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  • Senado
  • Sesión Ordinaria N° 13
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  • Legislatura Extraordinaria número 319
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Intervención Petición de oficio
CONDENA A ASESINATO DE CORONEL DE CARABINEROS EN RETIRO SEÑOR LUIS FONTAINE MANRÍQUEZ Y SESIÓN ESPECIAL PARA ANÁLISIS SOBRE VIOLENCIA Y TERRORISMO

Autores

El señor ORTIZ .-

Señor Presidente, Honorables colegas:

Desde el mismo momento en que ocurrió el lamentable asesinato del coronel de Carabineros en retiro don Luis Fontaine, todos, absolutamente todos, alzamos, en los distintos círculos en que nos encontrábamos en ese instante, como ahora, en el Senado, nuestra voz, desgraciadamente una vez más, para condenar hechos que, al igual que hace algunos días, fueron similares, en sus características y forma, a los perpetrados contra dos distinguidos oficiales de la Fuerza Aérea.

Y también todos hemos coincidido, Honorables colegas, en que los autores de estas acciones dignas de repulsa merecen un nombre: son calificados por nosotros como "terroristas". Y con esto creo interpretar la opinión de todos, o por lo menos de una parte importante del Senado, en el sentido de que hechos de esta naturaleza tienen que ser castigados con la mayor eficiencia y drasticidad. Y digo "con la mayor eficiencia" en cuanto a la búsqueda y detención de los culpables, a pasarlos a disposición de los Tribunales de Justicia, a sancionarlos con el peso de la ley -y no más allá que con el peso de la ley- y a que reciban, en definitiva, el desprecio de toda la comunidad.

Este calificativo de "terroristas" nosotros lo hemos dado siempre a esos elementos. No es una expresión que ocupemos con ocasión del caso del señor Fontaine o del de los distinguidos oficiales de la Fuerza Aérea que fueron heridos, sino que permanentemente hemos señalado que los terroristas son una lacra que no sólo atañe a nuestro país, sino al mundo entero.

Sin embargo, señor Presidente y Honorables colegas, hay quienes, tanto por escrito como a través de medios de prensa o de comunicación social, se han dedicado a desdibujar a personas que han tenido participación tangencial en hechos que pueden ser calificados como delitos. Y me refiero a "personas que han tenido participación tangencial en hechos qué pueden ser calificados como delitos" porque jamás hubo prueba o antecedente alguno que pudiese permitir a alguien señalar que el señor Fontaine u otros distinguidos oficiales tuvieron alguna responsabilidad, moral siquiera, con relación a los sucesos que se investigaban y que concernían a una causa policial.

Sin embargo, señor Presidente, hubo medios de comunicación que sindicaron a estas personas como autoras materiales de tales delitos; las expusieron a la vindicta pública, y fueron destruyendo su imagen. Y resulta que, después de hacerse todo esto, hay quienes desfachatadamente -excúsenme el término, Honorables colegas- se han permitido preguntar quién quiso acallar al señor Fontaine , en circunstancias de que los mismos medios de comunicación -repito-, días antes del asesinato, habían sindicado a esas personas como autoras de delitos que jamás se pudieron probar y que no cometieron.

Nos interesa dar el mismo trato de "terroristas" tanto a los que no se conocen como a los que ya han sido aprehendidos. Porque cuando se ha tenido la suerte -por parte de la justicia y de los organismos policiales, sea Carabineros o Investigaciones- de encontrar a los autores de estos delitos, la terminología, curiosamente, cambia: a quienes hasta esos instantes se les llamaba "terroristas", se les empieza a denominar "presos políticos". Es decir, se modifica la terminología, y también se quiere cambiar la penalidad.

Y quiero agradecer a los Comités de los distintos grupos políticos aquí representados que se hayan hecho eco del planteamiento que formulamos el sábado último en cuanto a que en el Senado nos aboquemos a estudiar seria y concienzudamente el tema del terrorismo y la violencia, a fin de que veamos de qué manera podemos atacarlo y cómo podemos aislar en definitiva a esta lacra, que es nacional y mundial, de tal forma que esa gente que utiliza tales métodos sienta el desprecio de toda la comunidad. Y si logramos eso, habremos conseguido dar, para satisfacción de nuestras conciencias, un gran paso en favor de la reconciliación nacional, del progreso de Chile y de la unidad del país.

Por eso me permito, señor Presidente , insistir en la sugerencia ya planteada en el sentido de que, para los efectos señalados, fijemos días y horas de sesiones especiales, invitando a las autoridades pertinentes: Ministros del Interior y de Defensa, jefes de los cuerpos policiales y a quienes la Corporación estime necesario.

Señor Presidente, deseo terminar mi intervención solicitando transmitir nuestros sentimientos de pesar al Cuerpo de Carabineros y a la familia de don Luis Fontaine, haciéndoles saber que el dolor que los embarga es un dolor que conmueve a Chile entero.

Eso es todo, señor Presidente.

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