Labor Parlamentaria
Participaciones
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Antecedentes
- Senado
- Sesión 94 ordinaria, legislatura 372
- Celebrada el 14 de enero de 2025
- Legislatura número 372
Índice
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Intervención
ESTABLECIMIENTO DE MULTAS POR INCUMPLIMIENTO DE DEBER DE VOTAR EN ELECCIONES Y PLEBISCITOS
Autores
El señor MACAYA.-
Gracias, Presidente.
Como dijimos la semana pasada, a propósito del inicio de la discusión de la reforma al sistema político, cualquier cambio en ese sentido debe considerar la importancia de que los procesos electorales democráticos tengan la más amplia participación posible. Ese es un objetivo que avanza en este proyecto.
La obligatoriedad del voto en Chile ha sido objeto de debate durante muchos años. Una de las consideraciones más relevantes es que no puede estar sujeta a la conveniencia de un sector político u otro, pero, lamentablemente, muchas de las discusiones que ha habido en los últimos años han tenido esa carga: qué sector político hace el cálculo, a quién le conviene más.
El voto obligatorio, y uno debe tenerlo como principio, se fundamenta en la idea de que todos los ciudadanos tienen el derecho y también el deber de participar en la vida política, lo que a su vez lleva aparejado el fortalecimiento de la democracia.
El voto obligatorio posee la capacidad de fortalecer la legitimidad del sistema democrático, ya que asegura que las decisiones políticas reflejen la voluntad de la gran mayoría de los ciudadanos y no solamente de quienes deciden participar en determinado proceso electoral.
En momentos de crisis de representatividad, en momentos en que la democracia está en juego en muchos lugares del mundo, evidentemente avanzar en el voto obligatorio resulta importante.
Y esto es relevante en un país como Chile, que, a pesar de tener una tradición democrática bastante estable, ha enfrentado en los últimos años una baja participación electoral, debido a la crisis del sistema político a la que nos hemos visto enfrentados.
Hay evidencia de que la ciudadanía participa más cuando somos capaces de entregarle información relevante acerca de los procesos electorales que, en este caso, son obligatorios.
Según datos del Servicio Electoral, las elecciones presidenciales del 2021 mostraron una participación de alrededor del 47 por ciento, lo cual refleja una tendencia a la desafección y el desinterés. A contrario sensu, si se observan los resultados del plebiscito constitucional de septiembre de 2022, donde se reinstauró el voto obligatorio, se aprecia que se alcanzó una participación del 85 por ciento, lo que equivale a más de 13 millones de votantes. Eso también se vio reflejado en las últimas elecciones municipales.
Así se puede desprender que, en un sistema donde el voto es voluntario, el abstencionismo puede llevar a que se cuestione la representatividad del proceso electoral, puesto que los resultados no reflejarían de manera fidedigna la voluntad de la mayoría de la ciudadanía en su conjunto.
En esa línea, se puede argumentar que una herramienta útil para paliar el problema es el establecimiento de multas como un mecanismo de cumplimiento que incentive a los ciudadanos a cumplir con su deber cívico, viendo el voto no solamente como una obligación personal, sino como un deber social y ético.
Además, como ya se mencionó, garantizar que una mayor cantidad de la población participe en las elecciones refuerza la validez y la legitimidad del mandato de los gobernantes elegidos, lo que es clave para cualquier democracia.
En términos generales, el voto obligatorio es una medida que no solo busca incrementar la participación electoral, sino que también tiene un valor simbólico profundo en nuestro contexto democrático. La obligatoriedad del voto, respaldada por sanciones como las multas, contribuye a la consolidación de una democracia más representativa, puesto que, al garantizar una participación más amplia, se fortalece la legitimidad de las autoridades elegidas, se refuerza la cultura cívica y se reduce la desigualdad en el acceso a la toma de decisiones políticas.
Por eso, en nuestro actual contexto, donde existe desconfianza hacia el sistema político y todo lo que lo rodea, una reforma electoral como la planteada, que, en su conjunto, detalla los elementos necesarios para implementar un sistema que garantice el cumplimiento de la obligación de sufragio, incluyendo un marco sancionatorio proporcional, causales específicas de exención, un procedimiento basado en el uso de medios tecnológicos y la colaboración entre distintas instituciones públicas, se ve como un gran avance para poder alcanzar la tan anhelada legitimidad y profundidad democrática.
Además, quiero valorar y felicitar a los autores del proyecto, senadores Luz Ebensperger , Manuel José Ossandón , Ximena Rincón y Matías Walker , quienes el miércoles 24 de julio de 2024 ingresaron a este Senado la moción que estamos discutiendo, que pasó a la Comisión de Gobierno, Descentralización y Regionalización el 30 de julio del mismo año; iniciativa que, en su artículo único, establece la obligatoriedad del sufragio en las elecciones y plebiscitos previstos en nuestra Constitución, exceptuando -hay que decirlo- las elecciones primarias.
Es un avance significativo, es un complemento a la reforma del sistema político que estamos discutiendo en paralelo.
Por todas las consideraciones anteriores, recomendamos votar a favor de este proyecto.
He dicho, Presidente .