Labor Parlamentaria
Participaciones
Disponemos de documentos desde el año 1965 a la fecha
Antecedentes
- Senado
- Sesión Ordinaria N° 69
- Celebrada el 26 de enero de 1966
- Legislatura Extraordinaria periodo 1965 -1966
Índice
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El señor
Señor Presidente :
Corresponde a los Senadores que formaron parte de la delegación oficial del Parlamento chileno que visitó diversos países socialistas europeos, dar cuenta hoy día de su misión.
La Comisión de Relaciones Exteriores del Senado se manifestó unánimemente de acuerdo en cuanto a la necesidad de rendir informe sobre dicha gira. Aún más, estimó una obligación hacerlo, porque ese viaje no se hizo a título privado ni personalísimo, sino en representación de un poder público. Lógico resulta, pues, que al regreso, se dé cuenta cabal y en su esencia de lo que se vio y escuchó en esos países y resulte de interés colectivo, de significación, utilidad o trascendencia nacionales.
Todavía más, en la Comisión se estimó que tal actitud y el deber de informar, colocándose por encima de una posición turística y de paseo, debería convertirse en norma e incorporarse a los hábitos parlamentarios, en forma permanente.
La presencia e intervención de varios Senadores chilenos en la delegación que representó a Chile en la última Asamblea General de las Naciones Unidas, constituye, a nuestro juicio, otro ejemplo de casos en los cuales también debería informarse a esta Corporación y, mediante ella, dar cuenta a los demás poderes públicos, a la
opinión genera], de las actuaciones cumplidas, de las resoluciones de interés allí adoptadas, de las experiencias recogidas que puedan ser beneficiosas para el país, de lo que pueda contribuir a integrar nuestra labor dentro de un cuadro que actualmente exige una visión completa del suceder internacional.
Hasta ahora hemos pecado, en genera!, de aislacionismo y provincialismo que difícilmente nos permiten fijar la vista por encima de la Cordillera de los Andes, más allá de los desiertos del norte o del mar que nos encierra antes que comunicarnos.
Nuestras relaciones exteriores, en los últimos 50 años, parecen orientarse por una brújula cuya aguja está imantada casi exclusivamente hacia Washington. Y los propios vínculos latinoamericanos, muchas veces azarosos, inestables y no siempre exentos de una copiosa, inútil y florida palabrería -ahora se llama a la OEA, en diversos círculos diplomáticos, la "pérgola de las flores"-, aparecen enmarcados dentro del rumbo de un concierto hemisférico, dirigido en el hecho por la batuta del Departamento de Estado.
Advertimos una clara corriente de simpatía hacia Chile.
El afán de abrir otras ventanas a un mundo que vive rápidos cambios, ha impulsado la gira europea del Presidente Frei a ciertos países y el viaje que en estos días ha emprendido a Estrasburgo, para hablar en la Asamblea de Europa, el Ministro de Relaciones Exteriores de nuestro país, señor Gabriel Valdés.
Por primera vez después del restablecimiento de relaciones, una delegación parlamentaria chilena, en representación de las más diversas fuerzas políticas -Izquierda, Centro y Derecha-, ha visitado varios países socialistas europeos, gracias a una invitación especial, originalmente extendida por el Soviet Supremo da la Unión Soviética.
Permanecimos en ese país alrededor de 25 días. Tomamos contacto con las más altas autoridades y con su pueblo, y pudimos conocer su realidad económica, política, social y cultural y estudiar problemas de interés para nuestro país. Dicha gira continuó luego a Polonia, Checoslovaquia, Hungría, Alemania Democrática y Yugoslavia, a invitación también de sus respectivos parlamentos, prolongándose, en suma, por un plazo casi de 50 días, que fueron de intenso tráfago y nos dieron una experiencia densa y condensada de múltiples aspectos de la realidad socialista.
Debemos decir que la acogida en todas partes fue cordialísima y advertimos una profunda y clara corriente de simpatía hacia Chile.
A su vez, pudimos comprobar en ese conjunto de naciones, cada una dotada de una definida personalidad propia, la existencia de una potente sociedad nueva, totalmente consolidada: la sociedad socialista. Componen todas ellas un crisol vivo donde se funde, a mi juicio, una imagen del porvenir de la humanidad, con muchos ¡ogros notables ya alcanzados en el presente.
El fantasma del pasado y la guerra.
Numerosos hechos son dignos de subrayarse, pero la mayoría de ellos exceden la dimensión inevitablemente reducida de nuestro tiempo disponible y escapan a ella. No sé si acentuar más la firme conciencia de paz, derivada, no de una sensación de debilidad, sino de las experiencias dramáticas de las terribles guerras pasadas, de una inalterable exposición de principios que quiere ahorrar a la humanidad el apocalipsis de un conflicto termonuclear. Este ánimo pacífico anida en todos los espíritus. Un enérgico alegato contra las destrucciones y los desastres de la guerra y su fe en el. genio creador del hombre, lo encontramos en el hecho de que la mitad, por lo menos, del multitudinario Moscú, de la majestuosa Leningrado o de la forestada Kiev de hoy, que vimos no existía hace 6 años, fecha en que visitamos anteriormente la Unión Soviética; son nuevas.
Todos los actuales países socialistas sufrieron los estragos bélicos. Allí nadie puede olvidarlos. Los soviéticos no olvidan que el invasor hitleriano destruyó en su patria 1.700 ciudades, más de 70 mil pueblos y aldeas, decenas de miles de empresas industriales, koljoses y sovjoses, y aniquiló a millones de habitantes. Todo está hoy reconstruido con creces; pero las heridas del alma por los millones de parientes muertos no se cierran del todo.
Ese país, que se acerca a los 50 años de la revolución de octubre, ha cambiado en ese período, seguramente, por siglos. Aún viven hombres que protagonizaron esa epopeya; pero, en general, es otra generación la que constituye hoy la mayoría del país. El 75% de la población, 176 millones de personas, ha nacido bajo el poder soviético. Ahora se plantea un cambio aún más rápido, un desarrollo más veloz en la economía, en diversos órdenes de la sociedad socialista. Este fue probablemente el "leitmotiv", el tema básico, escuchado en forma constante en la visita a los diversos países socialistas. Todos y cada uno, con puntos de partida diferentes y características históricas peculiares, avanzan por el camino común del socialismo, pasando ahora a una etapa superior de madurez y desarrollo. Viven un período trascendental de su civilización. Nuestra delegación tuvo la gran oportunidad de presenciar esa discusión apasionada, de tomar contacto directo con los voceros más destacados, para escuchar de sus propios labios la explicación de los fenómenos que llevan a una nueva expansión de la comunidad socialista.
Tres repúblicas soviéticas diferentes.
En mérito al orden de mis observaciones, creo conveniente referirme a los problemas más sobresalientes estudiados en los diversos países, siguiendo el itinerario mismo de la gira.
En ese vasto y variado continente de 21 millones de kilómetros cuadrados, llamado Unión Soviética, el programa, muy inteligentemente dispuesto y con consulta a nuestro Embajador, comprendió visitas a diferentes repúblicas, que permitieron ofrecernos una visión de la diversidad de naciones que configuran esa colosal unidad.
Tallin, capital de la báltica Estonia, cautivó por su progreso y colorido, por su elevado nivel de vida y cultura. Las conversaciones con la Presidencia del Soviet Supremo, con Ministros, obreros, maestros, escritores, etcétera, nos dieron la imagen de una pujante nación que acaba de celebrar 25 años de poder soviético.
Kiev, la poderosa capital ucraniana, pocos días antes condecorada con la Orden de Ciudad Héroe por su conducta épica durante la última guerra, en la cual sufrió crueles e ingentes devastaciones, nos sirvió de puerta de entrada a la segunda república soviética en población y riqueza, granero tradicional, potencia koljosiana, a la vez que gigante industrial. Un ambiente físicamente diferente, un paisaje humano y un aroma oriental nos envolvió en Usbekistan, república del Asia Central cercana a la India y al Pakistán, cuna y escenario de antiquísimas culturas y leyendas.
Aparte su capital, Tashkent, donde poco después los dos Primeros Ministros de los países nombrados celebrarían su histórica conferencia de paz, por invitación del Primer Ministro soviético Kosygin, donde lamentablemente cayó Shastri fulminado por un infarto cardíaco, visitamos la exótica Samarkanda de las fábulas, pequeña Roma musulmana, donde se alzan casi intactos los maravillosos templos de mármol verde, el célebre observatorio de Ulufbek, las mezquitas de cúpulas doradas y la tumba del conquistador Tamerlán.
De allí y en un salto de edades y de millares de kilómetros por avión, llegamos a Leningrado, ciudad del pasado imperial y de las dos revoluciones. En ella murieron más de un millón de personas durante el cerco de los "nazis". Hoy se yergue más hermosa que antes. Nuestra delegación, bajo el viento frío del norte, dejó una ofrenda floral en el Cementerio de los Mártires.
Conversaciones en Moscú.
Pero el centro de nuestras conversaciones fundamentales se desenvolvió en Moscú.
Quiero sólo referirme a las principales, y, en especial, a la sostenida por la delegación chilena con el Primer MinistroKosygin.
La insatisfacción soviética en el orden económico es una insatisfacción creadora. y no puede interpretarse en términos de fracaso, como suele decirlo en nuestros países la prensa del gran capital. A comienzos de 1966, la producción global de la Unión Soviética, respecto de 1913, el último año de paz bajo el zarismo, aumentó 56 veces, y los medios de producción, en 130 veces. En los once años previos a la guerra (1930-1940) y en los últimos veinte años (1946-1965), el ritmo medio anual de crecimiento de la producción industrial fue de 13,2%, muy elevado si se toma en cuenta que en ese período Estados Unidos lo incrementó en 2,7%, cinco veces menos. Actualmente, las centrales eléctricas soviéticas generan en un día y medio más energía de la que produjo la Rusia zarista durante todo el año 1913.
La agricultura ha tenido éxitos notables, aunque no suficientes, y se resintió gravemente a raíz de la guerra. En el año 1964, sus índices fueron 1,8 veces mayores que en 1940; pero los soviéticos son los primeros en reconocer que se ha desarrollado de manera irregular, a causa de errores en la planificación, en el financiamiento y el crédito de la agricultura, la política de precios, el llamado "subjetivismo en la dirección" y otros factores. Se han dejado al desnudo las fallas y se ha puesto en práctica un vasto programa que ya está brindando resultados. No obstante las difíciles condiciones meteorológicas, se espera que este año la agricultura rebase las mejores cosechas de años pasados.
Mudándose a casas nuevas.
El crecimiento de la renta nacional, que ha subido más del doble en los últimos diez años, y 5,9 veces con relación a 1940, es un índice revelador del crecimiento de la economía socialista. En comparación con ese año, los ingresos de obreros y empleados han subido dos veces y media, y para los campesinos, casi el triple.
Salta a simple vista la fuerza del poder de compra en las tiendas siempre repletas. Se vende tres veces más artículos alimenticios que antes de la guerra, y más de la mitad que hace siete años, cuando comenzó el plan septenal. Aumentan los salarios, conforme al criterio de pago según el trabajo, en un país sin inflación, donde además son enteramente gratuitas la enseñanza, la atención médica, las casas cunas, el descanso y las vacaciones de los trabajadores, el pago de sus pensiones, subsidios y otras ventajas.
Este progreso se hace perceptible de inmediato y a simple ojo de buen varón, viendo el gigantesco esfuerzo de construcción de viviendas. En los últimos diez años, casi la mitad de la población se ha cambiado a casas nuevas o ha mejorado sus condiciones de habitación. La delegación tuvo oportunidad de oír la explicación de esos métodos de construcción. Y más de algún miembro de ella pensó que ciertos procedimientos empleados allí serían tal vez aplicables para contribuir a la solución de ese grave problema que presenta en Chile caracteres tan serios.
En todos esos países, la avidez por la educación es un fenómeno colectivo arrollador. Setenta millones de personas estudian en la Unión Soviética. Hay un creciente estímulo a la capacidad inventiva y al desarrollo de la técnica. Para estudiar, para perfeccionarse allí no hay cortapisas de clase ni de dinero. Todo talento es aprovechado. Así se explica que ese país gradúe, por año, cinco veces más ingenieros que los Estados Unidos. Los programas son serios y rigurosos.
El Primer Ministro.
En la conversación con el Primer MinistroKosygin, que impresionó a la delegación por su serenidad imperturbable y su precisión matemática, se puso de relieve el enfoque científico en la consideración de todas las cuestiones, desechando, como ellos dicen, la tendencia al subjetivismo y al voluntarismo, o sea, al desconocimiento de las leyes científicas que rigen los diversos campos de la actividad social.
Cuando la delegación llegó a la Unión Soviética, a mediados del mes de octubre pasado, resonaban todavía en ese país, muy vivos, los ecos del informe que rindió Kosygin, Presidente del Consejo de Ministros de la URSS, ante el Pleno del Comité Central del Partido Comunista de la URSS, pocas semanas antes, exactamente el 27 de septiembre, "sobre el mejoramiento de la dirección de la industria, el perfeccionamiento en la planificación y el reforzamiento del estímulo económico de la producción industrial."
Los cambios en la economía.
Cuando se sostuvo nuestra conversación, el 9 de noviembre, la discusión sobre el tema se encontraba en su apogeo. Solicitada su opinión al respecto, el Primer Ministro soviético manifestó a la delegación parlamentaria chilena que este cambio en la dirección industrial había sido provocado por la necesidad de asegurar un desarrollo todavía mayor a la economía; todavía mayor -dijo-, porque la industria que, según el plan septenal, debía aumentar su producción en 80%, en los siete años aumentó en 84%. Se plantea la necesidad de resolver cuanto antes nuevos problemas como la superación del nivel técnico, la calidad y eficacia de su empleo planteada por la actual revolución científica y técnica en curso, fenómeno que también debe preocupar seriamente a nuestro país, aunque vivamos en un régimen muy distinto del socialista.
El propósito soviético persigue desarrollar al máximo las inversiones básicas y, al mismo tiempo, dar un impulso poderoso al bienestar de la población, lo cual obliga a ampliar la fuente de recursos. Por eso, se plantea aumentar la eficiencia de la producción social, la economía en el gasto del trabajo humano, el incremento continuo de las inversiones básicas. Y, también, remediar la falta de proporción entre el desarrollo de la agricultura y el fomento de la industria.
Se han unificado las fábricas de una misma rama, y a la vez, se ha trazado un plan científico para todas ellas. Se entrega a las empresas mayor poder del que tenían antes. Se ha dictado el decreto -nos agregó Kosygin- que concede mayor autoridad a los jefes de la industria, a los directores, los cuales, junto a todo el colectivo de la fábrica, tendrán la más amplia iniciativa. El número de trabajadores que necesita una fábrica lo determina ahora el director.
Todo ello corresponde a un nuevo nivel alcanzado por las fuerzas productivas, hecho que plantea tareas más altas, las cuales tienen en vista la creación de la base material y técnica del comunismo.
Proceso de perfeccionamiento.
Esta reforma económica se propone, pues, superar el nivel científico de la planificación económica, adoptar una serie de medidas para ampliar la autonomía y la iniciativa de las empresas, a fin de "elevar el papel de la empresa como célula base de la economía."
Tal proceso de perfeccionamiento de los métodos de gestión económica, se lleva adelante en los diversos países socialistas europeos. Sus enfoques no son idénticos en la solución de problemas concretos, porque cada economía tiene rasgos específicos. Pero la esencia es común, es decir, procurar la elevación del nivel técnico de la planificación, la acentuación de los estímulos económicos, el vigorizamiento del principio de la autogestión económica y el aumento de la autonomía de las empresas.
¿Retorno al capitalismo?
¿Encierra esto una vuelta al capitalismo, como lo sostiene gran parte de la prensa occidental? Kosygin rechazó en forma categórica esta especulación. "Sí" -expresó-, "cuando lo propusimos, en el extranjero se armó un gran barullo. Regresábamos al capitalismo. Pero estas medidas no tienen nada que ver con el cambio de régimen económico y social que se mantiene intacto e inalterable. No hay aquí plusvalía individual ni propiedad en los medios de producción."
Nuestra delegación fue invitada a asistir a la sesión solemne en el Palacio de los Congresos del Kremlin, a raíz de la celebración del 48º aniversario de la revolución socialista de octubre, donde escuchamos al Viceprimer Ministro y miembros del Presidium del Comité Central del Partido Comunista de la URSS, D. Polianski, contestar a estas suposiciones con las siguientes palabras:
"Nuestros enemigos del extranjero dicen ahora que nos vemos obligados a "aguijonear" nuestra economía por medio del "interés privado" y de categorías como la autogestión financiera y el beneficio, el precio de costo y de venta, que en la Unión Soviética pasan a segundo plano los estímulos ideológicos. Eso no es cierto. Tras las aseveraciones de ese género se oculta la incapacidad o la negativa a comprender la honda interacción existente entre los estímulos materiales y morales engendrada por la propiedad social sobre los medios de producción."
"Los ideólogos burgueses están acostumbrados a ver únicamente en el hombre la evidez y el afán de lucro, considerando que para él no hay nada por encima del enriquecimiento personal..."
Kosygin habla sobre las relaciones comerciales con Chile.
He aquí el meollo de un tema en debate, en que participa el pueblo. Doce millones de personas han opinado hasta hoy con relación a esta reforma y a los Jineamientos del futuro plan quinquenal, que debe discutir el XXIII Congreso del Partido Comunista, que se efectuará en el mes de marzo próximo.
Pasando a hablar sobre las relaciones con América Latina y, particularmente, con Chile, Kosygin expresó:
"Todo dependerá de los países de América Latina. ¿Qué les hace falta? ¿Qué desean? Nosotros podemos ayudarles. Ustedes saben que tenemos un amplio sistema de comercio con diferentes países del mundo; pero una mínima parte con América Latina. En Argentina compramos trigo -poco-, un millón de toneladas, cuando no tenemos buena cosecha."
"Ofrecemos créditos hasta de 12 a 15 años plazo a muchos países del Africa, como la RAU, Ghana, etcétera, y de Asia, como India, Indonesia. Generalmente, a base de maquinarias. Construimos industrias en muchos países de Europa en ventajosas condiciones."
Luego, recalcó:
"El país que desee créditos tiene que resolverse a solicitarlos, decidir qué desea y expresar sus condiciones. Nosotros no podemos imponer a un país que construya esto o lo otro."
Se preguntó, en seguida: "¿Cuál es nuestra mayor posibilidad de exportación? Maquinarias. Sólo en la construcción de ellas en nuestro país, trabajan cientos de millares de ingenieros y técnicos". Visitamos, en efecto, enormes fábricas en Leningrado, que surten a numerosos países de varios continentes. Y también conocimos interesantes industriales de máquinas en Checoslovaquia, próximos a la ciudad de Brno; en Polonia, en Hungría, en Yugoslavia y, por cierto, en Alemania Democrática, que es también una potencia industrial de primer orden.
Kosygin nos agregó que la Unión Soviétiva podía contribuir a extender aún más la base energética de nuestro país. "Tenemos" -añadió-"una gran cantidad de fábricas de generadores eléctricos, turbinas. Y si algún país lo desea, nosotros podemos ofrecérselos", subrayó. "Podría ser éste un canal abierto para nuestro comercio". Luego aclaró: "Pero ustedes saben mejor que yo lo que les hace falta . . .".
Perspectivas nuevas y grandes para nuestro cobre.
Después de hablar acerca de la experiencia soviética en materia de metalurgia, carbón y hierro, destacó el alto nivel de producción de su maquinaria textil. A continuación expresó: "Según mi conocimiento, vuestra producción de cobre es grande; pero ustedes venden más materia prima que cobre elaborado. Tenemos maquinaria para trabajar el cobre. Si ustedes desean adquirirla, deben decirlo con anticipación para prepararla. Sé que tienen una refinería estatal de cobre. Producen cobre semi-elaborado. Con nuestras maquinarias, podrían ocupar más mano de obra nacional y ganar más."
"Tienen que elegir" -agregó- "desde el punto de vista económico, una rama de la industria de la cual obtener un beneficio inmediato". "En este terreno" -añadió sentenciosamente-, "no tenemos propuesta de parte de ustedes. He preguntado a nuestras entidades de comercio y nos dicen que ustedes ofrecen conservas de pescado, frutas, vinos..." (Leyó a continuación la lista). "Tengo aquí el memorándum del Gobierno chileno. No dice nada de lo que ustedes comprarían. Podemos comprar a Chile cueros, lanas, tejidos, productos elaborados, etcétera, pero nos interesa qué nos van a comprar ustedes."
Es posible revitalizar la moribunda industria salitrera.
El Embajador chileno en la Unión Soviética, señor Máximo Pacheco, que acompañaba a la delegación y que realiza un esfuerzo dinámico por impulsar las relaciones entre ambos países, manifestó que estaba esperando la respuesta de lo que compraría la Unión Soviética para precisar lo que a su vez adquiriría Chile.
Kosygin subrayó que la Unión Soviética está dispuesta a comprar a nuestro país, pero "sí ustedes adquieren productos nuestros, podríamos comprarles mucho más." Manifestó su extrañeza al advertir que en la lista de mercaderías ofrecidas brillaran por su ausencia el salitre y, sobre todo, el cobre.
La Unión Soviética puede contribuir decididamente a resucitar, revivir o reanimar nuestra agonizante industria salitrera y a la creación de una fuerte industria petroquímica chilena. Ese país puede comprar todo nuestro cobre, si así nosotros lo decidimos, al precio del mercado mundial, que, según noticias de Londres, ha alcanzado la cotización de ochenta centavos de dólar la libra. Pero nuestro Gobierno, al parecer, no quiere venderlo a ese precio; prefiere entregarlo a menos de la mitad, a treinta y seis centavos de dólar la libra, como acaba de determinarlo al reducir el precio del metal en el día de ayer, en que se vendía a cuarenta y dos centavos. Esto significa doce millones de dólares menos para el erario. Si se vendiera en ese mercado, Chile obtendría cien millones de dólares anuales más de lo que recibe.
La triste historia del precio del cobre.
La espesa y pueril retórica que habla de que este acuerdo leonino "resguardará los intereses recíprocos de ambas naciones" nos parece una burla sangrienta al interés nacional y a la verdad objetiva. ¿O se trata, como en los años de la última guerra, cuando el precio del cobre chileno fue congelado a doce centavos de dólar la libra, de estabilizar el nuestro para abaratar el precio de las operaciones bélicas de Estados Unidos en Vietnam? Y la negativa a colocar el cobre a los precios del mercado mundial, preferiéndose esa cotización artificialmente baja, que afectará a las noventa mil toneladas de la producción de la gran minería, ¿significa que se coloca nuestro principal producto de exportación otra vez en la categoría de los materiales estratégicos y que debemos vender a precios de guerra a los que llevan la guerra al sudeste asiático? Pero no nos equivoquemos. Todo lo que Chile pierde, lo ganan los grandes monopolios que manipulan nuestro cobre y los fabricantes de armamentos. No ha sido éste un gesto de independencia. Revela que la aprobación de los convenios del cobre no ha significado una mayor "chilenización", sino una mayor "norteamericanización" de ese metal básico.
Estoy dando opiniones estrictamente personales, pero quiero volver a lo que dijo el Presidente del Consejo de Ministros de la Unión Soviética Kosygin, quien opinó que, a su entender, si quieren iniciarse serias negociaciones entre nuestros países, deberían reunirse los especialistas, que podrían juntarse en Santiago o en Moscú, para estudiar el fomento de un intercambio, actualmente a un nivel mínimo, sobre la base de un sistema de trueque de mercancías, suscribiendo un convenio a largo plazo para producir con anticipación y seguridad.
A la pregunta del jefe de la delegación y Presidente de la Cámara de Diputados, señor Eugenio Ballesteros, acerca de si el interés soviético también se dirigía a comprar productos chilenos manufacturados, Kosygin contestó afirmativamente: "Sí, podríamos comprar tejidos, zapatos chilenos y otras cosas. Las compramos en gran cantidad en Occidente y podríamos adquirirlas en Chile".
Ante una nueva pregunta formulada por el Diputado señor Ballesteros, en la que inquirió el juicio de Kosygin sobre la razón de la falta de resultados efectivos, éste contestó que, en su opinión, ninguna de las dos partes había mostrado hasta el momento una gran iniciativa. Y agregó: "Ahora debemos ambas desplegarla. Que estudien este problema en conjunto los especialistas; que se sepa a ciencia cierta qué se quiere comprar y vender. Pretender realizar el comercio por los canales diplomáticos no es serio, es vano. Los diplomáticos sólo pueden dar el primer impulso, abrir la puerta, empezar. Pero el Ministerio de Relaciones de la Unión Soviética no ha vendido ni un clavo. No es su misión. Hay que elegir peritos comerciales y canales económicos".
Estimo que este problema, anotado por Kosygin, se aplica como anillo al dedo, y muy dolorosamente, a nuestra situación. Chile no está en absoluto preparado para fomentar una exportación que se dirija por rutas distintas de las del control casi monopólico de nuestra exportación por parte de los Estados Unidos. Se necesita, por cierto, un Ministerio especializado de comercio exterior, porque en esto hay ahora un gran desorden y mucho desconocimiento. Pero este Ministerio de Comercio Exterior tampoco irá muy lejos si antes no se produce un vuelco en nuestra política de comercio externo, enfilada, durante un tiempo demasiado largo, no hacia la independencia del intercambio, sino hacia la dependencia del mismo. Necesitamos la búsqueda del interés nacional en este terreno, como divisa suprema, comerciando con cualquier país del mundo, capitalista o socialista, que ofrezca los términos económicos más favorables para Chile.
La Unión Soviética propone firmar un convenio comercial por cinco años.
Kosygin agregó: "A los técnicos chilenos en comercio exterior que vengan a la Unión Soviética, les mostraremos todo nuestro mercado. Y les ofrezco" -recalcó- "firmar un convenio por cinco años, en donde incluyamos la lista de mercaderías soviétivas y chilenas, sin indicación de cantidad. Pero la intención de la Unión Soviética es que la cantidad sea la mayor posible". "Luego," -explicó- "vendrían los expertos para fijar cantidades y precios. Queremos un comercio franco, abierto, sincero". Así fueron sus palabras. "No tenemos" -añadió- "la pretensión de grandes ganancias al comerciar con Chile. Apreciamos mucho la actitud del Embajador chileno." Estados Unidos, en este terreno, naturalmente, no quiere el desarrollo de las relaciones con un mundo que no está controlado comercialmente por ese país. Pero ya" sabemos que la Unión Soviética está lista para recibir a una delegación comercial nuestra. Kosygin dice: "Ustedes nos avisan la fecha, y nosotros la esperamos con un plan amplio y conveniente de intercambio."
Tal fue, en sus rasgos esenciales, la conversación con el Primer Ministro. Le atribuyo gran importancia para nuestro país, por lo cual debe ser conocida por el señor Presidente de la República de Chile, por el Gabinete y, en especial, por sus Ministros de Relaciones Exteriores y de Economía. Debe procederse de inmediato a buscar una. solución al problema.
El aprecio de Brezhnev por nuestro pueblo.
Pasando a otro tema, me complazco igualmente en manifestar que los parlamentarios miembros de los partidos del FRAP que integramos esa delegación, esto es, el Senador Rodríguez, los Diputados Ramón Silva Ulloa y Eduardo Osorio, y el que habla, fuimos recibidos con gran fraternidad en audiencia especial por una delegación del Partido Comunista de la Unión Soviética, encabezada por su Primer Secretario, Leonid Brezhnev. Esta entrevista contó con la presencia del miembro de su Presidium Andrei Kirilenko, quien estuvo en octubre pasado en nuestro país, invitado por el XIII Congreso del Partido Comunista de Chile. Kirilenko habló con diversas personalidades de nuestra patria, inclusive con el Presidente Frei, y se ha convertido, según la jovial expresión de Brezhnev, en un gran propagandista de Chile en la Unión Soviética. Los personeros soviéticos con quienes hablamos recordaban esa visita y la gran impresión que ella había causado en dicho dirigente soviético.
Brezhnev manifestó también alto aprecio por nuestro pueblo e interés por contribuir al desarrollo independiente del país. Saludó el restablecimiento de las relaciones diplomáticas como un buen paso hacia adelante y precisó que si Chile desea comerciar con la Unión Soviética, ese país puede comprar en gran cantidad nuestros productos. Recalcó el interés soviético por cobre, salitre, textiles, calzado y confecciones, y por estrechar vínculos económicos y culturales de toda índole.
Tenemos la impresión de que la disposición favorable existe y es profundamente auténtica. Hay enormes mercados disponibles que podrían contribuir a solucionar graves problemas del país, si son aprovechados y explotados al máximo por nosotros. Temo, sin embargo, que la dificultad mayor que nos paraliza venga de nosotros mismos. Desde hace casi un siglo, estamos atados a uno o dos compradores principales que dictan su ley sobre nuestro comercio, como en los tiempos del monopolio español. Es doloroso decirlo, pero altas autoridades nuestras deben confesarlo: no tenemos nada o casi nada que exportar. Todo está colocado en los mercados tradicionales, que son los mercados del deterioro en los términos del intercambio, del abismo creciente entre los precios cada día más usurarios de las maquinarias que nos venden y los precios cada día más bajos de las materias primas que vendemos.
Petición al Presidente de la República.
Hemos insistido ante el Ministro de Relaciones Exteriores en cuanto al imperativo de desarrollar nuestro comercio exterior hacia mercados nuevos y más favorables y en cuanto a la necesidad de planificar nuestra economía con vistas al necesario desarrollo de las exportaciones en nuevos renglones. Los pasos que se han dado hasta ahora son muy cortos, muy tímidos y demasiado lentos.
Dos funcionarios de la CORFO y uno del Banco Central se encuentran en Europa y pasarían pronto a Moscú, para el efecto de realizar una exploración preliminar con relación al gran acuerdo propuesto tan claramente por Kosygin. ¿Seguirá esta misión el mismo destino de la "misión Arteaga"? ¿Dormirá su informe el sueño de la muerte, el sueño kafkiano de los papeles amontonados por años, que se ponen amarillos mientras la crisis de nuestra economía, prendida a una sola pretina, se agrava cada día más ?
El entonces Presidente del Soviet Supremo, Anastas Mikoyan, expresó a la delegación chilena sentimientos análogos. Recordó la visita del Senador Frei a la Unión Soviética. Puso de relieve la política de no intervención sustentada por su país: "No tenemos ningún derecho a intervenir en otro país. Cada pueblo debe resolver sus asuntos por sí solo. Estuvimos plenamente de acuerdo en la última sesión de la ONU con la aprobación de la declaración que reafirma el principio de no intervención".
Estas son algunas de las principales impresiones y declaraciones de los más importantes dirigentes soviéticos respecto de nuestro país.
Polonia, su progreso y su inquietud.
La visita a la República Popular Polaca, donde fuimos recibidos por los dirigentes del Parlamento, por el Mariscal de la Dieta, por el PresidenteOchab y por diversas autoridades, nos dejó la impresión de un país en impetuoso progreso, donde también el interés por hacer más intensos y productivos los vínculos con Chile, es compartido por todos. Esa nación ha alcanzado un alto nivel técnico y económico, y tiene mucho que ofrecernos, siempre que la competencia comercial internacional se desarrolle en términos igualitarios y no falseada por prejuicios excluyentes. Resulta difícil olvidar la conversación sostenida con el Ministro de Relaciones de ese país, Adam Rapaki, quien nos ofreció una visión muy documentada y plena de argumentación convincente respecto de los problemas europeos, y, sobre todo, de las inquietudes muy justificadas que suscita el rearme alemán occidental. Este dibuja sobre Europa una sombra de pesadilla: la posibilidad de repetición de una guerra generalizada que partiría de un mismo origen conflictivo y belicista, provista ahora de armamento nuclear. Alemania Occidental aparece como plaza fuerte de la intervención norteamericana y del propio impulso expansionista del redivivo imperialismo germánico.
Tomamos contacto directo en Polonia con una democracia socialista, donde están en plenas funciones distintos partidos políticos: junto al Partido Obrero Polaco, el Partido Campesino, los católicos, que juegan un influyente papel en la vida polaca. Pudimos comprobar también la vigencia de una amplia libertad de culto y una ebullición cultural e ideológica muy activa.
Se fortalece el Poder Legislativo.
En Checoslovaquia, la delegación recorrió Praga, capital casi única desde el punto de vista arquitectónico, incomparable joya viviente del barroco checo.
Luego viajamos por el país; visitamos la ciudad industrial y comercial de Brno y la capital eslovaca, Bratislava. Debemos agradecer a la Asamblea Nacional por sus atenciones. Allí conocimos el funcionamiento de una democracia multipartidista, constituida por seis partidos políticos unidos en el Frente Nacional. Resultó de alto interés conocer el funcionamiento parlamentario. En esos países, la tendencia a fortalecer el Poder Legislativo aumenta cada vez más, aunque su sistema de trabajo sea diferente del nuestro. Allí el núcleo de la labor parlamentaria reside principalmente en las Comisiones, que estudian los proyectos con consulta a los más diferentes organismos y fuerzas sociales.
Hablamos también con encargados del comercio exterior, y el balance en este capítulo resultó sumamente desalentador: Chile arroja en la exportación checa 0,1%. Y Checoslovaquia produce las maquinarias más afamadas del mundo.
Visitamos la fábrica TOS, Kurim, la empresa mayor de Europa en su género. El taller principal produce líneas automáticas de transporte, máquinas para industrias de automóviles, fresadoras, etcétera. Esta fábrica exporta 60% de su producción, sobre todo a países escandinavos, Alemania Federal, Suiza, Italia, y a todos los demás países socialistas, además de India, Egipto, Australia, Estados Unidos, Canadá, sus principales compradores entre 52 clientes. ¿Por qué nosotros tenemos inhibición de comprarles? ¿Acaso somos más papistas que el Papa?
El director de ese combinado gigantesco, que cuenta con más de 60 mil trabajadores, nos expresó: "No buscamos sólo buenos negocios, sino también colaboración. Recién firmamos contratos con una firma sueca para colaborar en la automatización de los procesos de producción."
Nuestra conversación en Praga con el MinistroLenart resultó profundamente instructiva en cuanto a las formas que el proceso de reforma económica adquiere en Checoslovaquia. Salimos de esa enorme fábrica, de ese gran laboratorio que es hoy por hoy Checoslovaquia, con la sensación de que existen grandes posibilidades de intercambio entre nuestras naciones. Así lo expresó también el Ministro del ramo.
Hungría, una economía avanzada.
La visita a Hungría, pese a las intensas nevazones de esos días -mediados de noviembre-, que hacían a veces difícil caminar por las calles de Budapest, fue altamente provechosa y reveladora de aspectos muy silenciados de la vida de ese país de tan ricas tradiciones y de historia tan accidentada. En el imponente Parlamento, situado a orillas del Danubio, nos recibió su directiva, con el Presidente a la cabeza, señora de Istvan Vass. Allí nos pusimos en contacto con los representantes del Frente Popular Patriótico, movimiento que reúne a todo ciudadano húngaro, de cualquier partido, dispuesto a trabajar por el progreso del país.
Como lo expresó en esa reunión Darvasi Istvan, el pueblo húngaro, que desde hace mil años vive en el territorio del país, pese a todas las dificultades y desventuras, supo permanecer y sobrevivir. El país, rezagado del pasado, hoy se ha convertido en desarrollado desde el punto de vista industrial y agrícola. La industria supera en 6 veces la cifra de producción de 1938, y la agricultura produce 50% más que antes de la liberación. Si se considera en 108 el índice del nivel de vida en 1949, hoy es 172 a 173.
En la visita a la fábrica Gansmavag, que produce locomotoras, vagones y maquinarias Diesel eléctricas, material rodante de todas las categorías, pudimos informarnos de que en su comercio con América latina abastece de trenes Diesel a varios clientes, entre otros, al trasandino Norte, de Salta-Socompa-Antofagasta. Se preocupa, también, de programas hidráulicos. Desde hace 15 años, vende trenes a Argentina. Y este año se cumple un siglo de la primera exportación de turbinas hidráulicas, que realizó esta fábrica a Italia.
Las conversaciones con el Presidente de la República de Kallay, con el Presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores, Kiss, con los encargados del comercio exterior, nos dieron una visión muy completa de la estructura interna del país, de los problemas internacionales que confronta y de su interés en fortalecer vínculos de toda índole con Chile.
Una Alemania democrática, pacífica y multipartidista.
Una parte de la delegación, presidida por el Senador señor Aniceto Rodríguez e integrada por el Diputado democratacristiano, presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara, señor Bosco Parra, por el Diputado radical, señor Carlos Morales Abarzúa, por los Diputados socialistas señores Silva Ulloa y Eduardo Osorio y por el Senador que habla, continuó la gira a la República Democrática Alemana y a Yugoslavia.
En Berlín fuimos amistosamente recibidos por la Presidencia de la Cámara del Pueblo, y trabamos contacto con los representantes de diversos partidos, como Bach, Presidente de la Unión Democrática Cristiana; Goldenbaum, Presidente de la Unión Democrática; Rudolf Axel, jefe de la fracción parlamentaria del Partido Liberal Demócrata. Estaban también presentes los señores Otto Boschel, miembro del Partido Socialista Unificado de Alemania; Hans Luther, del Partido Nacional Demócrata, y otro representante del Partido Demócrata Campesino. Me permito dar esta lista un tanto larga, en razón del interés de destacar la existencia de varios partidos en la vida política de ese país, tan vilipendiado.
Manifestaron que su programa reposa en los siguientes principios.
Resolver los problemas alemanes, sin guerra. Si Alemania Federal desahucia la OTAN, Alemania Democrática abandonará, a su vez, el Pacto de Varsovia. Ellos favorecen la creación de una zona desnuclearizada y proponen abrir paso a la coexistencia pacífica por la vía de una confederación de las dos Alemanias, acordada con el compromiso de que del suelo germánico no parta una tercera guerra mundial.
La conversación con el Ministro de Relaciones, Winzer, aclaró muchos problemas controvertidos. Actualmente, Alemania Democrática mantiene algún tipo de relaciones con 56 países, y en América Latina, un comercio más o menos activo con Brasil y Colombia, especialmente. Con sólo 18 millones de habitantes, la República Democrática Alemana ocupa el 10º lugar en el mundo por su producción industrial. El nivel de vida que pudimos apreciar es uno de los más elevados de la tierra.
Yugoslavia, país de vibrante progreso.
La visita a Yugoslavia permitió a la delegación chilena trabar contactos de muy alta jerarquía. La conversación con el Ministro de Relaciones, Nikesic, nos proporcionó una información muy completa y autorizada acerca de la activa posición de ese país frente a los problemas cardinales que agitan el ambiente internacional y, sobre todo, el llamado tercer mundo.
En extensa y detallada entrevista con el Presidente de la Asamblea Nacional Federal, Kardelj, conocimos una notable explicación sobre los alcances de la reforma económica que se desarrolla también, y des. de hace algún tiempo, en dicho país, el cual, a su juicio, ha seguido un ritmo demasíado rápido de inversiones y en el incremento del consumo, suscitando un fenómeno inflacionista, que tiene el propósito decidido de superar rápidamente. Puso de relieve la decisión de dar ímpetu cada vez mayor al sistema de autogestión de los productores. Explicó que sólo 4% a 5% del total de las exportaciones yugoslavas van a América Latina.
Numerosas otras entrevistas, entre las cuales debemos aludir a la conversación con el Mariscal Tito, con el dirigente de la Liga Comunista, Vlajovic, visitas a fábricas, ciudades, diarios, nos dieron una imagen muy vibrante de ese país, de seis repúblicas, cinco nacionalidades, cuatro religiones, tres idiomas, dos alfabetos y un solo régimen socialista.
Como es comprensible, no obstante la extensión de mis observaciones, queda aún mucho por decir. Intentaré completar mi cuenta, en forma más o menos apresurada, en futuras sesiones del Senado. Espero que la palabra de mis compañeros de delegación se alce también esta tarde y después, para expresar sus opiniones acerca de esa gira tan ricamente cargada de experiencias y que puede ser tan útil para nuestro país.
Hay un mundo nuevo con el cual comerciar y vincular nuestra cultura.
Hemos de sacar, ahora, sin embargo, una conclusión, desde el punto de vista del interés nacional.
Honorables colegas: un mundo nos espera para multiplicar con él relaciones económicas, culturales, humanas, de toda índole. Este mundo ha abrazado un régimen, el socialismo, que no es el imperante en nuestro país. Por cierto, comparto la idea socialista y estimo que ese régimen es una forma superior y más justa de convivencia humana, que permite liberar a todas las fuerzas productivas y acelerar el progreso, poniendo término a muchas frustraciones, fallas e injusticias de la sociedad. No obstante, debo recalcar que en esos países de
Europa siempre escuché la más decidida resolución de aceptar y respetar por entero el principio de no intervención. Aunque se trata de relaciones entre países de organización social diferente, no puede ser obstáculo para que comerciemos con mutuo beneficio y para que se enriquezca el espíritu de nuestros pueblos, abriendo las puertas a un diálogo creador entre esos países y con esa cultura.
Estimo que esa visita será fructífera, y se justificará si sirve en algo para abrir puertas y caminos en la dirección expresada.
Lamento que por encontrarse en el extranjero, no esté presente aquí el señor Gabriel Valdés. Solicito que se envíe versión de todo el debate al señor Presidente de la República y al Ministro de Relaciones Exteriores.
Espero que la amable invitación de esos Parlamentos, extendida al nuestro y aceptada mediante nuestro viaje, sea pronto seguida y correspondida por nuestra reciprocidad; que permita a delegaciones enviadas por ellos, conocer, a su vez, a Chile, a su Parlamento y su pueblo, a fin de establecer contacto en dos direcciones, iniciar un verdadero diálogo fecundo y fraternal.
He dicho.
-Se anuncia el envío del oficio solicitado, en nombre del señor Senador, de conformidad con el Reglamento.