Roberto Durán, profesor del Instituto de Ciencia Política de la Universidad Católica y experto en temas coreanos, analiza el panorama norcoreano tras la muerte de Kim Jong-il, los escenarios que se presentan con Kim Jong-un como nuevo líder, el rol de China y el futuro de la relación con Corea del Sur.
RED ASIA PACIFICO OPINA,Roberto Durán, profesor del Instituto de Ciencia Política de la Universidad Católica y experto en temas coreanos, analiza el panorama norcoreano tras la muerte de Kim Jong-il, los escenarios que se presentan con Kim Jong-un como nuevo líder, el rol de China y el futuro de la relación con Corea del Sur.Biblioteca del Congreso Nacional de Chile
Roberto Durán, profesor del Instituto de Ciencia Política de la Universidad Católica y experto en temas coreanos, analiza el panorama norcoreano tras la muerte de Kim Jong-il, los escenarios que se presentan con Kim Jong-un como nuevo líder, el rol de China y el futuro de la relación con Corea del Sur.
¿Prevé algún tipo de acercamiento entre las Coreas tras la muerte de Kim Jong il?
No es fácil anticipar el curso que tendrá la reunificación de la nación coreana, al menos en lo inmediato. No se desprenden datos precisos a este respecto en lo que hasta ahora ha sido el quehacer del nuevo gobernante norcoreano y todo indica que sus primeras líneas de acción estarán fuertemente encaminadas a legitimar la continuidad del estilo y contenido del régimen político que ha heredado. Así las cosas, las prioridades del nuevo gobierno tenderán a sellar la delicada alianza que combina al séquito familiar, a la dirigencia del Partido del Pueblo Coreano y a la cúpula de las FF.AA.
La enorme concentración de militares y próceres partidarios en la Plaza Kim-Il-Sung hace unos días demuestra la pleitesía hacia el nuevo líder, en el claro entendido que es viable en un marco de acción ideológico y programático avalado y sustentado por las FF.AA. y el Partido. Posiblemente, la discreta presencia de la familia del gobernante en las ceremonias fue una señal no menor en ese sentido. En suma, todo indica que la reunificación de la península no figura entre las prioridades del nuevo gobierno de Corea del Norte, al menos en principio. Por lo mismo, era esperable una postura clara y decidida respecto del régimen surcoreano, en especial porque cualquier concesión -por verbal que fuera- podría acarrear al susodicho nuevo gobernante más de algún problema interno.
¿Qué rol piensa que tomará China en este nuevo escenario?
La República Popular China apoya denodadamente al nuevo gobierno norcoreano, tal cual ha sido la tónica de su reacercamiento con Corea del Norte en general. Una eventual reunificación de la nación coreana podría arriesgar su liderazgo en el noreste asiático y sería una molesta interrogante en su emergencia como potencia mundial en los muy próximos años. China apuesta a la mantención del actual statu quo en la península coreana, por cuanto cualquier cambio en ese plano afectaría sustancialmente su estrategia diplomática.
¿Qué cambio podría traer la ascensión de Kim Jong un respecto a la relación entre Corea del Norte y la comunidad internacional?
Es muy posible suponer que el nuevo gobernante norcoreano podría manifestar algún tipo de avenimiento respecto de su programa de armamento nuclear. Hay claros indicios que el apoyo de la RPC no necesariamente incluye una postura similar en el ámbito de una eventual expansión del poder nuclear norcoreano y así los han manifestado sus diplomáticos en las periódicas reuniones del Grupo de los Seis. Por lo demás, la política nuclear del padre del actual nuevo mandatario norcoreano fue siempre ambivalente y errática, profundizando el aislamiento y la autarquía de Corea del Norte en la política internacional. Es probable suponer que habrá cambios en ese plano, sobre todo porque la autarquía de la sociedad norcoreana ahondó sus falencias, poniendo de relieve fallas y errores que han puesto en jaque el rendimiento de su frágil economía.
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