por lo que su objetivo de neutralidad es recién al 2065-2070. Además, no comprometió promesas en materia de eliminación de carbón, reducción de metano, deforestación o vehículos cero emisiones.

En cuanto a las economías desarrolladas del Asia Pacífico, Japón -el sexto emisor mundial de GEI- no se unió a la declaración de transición del carbón, peso si se comprometió en la iniciativa por la reducción de metano, liderada por EE.UU y la Unión Europea. Los combustibles fósiles representan casi el 90% del suministro energético de Japón, cifra que fue en aumento luego del desastre nuclear de Fukushima en 2011.

No obstante, Japón prometió US$10.000 millones adicionales en financiamiento climático internacional por los próximos cinco años, el doble de financiamiento para la adaptación (US$14.800 millones) y alrededor de US$240 millones para la conservación mundial de los bosques.

Corea del Sur -el quinto generador de energía a carbón más grande del mundo- respaldó la idea de abandonar la generación energética de carbón al 2030, y se adhirió a la reducción del uso del metano y la deforestación. Mientras que durante la COP26 anunció el objetivo de reducir las emisiones de GEI en, al menos, un 40% al 2030.

Finalmente, Australia -quien tiene al carbón como el principal producto de exportación del país y representa la mayor parte de la generación eléctrica nacional- no se adhirió a los acuerdos sobre la eliminación gradual de carbón, la transición a automóviles cero emisiones o la reducción de metano, aunque sí comprometió su apoyo por la deforestación y la agricultura sostenible.

Un balance de la participación de China en la COP26

La importancia estratégica y económica de China, lo ha transformado en un actor clave en la gobernanza ambiental. Por lo mismo, su participación en la COP26 ha sido analizada desde diversas perspectivas. Una de ellas es la del doctor en Antropología Social especializado en China, Pablo Ampuero, quien señala que a China le importan más las acciones en materia medioambiental, que los recursos discursivos utilizados por las potencias occidentales.

En ese sentido, si bien valoran los acuerdos, han manifestado -en publicaciones recientes- que instancias como la COP no son funcionales.

"El objetivo de la República Popular China es convertirse en carbono neutral en 2060, lograr metas importantes de descarbonización y de sostenibilidad ecológica hacia el 2030. Uno de los planes fundamentales de China hoy tiene que ver con la conservación ecológica en la línea de crear una China hermosa; proteger ciertas áreas estratégicas del país donde hay biodiversidad; y convertirse en un referente en cuanto a una política económica que está balanceada con lo ecológico", explica Ampuero.

Sin embargo, aclara, si bien China desea gozar de la llamada carbono neutralidad o de la sostenibilidad ecológica, por el momento no es posible, ya que el sustento de un parte importante de su población depende de industrias como la del carbón. Asimismo, desde China observan que otros países que están en una etapa superior de desarrollo podrían hacer más y más rápido, pero no lo llevan a cabo, más bien critican mucho y no hacen lo suficiente en sus propias realidades.

"China va a seguir participando de todas las instancias internacionales, porque creen en el sistema internacional, pero están desilusionados y prefieren demostrar sus éxitos en los hechos", insiste el investigador. No obstante, comenta que esta política puede ser arriesgada de cara al mundo debido al comportamiento medioambiental que el gigante asiático ha tenido fuera de su territorio, por ejemplo, mediante flotas pesqueras en aguas internacionales, la construcción de infraestructura o la explotación de recursos naturales sin una mirada sostenible.

"Pero esto no es solo culpa de China es un problema global. China está tratando de hacer lo mejor que puede como país. Pero hay una multiplicidad de actores que no responden necesariamente al gobierno y donde Occidente tiene una deuda histórica con el mundo, especialmente países como Inglaterra, EE.UU. o regiones como Europa Occidental, que por tanto tiempo han explotado los recursos del mundo, han contaminado nuestros aires y territorios y que hoy dan lecciones de ecología, pero que les queda muchísimo por hacer. Y de una u otra forma, creo que el discurso de Xi Jinping conectando libertad con la necesidad de cumplir con cierta materialidad básica para el subsistir humano tiene un sentido práctico, que puede permitir una salida al problema. Pero en China aún no se da ese paso cognitivo de empezar a pensar estas realidades", concluye.


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