Nueva Zelandia y las consideraciones éticas para prohibir el testeo de cosméticos en animales

Pese a que la legislación prohibe la experimentación con animales con fines comerciales, permite algunas pruebas con fines científicos. Para ello cuentan con un comité de ética animal que promueve el reemplazo de los animales por nuevas alternativas de modelamiento computacional.

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Nueva Zelandia y las consideraciones éticas para prohibir el testeo de cosméticos en animales

Desde el año 1999 que nueva Zelandia dispone de una ley que prohíbe el maltrato a los animales y promueve su bienestar, sin embargo, a raíz de protestas y acciones de calle por parte de grupos animalistas el 2015 se introdujeron modificaciones con el objetivo de prohibir el testeo de productos cosméticos, principalmente en conejillos de india. Más sobre esta experiencia, en la siguiente nota.

Prohibición de testear en animales

Una iniciativa del ministro de industrias primarias Nathan Guy, respaldado por el Partido Verde y grupos de activistas por los derechos de los animales, presentó en abril de 2015 una modificación a la Ley de Bienestar Animal con el fin de prohibir las pruebas de maquillaje y otros productos en animales, principalmente en conejos. Si bien el ministro y parlamentario aseguró que este tipo de pruebas nunca se ha llevado a cabo en Nueva Zelandia, reconoció que estas prácticas podrían surgir en el futuro, pues en aquel entonces no existían estándares éticos para prevenirlos.

Un documento sobre el testeo en animales con fines comerciales, publicado un mes antes por el Ministerio de Industria, coincidía en la necesidad de crear un sistema de supervisión que estableciera un marco ético para que ninguna persona pudiera realizar pruebas sin que sea autorizado, a menos que no generara daño en animales, por ejemplo en investigación científica veterinaria o biológica.

Precisamente esto es algo de lo que señala la Ley de Bienestar Animal, promulgada en 1999 pero reformada en 2015 y cuyo objetivo es garantizar que la prueba en animales para investigaciones sea reemplazada o sustituida por otras alternativas no sensibles o no vivos. De tal manera “ninguna persona puede llevar a cabo investigaciones, pruebas o enseñanza que implique el uso de animales, a menos que esa persona posea un código de conducta ética aprobado”, señala la legislación, además de agregar que es necesaria una autorización bajo requerimiento de un contrato de trabajo, previamente aprobado por un comité de ética animal, establecido por el Ministerio de Industrias Primarias del país oceánico.

De esta manera, el Comité Asesor de Ética Animal (Naeac) cuestiona las prácticas relacionadas con el uso de animales, pero también proporciona información a todas las organizaciones públicas y privadas en relación a los códigos de conducta con los animales, especialmente a quienes se involucran en la investigación. Tales códigos tienen como base la Ley de Bienestar Animal, pero también involucra información científica sobre prácticas y métodos alternaticos de testeo que es entregada por investigadores y que se publica a través de reportes anuales.

Las tres R para la investigación científica

De acuerdo a lo anterior, las prohibiciones se establecen para actividades de ensayo y error con fines comerciales, sin embargo, la legislación australiana y particularmente el comité de ética tiene la capacidad de aprobar procedimientos de investigación cuando se trata de finalidades científicas. De tal manera bajo la ley de 1999 es posible el uso de animales para efectos de prueba, investigación y enseñanza, acciones que se regulan bajo el marco ético y legal de las tres R, contenido en la sección 5 de la ley.

Se trata de reemplazo, reducción y refinamiento, acciones contenidas por la ley para cualquier trabajo de investigación o experimental que busque generar un diagnóstico o prueba de toxicidad y que implique la manipulación de cualquier animal. Por reemplazo se entiende a aquella acción necesaria para sustituir los animales por cualquier alternativa no animal, principalmente que la investigación se oriente a modelamientos computacionales.

La segunda es reducción, cuyo fin es precisamente disminuir el número de animales necesarios para alcanzar resultados significativos. Por último, el refinamiento se relaciona con una mayor sensibilidad para reducir el dolor y estrés al mínimo posible, ya sea utilizando métodos de protección o simplemente ejerciendo cuidados en los animales que participan de las pruebas como refugio o alimentación.

En consideración de estas tres acciones, el Comité Asesor de Ética Animal promueve el entendimiento de la protección de aquellos animales utilizados en testeos no comerciales, pero además permite que actores de distintas áreas como universidades, movimientos de protección animal, institutos de investigación, entre otros, puedan colaborar en mejores prácticas en la investigación científica.

Proyecto para evitar el testeo con animales en la realidad chilena

Con el fin de evitar los abusos en contra de los animales, quienes en los testeos con fines de uso cosmético pueden sufrir intoxicación y laceración, un grupo de diputados presentó en enero de 2016 un proyecto de ley para prohibir la experimientación que se realiza principalmente en conejos y cobayos, pero también prohibir la comercialización de productos que hayan sido fabricados gracias a dichos métodos.

Uno de los parlamentarios que presentó este proyecto es el diputado Vlado Mirosevic, quien reconoce que se trata de un gran avance en materia de protección a los derechos de los animales. “Esta fue una iniciativa que presentamos junto a una organización que se llama No Más Vivisección y que tiene por objeto de que exista una prohibición de cosméticos incluso comercializar o importar cosméticos de marca que hagan testeo en animales. Esto es algo que ya existe en la legislación de otros países y básicamente tiene una orientación de protección a los animales dado que hay tecnologías que pueden reemplazar el testeo en animales, es decir que no es necesario porque hay adelantos que ya lo permiten”, señaló.

Sobre la posibilidad de que se incorpore un código ético similar al de las tres R utilizado en Nueva Zelandia, el parlamentario se mostró de acuerdo aunque remarcó su oposición a toda posibilidad de testear en animales con fines de elaboración de productos cosméticos. “En el ámbito científico es más posible que esas tres R podrían tener sentido, pero en el consumo de cosméticos tiene que ser una prohibición de comercialización. Ahora bien, en el ámbito científico hay avances y estudios que dependen de este tipo de testeo e investigación, ahí se puede ser más abierto en utilizar las tres R, pero para todo lo demás soy partidario de prohibir”, sostuvo.

Otra de las impulsoras de esta iniciativa es la diputada Cristina Girardi, cuya visión del problema radica en la forma como el hombre ordena su entorno. “El mundo hay que mirarlo desde otra óptica, donde los animales no son algo que debamos sojuzgar, son tan parte del ecosistema y del planeta como nosotros. Por suerte se está tomando consciencia de que no existen seres superiores y otros inferiores, todos los seres vivos tienen la misma importancia, lo único distinto es que el ser humano tiene conciencia, pero esa conciencia tiene ciertos errores o no ha logrado ser realmente desarrollada”, señaló.

Por este motivo, según la parlamentaria, la iniciativa va en una dirección correcta. “En este sentido el proyecto es muy simple porque solamente está enfocado en el testeo de cosméticos, porque en el uso medicinal hay ciertos protocolos para hacer testeo y recuperar salud, pero para uso en cosméticos estamos hablando de algo completamente prescindible, por lo que no es razonable que se use a otros seres vivos en beneficio de lo banal”, agregó.

En relación a la posibilidad de que un comité ético supervise actividades de investigación en animales, la diputada Girardi se mostró de acuerdo y planteó la necesidad de que todo lineamiento ético responda a una mirada más respetuosa de los otros seres vivos. “Además de prohibir el uso cosmético con productos de animales, hay que empezar a cambiar la mirada que tiene el ser humano de sentirse arriba de una pirámide como un ser superior. Hay una imagen desde el ego y otra desde el eco, desde el sistema de clasificación y ordenamiento del mundo desde el ego el hombre está arriba, en segundo lugar viene la mujer y la ballena, aquí incluso las mujeres son inferiores. Mientras que en el sistema eco, el hombre está dentro de un círculo donde nadie es inferior, pues no hay jerarquía y ese es el sistema que tenemos que empezar a plantear”, sentenció.



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