El nuevo pasaporte biométrico de Australia que favorecería la libre circulación

La posibilidad de migrar a este instrumento tecnológico surgió gracias a un programa de innovación del Ministerio de Relaciones Exteriores australiano, cuyo fin es modernizar su institución y entregar un servicio diferente.

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El nuevo pasaporte biométrico de Australia que favorecería la libre circulación

Los ciudadanos y residentes de Australia pronto podrán viajar fuera de su país sin portar un pasaporte físico que los identifique. Solamente con una huella dactilar, las oficinas en fronteras, puertos, aeropuertos y embajadas podrán acceder a la información de los viajeros. Si bien Nueva Zelandia, Malasia y Japón se integrarían por tener implementados sistemas similares, existen consideraciones éticas respecto al uso de información personal. Más detalles de este adelanto y el dilema sobre la seguridad en el manejo de los datos a continuación.

Innovación para un servicio diferente

Australia es uno de los países más avanzados en la modernización de sus instrumentos de identidad, ya en el año 2005 había implementado un sistema de pasaporte electrónico donde los pasajeros podían ingresar al país escaneando un chip que conduce a la información personal como nombre, género, fecha de nacimiento y fotografía. La posibilidad de implementar un pasaporte en la nube forma parte de una de las cientos de ideas de innovación que el Departamento de Relaciones Internacionales y Comercio de Australia (DFAT) presentó a su gobierno, en el marco del InnovationXchange’s, un programa nacional orientado a la modernización del Estado.

Este programa reunió a diferentes entidades del Estado australiano bajo el concepto “Desafío de las Ideas” donde los propios funcionarios públicos discutieron acerca de cómo hacer el trabajo que realizan habitualmente de manera diferente. Entre los principales oradores de innovationXchange estuvo Julie Bishop, ministra de Relaciones Exteriores de Australia quien se refirió al rol tecnológico de su país en el futuro. “Australia tiene que ser más inteligente y más creativo en su aproximación a la política internacional, esta lógica no solo debe ser del servicio exterior sino de todo el servicio público”, expresó.

El encuentro registró a más de dos mil seiscientas funcionarios, quienes tuvieron que votar por la aprobación de 392 ideas, con una suma total de dieciséis mil votos. Entre las que se encuentraban el Smart Traveller, una aplicación de Facebook que permite a los viajeros compartir impresiones sobre la seguridad de los destinos, entre otros datos. También el Online Crisis Hub que proporciona información sobre los australianos que se encuentran en zonas de crisis, actualizando sus ubicaciones a través de geolocalización, con el fin de que sus familiares puedan monitorearlos.

Sin embargo, la que mayor apoyó concitó entre los presentes fue la del pasaporte en la nube –o biométrico- que en primera instancia permitirá la libre circulación entre Nueva Zelandia y Australia, pero que en el mediano plazo podría expandirse a países que cuentan con sistemas similares para la identificación, como Malasia y Japón. Su triunfo se debe a que tiene el potencial de revolucionar la forma como los australianos viajan.

Información de identidad en la nube

Los sistemas biométricos para la identificación funcionan a través de un formato simple que capta la huella digital para acceder a cierta cantidad de información estandarizada, como pueden ser imágenes fotográficas del rostro, número de identidad, nacionalidad, país de residencia, incluso prontuario policial. Si bien este tipo de información puede ser obtenida mediante el escaneo de la huella digital, existe también la posibilidad de acceder mediante imágenes de los ojos y el rostro. Para Bishop la ventaja más importante del pasaporte biométrico es su confianza como instrumento de identidad. “Es uno de los pasaportes más seguros del mundo, aprovecha las nuevas tecnologías y tiene la capacidad de mejorar constantemente”, señaló.

Para René Valdés Mena, analista de sistemas y experto en seguridad informática, la posibilidad de implementar un sistema de esta envergadura implicaría un avance importante en la identificación de las personas. “Aunque tiene riesgos como todos los sistemas, esta es una herramienta que permite su aplicación en diversos ámbitos de la vida diaria. Pero su aplicación en la cédula de identidad o pasaporte pasa por una necesidad de verificar que los datos que contiene el documento concuerden con los de las bases de datos entregadas por el registro civil, por lo que si se eliminan habría una verificación inmediata de la persona sin necesidad de mostrar información”, explicó.

De esta manera, René Valdés concuerda con la canciller australiana en cuanto a la seguridad del nuevo sistema, ya que entregaría un nivel mayor de certeza. “Si alguien va a entrar a Australia u otro país con un documento de identidad robado, no tiene ninguna posibilidad de pasar la prueba con la verificación de huella dactilar. Hoy la utilización de sistemas biométricos va al alza en todo el mundo, especialmente en los bancos, ya que han logrado reducir los fraudes, incluso los aparatos cuentan con sistemas para reconocer la huella en personas con problemas en la superficie de la piel a través de los ojos”, sostuvo.

Dilema entre seguridad y privacidad de los datos

El pasaporte en la nube podrá reportar una cantidad significativa de información de los viajeros a los servidores del gobierno, que posiblemente podrán ser consultados desde las oficinas portuarias y aeroportuarias, además de las embajadas y otras oficinas estatales. La información digital almacenada podrá ayudar a quienes quieran re ingresar al país a través de sus fronteras para que sus datos personales coincidan con los datos biométricos.

De esta manera, se evitan engorrosos trámites, largas colas de espera e incluso la posibilidad de decisiones arbitrarias en contra de ciudadanos extranjeros, que podría llegar a tener el personal que se desempeña en los puntos de acceso al país. Sin embargo, pese a que la principal ventaja de este sistema es la mejora en los niveles de confianza en la información, la seguridad de la misma no estaría totalmente garantizada.

La necesidad de limitar la información accesible desde el sistema biométrico, es algo que para René Valdés podría resultar imprescindible, ya que la posibilidad de hackear las bases de datos de los gobiernos, o alterar deliberadamente la información es un riesgo real. “Las huellas dactilares son diferentes a los otros datos personales porque permiten una identificación precisa, por eso los riesgos en su procesamiento -ya sea por errores en el entrecruzamiento, o simplemente por negligencia humana- no son improbables”, afirmó.

Frente a este riesgo, el experto agregó que es necesario que el Estado garantice a sus ciudadanos que la información disponible será exclusivamente utilizada para efecto de entrada y salida al país. “El Estado debe garantizar la confidencialidad de la información, ya que el tratamiento ilegítimo de los datos privados de una persona es un peligro al cual todos estamos expuestos”.

Posibilidad en Chile de un pasaporte en la nube

Si bien en nuestro país la tecnología biométrica existe en el Registro Civil, para Valdés la posibilidad de reemplazar el pasaporte tradicional por un sistema almacenado en una nube es difícil en el corto o mediano plazo. “Aunque la tendencia del mundo va hacia allá, no tenemos mucho tiempo con el código de barras en el carnet y el pasaporte, lo mismo sucede con el chip en el pasaporte, que contiene la información de la huella de la persona, por lo tanto es muy difícil que luego de adquirir esta información hace tan poco, demos un salto al pasaporte en la nube”, opinó.

En relación a la idoneidad de un sistema biométrico como el australiano para el ingreso y salida de nuestro país, el experto en seguridad informática agregó que sería una buena oportunidad que el registro civil empiece a implementar este tipo de sistemas. "Obviamente debe haber un periodo de estudio, pero que invierta buenos recursos sobre este tema, ya que no sería solo por ser innovador y estar a la vanguardia, sino por participar en una gran red de seguridad en la información que además cuenta con altos estándares", recalcó.



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