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Asia Pacífico | Observatorio Parlamentario

Sergio Melitón Carrasco analizó las recientes protestas en India desde una perspectiva histórica

01 Marzo 2021

Historiador y académico de la Universidad de Chile, entregó detalles acerca del contexto histórico y cultural de las recientes protestas en Delhi. En su opinión, existen elementos que dan cuenta de un atraso evidente en el sector agrícola. Además, señaló que el cambio climático no está dentro de las preocupaciones de la población india.

Imagen de la nota Sergio Melitón Carrasco analizó las recientes protestas en India desde una perspectiva histórica

Sergio Melitón Carrasco es Doctor en Historia, graduado por la Jawaharlal Nehru University (J.N.U.) de Nueva Delhi. A propósito de las recientes noticias difundidas sobre las masivas protestas de agricultores en la capital del país asiático, le consultamos sobre su visión al respecto. En su opinión, India podría producir alimentos para toda su población y de paso alimentar a 400 millones de habitantes más. Los detalles de este análisis, en la siguiente entrevista.

Elementos históricos que dan cuenta de una cultura ligada a la agricultura

“Siempre es bueno tener en mente que cuando hablamos de la India no lo hacemos sólo de un país sino de un subcontinente. Es como si habláramos de Europa por su antigüedad y riqueza de su cultura. Por eso, para ponderar adecuadamente el tema del malestar y agitación del campesinado hay que retroceder y considerar los antecedentes históricos. La tenencia de la tierra en India a través del tiempo tendría que ser marco conceptual para cualquier consideración acerca de los problemas de la agricultura actual. En la India Antigua existió un régimen de tenencia, goce de la tierra, y una realidad agraria, que podría parecerse un poco a la época del imperio romano, es decir, explotación extensiva y una sociedad estratificada con grados de esclavitud.

Los imperios antiguos que se sucedieron en la India se diluyeron o trozaron en reinos que de todas maneras siguieron modos y regímenes de propiedad, reparto y goces de explotación. Durante el primer milenio de la era cristiana convivieron en India, de manera simultánea, una veintena de reinos que en cuestiones de orden social y económico tenían un comportamiento bastante parecido entre ellos. El poder se sustentaba sobre la capacidad de producción de granos y cereales, y la riqueza era multiplicada por el comercio entre esos reinos. Ese largo período si bien registra varios ciclos y tensiones entre ellos, se puede decir que fue un tiempo largo de cierta armonía y entendimiento.

En lo relativo a la principal fuente económica, en el agro justamente la tenencia de la tierra era garantizada por tales entes políticos que centralizaban el poder, tenían sus modos de recaudación de impuestos y a la vez protegían la existencia de la estructura social y el cumplimiento de los deberes. Por eso mismo, las casas reinantes se reconocían entre ellas y se respetaban mutuamente, lo que creaba un equilibrio macroeconómico. Por otra parte, se debe tener claro que la propiedad era un bien sagrado, garantizada por la compleja superestructura social-religiosa cuyo jefe supremo era el rey raya, maharaya, rana, maharana, y otros títulos de nobleza, que en general correspondía al “orden social Ksatriya, es decir la jefatura política.

En esa matriz de poder el rey era el titular de la propiedad universal, y él era quien la concedía bajo un repertorio de fórmulas de subtenencia y concesiones, a los súbditos, que también eran una larga lista de tipos pero que en general se llamaban prakritis que significa gente de la Tierra. La tierra también recibía el mismo nombre pero con mayúscula: Prakriti y tiene el significado madre suprema, también de país. Los prakritis tenían como deber laborar y tributar a quien representaban a la Tierra, y mantenía los equilibrios en el mundo y esos eran los Ksatriyas.

Ese modo de la tenencia de la tierra registró alteraciones y ajustes. Los reinos grandes experimentaron ciclos de crecimiento de lo que podríamos entender hoy por gasto público, es decir, infraestructura militar, construcciones de templos, y costosa vida de corte. Luego, apretaban hacia abajo y comenzaban los comportamientos abusivos con duros tributos, hasta que alguna revuelta o tensión social terminaba por quebrar esas entidades políticas de tamaño mayor.

Resultaban de estos alzamientos unidades políticas más pequeñas con líderes nuevos, quienes debían repartir beneficios entre quienes los habían seguido. Así, nacían reinos nuevos con dinastías nuevas. Solo por citar dos: Guhilas y Rashtrakutas. A pesar de la excitante descripción de efervescencias sociales de esa época, aún no hay conexión con lo que pasa hoy ni se debe buscar semejanzas porque esta fue una realidad muy distinta a la actual. Sin embargo, un cambio muy significativo se produjo alrededor del año 1.100 de esta era, con la invasión musulmana”.

Invasión musulmana y cambios en la tenencia de la tierra

”Cabe destacar que los invasores no eran árabes sino de población afgana, o gentes del actual Turkmenistán. Ellos fundaron el Sultanato de Delhi, que en el tema que analizamos se comporta de otra manera. Curiosamente, siendo un tiempo más reciente, el Sultanato fue una teocracia absoluta.

El sultanato de Delhi impuso un sistema parecido al feudalismo occidental, es decir basado en el señorío y sus niveles de dependencia, cuyo rector supremo no es el Sultán sino la Shari’a. El señor es alguien que detenta el título de la tierra, y la posee porque es un jefe militar. Ese señor necesita los recursos -y por eso recauda impuestos- para concurrir armado con una hueste de soldados al llamado a la guerra que le puede hacer el Sultán en cualquier momento.

Por lo tanto, tiene pleno derecho a subarrendar, o entregar la tierra de cualquier manera que él discurra, porque él es el titular y lo es porque Alá y el Sultán lo quieren. Entonces, hay que destacar que este señor posee derecho propio -en la medida que es un fiel cumplidor de la Shari’a- por lo que es un avance hacia lo que sería mucho después la propiedad privada dentro de un Estado de Derecho. Aunque el problema sería que cada señor podía aplicar los impuestos y gabelas que se le ocurrieran: 30 por ciento, 40 por ciento, o la mitad. Por cierto que no había campesino feliz con ese nivel de expoliación.

Este señorío se llama zamindarato -de Zamindar- que es el titular de la propiedad. Un Zamindar hacía y deshacía. Poseía el título nobiliario y era el dueño de la tierra. Era además un guerrero de Alá; y en ese nuevo escenario quedaba por encima de todas las castas y estructuras sociales de la India tradicional. El Zamindar cobrara los impuestos y a su vez contribuía con una parte al Sultanato. Esto es, un sistema perfectamente piramidal donde mientras más arriba se estaba, más se ganaba.

Ciertamente el Sultán era el más rico de todos. Esta forma fue aceptada y en algunas ocasiones matizada, pero se mantuvo hasta el siglo XVI. Sin embargo hay que notar que existían dos Indias conviviendo en paralelo, con permanentes roces en la frontera del río Narmada. Una era la India del norte, donde reinaba el Islam. La otra, la del sur, que continuaba con el ritmo de la Antigüedad, coexistiendo una decena de reinos hindúes encabezados por sus maharayas, reyes, cuyo principal deber era ser los defensores y protectores del sistema de varna.

No obstante, esta configuración se altera cuando sobreviene la invasión mongola. Los mongoles -o moghules dicho en persa- fueron una nueva aristocracia militar musulmana, que se impuso y triunfó sobre el Sultanato de Delhi. Los mongoles poseían un poderoso ejército con armamento moderno, porque dominaban el uso de la fusilería. Contra ellos, poco pudo hacer la caballería feudal, tanto de señores musulmanes como de hindúes.

Los mongoles subyugaron a los musulmanes antiguos e impusieron un sistema distinto. No obstante, los mongoles fueron aplicados y bastante sabios, al iniciar una amplia reforma a todas las fuentes de sustento. La serie de reformas de los mongoles catapultaron la capacidad del agro, y la India se transformó en un tremendo productor de bienes agrícolas, cosa que lo es hasta el día de hoy -el empobrecimiento fue un período acotado que dura parte del siglo XIX. Los mongoles lograron organizar la economía, utilizaron técnicas contables y formas muy eficientes de recaudación de impuestos. La India se transformó en una verdadera potencia de la época, es decir los siglos XVII-XVIII”.

Llegada de los europeos a la India

”Portugueses, holandeses, franceses y finalmente británicos trajeron recursos y tecnología europea que para ese entonces era más avanzada. Pero, el arribo de los europeos fue a las costas de Malabar -en el Sur de India- por lo que los reinos del sur entraron en gradual alianza con los europeos, sucediéndose entonces distintos tipos de arreglos comerciales donde todos ganaban.

Pero, el apetito europeo era desmedido, o dicho de otra manera, los riesgos que se corrían eran muy grandes, porque luego los europeos cada vez querían más. La intervención e intereses de los europeos en todo el Sur de Asia creció y llevó a que surgieran áreas de influencia. En el Sur de India se impuso la Compañía de las Indias Orientales, con pleno apoyo de la corona británica. La Compañía se fue involucrando en temas políticos y tras un proceso largo y tortuoso -en alianzas con príncipes hindúes para derrotar al imperio Moghul y finalmente guerras contra esos mismos aliados hindúes- todo eso terminó en el Bristish Empire que se apoderó de toda la India.

En el contexto de esta conversación cabe destacar una escena que lo dice todo: el arribo a la India de la reina Victoria que fue recibida en pomposa ceremonia por una larguísima fila de nobles indios, que la saludaron, besaron su mano y le declararon fidelidad, vasallaje, y la aclamaron como emperatriz de la India. Eran alrededor de ochocientos nobles de la India que en ese acto solemne cedieron sus soberanías, y con ello reconocían al Imperio como supremo poseedor de todo el territorio, aceptando su autoridad universal. Era un tránsito sorprendente desde un mundo semi-feudal, definitivamente a un Estado moderno, aunque se llamara Imperio.

Los ingleses no cambiaron el sistema agrícola sino que lo modernizaron aún más con tecnologías en especial se preocuparon de crear una burocracia técnica, incorruptible y profesional, los civil servants, para controlar y administrar el imperio. De esa manera baipasearon a la aristocracia india, que se dedicó a jugar polo y cricket con los altos funcionarios ingleses.

La India era rica, producía enormes cantidades de bienes como por ejemplo algodón, que los ingleses exportaban a Inglaterra, donde existía una industria textil de nivel mundial. Pero, el problema era el congelamiento de todo progreso en India, que quedó relegada a situación de región proveedora de materias primas. Como lo criticó Gandhi “las telas vuelven a la India a un costo impagable para el pueblo”. Se impuso así un sistema de explotación imperial que a la larga hizo crisis.

El imperio inglés desgastó a la India, la llevó desde la prosperidad a la pobreza, a la vez creó una curiosa India nueva con tres niveles: una masa gigantesca pobre y silenciosamente trabajadora; una delgada clase media educada a la inglesa, fiel y abnegada que servía al imperio, y una nobleza despreocupada, que muchas veces se fue a vivir a Europa. Esta realidad fue como un tipo de material inflamable que más tarde fue la causa de revueltas y finalmente la emancipación. Por cierto, el agro estuvo en el centro de todos los problemas. Al declararse la república, India no tenía capacidad de dar comida a toda su población, cuyo 80 por ciento vivía en el campo dedicada a labores agrarias. India era un país muy pobre porque el agro se había empobrecido. Enderezar el agro significaría sacar a la India de la pobreza”.

Posiciones políticas respecto del agro

“De lo que he comentado rescato que la India republicana si bien se define en su Constitución como un Estado socialista, en mucho siguió -y sigue siendo- el imperio británico. En lo específico relacionado a la agricultura la larga evolución que he descrito culminó en un Estado centralizado y planificado que entregó las propiedades agrícolas de los antiguos señoríos a distintos tipos de cooperativas y comunidades aldeanas organizadas nuevamente bajo estructuras tradicionales. O bien un Estado que apoyó a infinitos pequeños propietarios pero que en el fondo siguieron siendo vasallos de un sistema social imperial. Los cambios tendrían que venir, según la inspiración y la acción de la nueva aristocracia gobernante, la clase política de la India, formada en tiempos del Imperio y madurada bajo la República, es decir, los hijos de los civil servants.

India tiene un comportamiento político que de repente se parece a Inglaterra, porque hay sólo dos bloques. Uno de centro derecha y otro de centro izquierda. Sin embargo, hay un montón de partidos, no exagero si digo que debe haber unos treinta, pero fundamentalmente todos ellos cuando llega la hora de las votaciones se alinean en esos dos bloques, centro izquierda o centro derecha. Puede ganar la centro izquierda o la centro derecha, dependiendo cómo el grupo que lidera cada bloque en ese momento logre capitalizar a los partidos pequeños. Ha sucedido que la centro izquierda ha logrado juntar veinte tiendas políticas y el otro bloque sólo diez. Pasan algunos años, llega otro tiempo eleccionario y la balanza se da vuelta y sigue así por otro período más.

La centro izquierda, por lo general la lidera el Partido del Congreso, el Congress. Es de una corriente socialdemócrata muy india, ése es el partido que se declara heredero de los padres fundadores, del grupo que liberó a la India los freedom figthers. Ese es el partido de Jawaharlal Nehru, de Indira, de Rajiv, de Sonia y de Rahul, y una nube de políticos alrededor del apellido Gandhi. Es un partido poderoso.

Al otro lado, la centro derecha, ha tenido varios nombres, pero ya hace unos veinte años es liderada por el Janata, o BJP -Baratha Janata Party que es el Partido del Pueblo de la India- y que le ha ido estupendo porque fue el primero que levantó la bandera de la apertura y las flexibilizaciones de la economía. En el contexto de los años noventa, la economía de libre mercado ganó espacio en muchos países y llevó a que India también emprendiera el camino hacia una economía abierta, libremercadista y mucho más flexible que el rígido modelo que mantuvo entre 1947 hasta aproximadamente el 2000.

Esta apertura trajo sin duda muchos problemas porque se fue gradualmente desprotegiendo al mundo del agro en un intento por forzarlo a ser más competitivo. El Estado central había creado una capacidad compradora que estabiliza los precios y aseguraba a los campesinos un mínimo pasar. El sistema de protección estatal sirvió para aumentar la producción y por cierto tuvo sus ventajas porque aumentó el volumen de comida disponible, pero con un fuerte desgaste porque en el fondo se traspasaron recursos estatales a la agricultura.

De esta manera, en el esfuerzo por abrir a India a los mercados internacionales el agro se convirtió en un lastre. Además, el campesinado no tenía motivación alguna por el nuevo desafío. El Estado, durante años, adelantó dinero, subvencionó semillas, fertilizantes, equipos, y finalmente compró todo lo que se producía, no importando la calidad. , Todo lo que tenía que hacer un agricultor era producir lo más que pudiera porque mientras más produjera más ganaba. Desde el punto de vista de los rendimientos, el sistema sin duda era malo . Y vino el esfuerzo transformador. Aquello no fue de un día para otro, sino que fue gradual y en mi opinión ha causado los problemas que se han visto por los medios de comunicación”.

Contexto económico y producción agrícola

”La economía india se ha ido liberalizando lentamente y ha ido ganando espacio en el comercio mundial. En paralelo ha abierto su sistema arancelario, desregulando y quitando formas de compensaciones de modo que todo funcione de una manera más libre y a la vez transparente. Lo ha hecho bien porque el agro indio después de veinte años es un poco más competitivo. Sin embargo el sector agrícola sigue muy atrasado.

A pesar de todo lo que se ha hecho el campesinado indio protesta y está enojado porque necesita mejor infraestructura, necesita más tecnología, necesita mejores medios de transporte y sienten que solos no lo lograrán. Recordemos que se trata de un territorio gigantesco, donde las vías de comunicación terrestre son aún muy deficientes. Todavía, a pesar de toda la inversión en los últimos veinte años, hay muchas localidades aisladas donde se acumula la producción agrícola y se pierde.

Es algo terrible. En la India faltan sistemas de almacenaje, de procesamiento, sistemas de frío, de transporte, sistemas de puertos (marítimos y terminales terrestres). Todo esto supone un tremendo desafío. Si el actual Gobierno de Narendra Modi logra sacar adelante una serie de medidas para solucionar esos problemas, India realmente se transformaría en un gigante productor de alimentos, mucho más de lo que ya es.

La India tiene capacidad de sobra para autoabastecerse de todo lo que necesita y producir suficiente como para alimentar a un país la mitad de grande que ellos. Lo que estoy diciendo es que podría alimentar a unos 400 millones de personas más. India tiene 1.400 millones de habitantes y está en condiciones, hoy día, de darle de comer a todos. La intención, los planes, apuntan a ser capaces de producir un excedente por razones de propia seguridad, o sea no cubrir el 100 por ciento de las necesidades alimenticias sino ojalá el 130 por ciento o más. Lo que sobra, se puede exportar. Fue el mismo plan que se aplicó a la industria farmacéutica, y que ha hecho a la India un gigante exportador de medicinas.

La economía de la India ha gozado o ha sufrido -depende del punto de vista- de una liberalización del país. En el 2000, lo que transformó a la India en una enorme potencia industrial fue la tecnología, pero se les quedó atrás el agro. Ese es el problema y no es por mala voluntad, sino porque la agricultura es una actividad quizás dentro de las más complejas o dispersas por lo variada. Aún hoy, se rige con patrones arcaicos. Está llena de usos antiguos, el campesinado mismo representa a la India milenaria con sus varnas y costumbres tradicionales.

El agro está estratificado en una cuadrícula complicada donde cuesta hacer planes bien hechos, porque se quiebran o simplemente no resultan. Además, la agricultura está expuesta a una cuestión ambiental fundamental que es el monzón -el período lluvioso- que puede hacer que un año sea maravilloso, o sepultar el año agrícola.

Se puede decir que, en general, el país ha tenido un proceso de reformas agrarias bastante exitoso. El gobierno ha sabido llevar un tema peliagudo como el sector agrícola, pero de ahí a que el ministro Modi sea el superman del agro, es imposible. No lo va a conseguir en una, sea el actual Gobierno de centro derecha o vuelva la centro izquierda. Siempre los campesinos van a estar eternamente disgustados.

Este año la producción de granos de la India va a superar la producción del año pasado en un tres por ciento. Se calcula que van a cosechar 310 millones de toneladas de granos, lo que será adecuado para el abastecimiento del país. Pero, como dije, no es suficiente. El ideal es sobrepasar el 100 por ciento del abastecimiento mínimo. Estas buenas cosechas sí están relacionadas, por un lado, con los procesos de reformas, que han sido graduales y lentas, y que han ido creando buenos resultados, pero también con un monzón que se está presentando hace ya cinco años, muy favorable”.

Preocupación de India por el cambio climático

”Para la masa india ése no es un tema. Por cierto que en India hay gente preocupada del cambio climático, pero me atrevería a decir que de los mil 400 millones de indios, a mil millones no les interesa, no saben qué es, no lo sienten propio. Pero, de lo que sí se dan cuenta es que el monzón en los últimos cinco años ha traído mucha agua.

En la India el cambio climático no se percibe, así de simple, no hay ningún efecto visible. El tema del cambio climático en India tiene su lugar en la política. La elite política y el gobierno por cierto, que son quienes participan en foros y conferencias, son los que hablan el lenguaje del momento. Entonces dicen: “estamos haciendo todo lo que podemos para poner de nuestra parte para combatir el cambio climático”. Pero, la realidad es otra. La India sigue quemando carbón y es dependiente del petróleo en más del 60 por ciento como fuente de energía. Y mientras haya un buen monzón y haya bastante comida, a la India no les va a preocupar mucho el asunto.

El cambio climático de todas maneras es un tema clave porque estamos hablando de una nación industrializada. Paradójicamente es uno de los grandes productores de paneles solares en el mundo. Ya superó a los noruegos y a los alemanes. Producen cantidades gigantescas de sistemas variados para generación de energías limpias. La India produce cantidades enormes de cosas que tienen que ver con luchar contra el calentamiento global, pero mucho de esos bienes se exportan.

Lo que se está haciendo dentro del país todavía está casi a nivel de estaciones experimentales. El tema del cambio climático es asunto de discursos en niveles sociales medios altos, entre intelectuales, universidades, y líderes políticos cuando hablan entre ellos. En cambio, la población gruesa, mientras eso no les afecte en la alimentación, poco sabrán o se interesarán”.

 

Por equipo Asia Pacífico: asiapacifico@bcn.cl


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