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Conectividad en Chile: con la infraestructura no basta


06 de marzo 2009

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Según el Connectivity Scorecard 2009, estudio financiado por Nokia, Chile presenta un alto puntaje de conectividad para consumidores y empresas. Estas dos variables son valoradas en un 94% para el puntaje final, lo que explica el tercer lugar de nuestro país en el ranking.

Chile superó a India en un reconocido estudio de Tecnologías de la Información  (TIC) y Conectividad. ¿Cómo es posible que sobrepasemos a una nación especializada en tecnologías de punta? ¿Implica esto que ya alcanzamos nuestro tope como país?

Lo que queda claro con el Connectivity Scorecard, es que no basta con la infraestructura en sí. También nos muestra que estamos lejos de ser una economía basada en la innovación. Por otro lado, esa misma carencia nos indica que a pesar de nuestro tercer lugar en el ranking, tenemos mucho por mejorar, lección que no es sólo nuestra, sino de todos los países involucrados en el estudio que analizamos, incluyendo a Estados Unidos, que obtuvo el primer lugar entre los países cuya economía se basa en la innovación.

Los tres vendedores y la conectividad


Puede encontrar contenidos más actuales de este tema aquí:

- Leyes

- May 2010- David Post, el “fair use” y la Propiedad Intelectual

- Oct 2009 - Neutralidad en la Red 

- Mar 2009 - Software libre... ¿de verdad sirve?

- May 2007 - Web 3.0: la inteligencia hecha web 

Lo más probable es que usted conozca Microsoft Office, usualmente llamado “Office”, que incluye un procesador de texto (“Word”), planilla de cálculo (“Excel”) y una herramienta para hacer presentaciones (“Power Point”)´, entre otras aplicaciones.

Pues también hay otro “Office” llamado “Open Office” que incluye características similares a las del que ofrece Microsoft. Y lo puede bajar gratis de manera totalmente legal.

Otro ejemplo de software libre es Linux, que se ha ido posicionando como competencia de  Windows, de Microsoft, que es el sistema operativo más usado en el mundo y que se ha transformado en un estándar de facto en el mercado.

Linux, que es una opción a Windows, se puede descargar gratuitamente desde Internet, y de manera totalmente legal. Tiene ventajas y desventajas. La principal ventaja es el costo de compra (cero, aunque hay empresas que cobran por conceptos de distribución, manuales, entre otros) y las principales desventajas son, en primera instancia, que es incompatible con el software más usado y no todo el mundo sabe utilizarlo.

Uno podría preguntarse por qué no tienen más éxito, cuál es el truco que no permite que este tipo de software “gratuito” se más usado aun que los pagados. La respuesta es que existen varios factores que influyen en la decisión de optar por uno u otro software, y el costo de compra de un programa es sólo una de ellas.

 

El software libre ha encontrado alero y difusión en la “Free Software Foundation”, creada por  Richard Stallman en 1985, en un intento por proteger el espíritu de cooperación de los primeros tiempos de la informática.

En un principio, la fundación se dedicaba a pagar a programadores para que desarrollaran aplicaciones libres.

Como ahora ya hay empresas que se dedican a eso, han asumido la tarea de difundir los valores (éticos, sociales y monetarios) del software libre. 

Costo total de propiedad

Cuando una empresa o una persona compran un software, requiere un tiempo para aprender a usarlo. Entre más nuevo es el software, hay más posibilidades de que no sea conocido por los usuarios, por lo que se tendrá que gastar recursos en aprender a manejarlo. A veces puede ser necesario pagar a una empresa externa para que enseñe a los usuarios. Como sea, ese tiempo donde se deja de trabajar para aprender, es un costo que no siempre se ve a primera vista, pero que las empresas conocen y evalúan, y que los usuarios comunes aplican inconscientemente cuando optan por lo conocido… las pocas veces que tienen la opción de optar porque muchas aplicaciones informáticas vienen por defecto en la mayor parte de los computadores.

Otro costo, además del de capacitación, es el de mantenimiento y soporte: ¿quién me puede ayudar cuando hay problemas? ¿Necesito un antivirus especial? ¿Es fácil de instalar o necesito que lo haga una empresa externa? Un software muy usado tendrá un amplio mercado de personas que podrán ofrecer el servicio, lo que abarata los costos.

 

¿Software libre o propietario?

El precio no es lo único que influye en la elección de un software. Hay otros factores que hacen que el software propietario mantenga su sitial como más usado en muchos campos.

-Confianza: los nuevos usuarios se sienten confiados en que lo que usa la mayoría también será bueno para ellos. Los jefes de tecnología de una empresa pueden justificar sus inversiones con que compran un producto que está reconocido por el mercado. En caso de fallas no serán acusados de “experimentar” con un producto nuevo en vez de trabajar con una marca reconocida.

-Soporte: como hay muchas personas e instituciones que usan buena parte del software propietario (como es el caso de Windows), ya hay mucho conocimiento y experiencia en el mercado sobre cómo usarlo y resolver los problemas que se puedan presentar: No sólo puede ser más barato sino que resulta más simple encontrar rápidamente a alguien en caso de problemas.

-Responsables: El software propietario depende de empresas conocidas que se comprometen a dar soporte y continuidad a una línea de productos. En el caso del software libre, si bien existen empresas que se dedican a explotarlo y comprometerse a dar soporte y seguir desarrollando productos compatibles, éstas dependen en gran medida de una comunidad de voluntarios que potencialmente podría desinteresarse del tema y dejar el software a la deriva. (Aunque claro, por otro lado una empresa privada siempre puede quebrar).

-Independencia: Si una empresa compra software propietario, dependerá del desarrollo o la voluntad de una empresa externa para las mejoras. Si adquiere software libre, tendrá a su disposición el código fuente para hacer los cambios que requiera, o para encargar adaptaciones del tipo que le interese a la institución. Una empresa pierde capacidad de negociación cuando tiene un único proveedor para que le resuelva sus problemas informáticos. 

-Apego a estándares: el software libre tiende a seguir los estándares abiertos, lo que facilita la interacción entre programas y cambios en futuras versiones.  Una empresa con software propietario no necesariamente seguirá esos estándares, colocando en duda su compatibilidad con otros programas (lo cual muchas veces sirve a la empresa para mantener una situación de dominio porque encierra al usuario dentro de su propio grupo de aplicaciones).

-Transparencia y seguridad: el software libre implica que todos conocen lo que hay detrás de un programa, lo que hace cualquiera con los conocimientos técnicos necesarios pueda enterarse de posibles fallas de seguridad del mismo. Por otro lado, esta misma transparencia ayuda a que la comunidad de desarrolladores que está detrás de la herramienta reaccione rápidamente y arregle el problema. 

En el lado del software propietario no existe esa transparencia, lo que en primera instancia haría que las fallas no sean conocidas. Pero quienes descubran los “bugs” (como se llama a los errores en informática) pueden hacerlo antes que la empresa dueña del software, o antes de que la solución sea desarrollada.. y aprovecharse de ellos. Por ejemplo, un navegador con un agujero de seguridad puede hacer que su computador sea susceptible a daños si navega por sitios considerados peligrosos.

-Costo de migración: cambiar a una plataforma de software libre no sólo implica capacitación, sino también un trabajo que asegure que la información que estaba pensada para una plataforma específica pueda ser usada en otra nueva. Esto incluye desde bases de datos hasta documentos de texto.
 

Imagine que hay tres vendedores, cada uno con su respectivo cliente, en una zona alejada de las oficinas centrales, y a punto de cerrar un importante negocio. Sólo necesitan comunicarse con su compañía para recibir un dato específico: puede ser una cifra de ventas, una tabla en Excel o un simple sí o no, de parte de sus superiores.

Supongamos que para ello disponen de un teléfono celular, pero como los recursos son escasos (un axioma clásico de la economía) el aparato no es una Blackberry ni un I-phone ni nada que se le parezca. Es un aparato de prestaciones modestas: toma fotografías pero de baja calidad, puede navegar por sitios web básicos (olvídese de ver animaciones flash en él) y para colmo sólo le queda dinero para llamar y hablar medio minuto antes que su llamada se corte.

El primer vendedor llama por teléfono para comunicarse, pero mientras habla se acaba su dinero y se corta la comunicación (delante de su cliente). Debe esperar que le llamen de vuelta para seguir comunicándose. El negocio está en riesgo.

El segundo vendedor, envía un mensaje de texto con la petición y luego llama para asegurarse de que hayan recibido el mensaje y le den la prioridad correspondiente. En 30 segundas alcanza a avisar del mensaje y a los pocos minutos recibe la información necesaria, ya sea mediante un mensaje de texto o una llamada por voz. Obviamente la persona que contestó el mensaje de texto no olvidó su propio aparato celular en casa ni estaba ocupada en una importante reunión.

El tercer vendedor usa su celular para navegar por Internet y obtiene los datos de la página de su empresa: El jefe de informática de su institución se preocupó de que el sitio web fuera liviano y siguiera los estándares oficiales, de manera que pudiera ser navegado incluso desde un teléfono móvil sencillo. El negocio se concreta.

Ahora imagine los mismos tres vendedores, pero frente a un único cliente. Si no tomamos en cuenta relaciones comerciales anteriores es probable sólo los dos últimos tengan posibilidades de lograr la venta.

En este simplificado ejemplo, vemos cómo con la misma infraestructura (un teléfono celular) se pueden lograr diferentes rendimientos en el ámbito de los negocios. Claramente hemos dejado fuera muchas otras variables, como relaciones anteriores entre vendedor y cliente, un plan de llamadas que no se corte cuando se copa su cuota mensual o simplemente la posibilidad de pedir el teléfono prestado a la secretaria. Pero como dicen los economistas “ceteris paribus” (si todas las demás variables se mantienen constantes), el caso es válido.

Es este tipo de situaciones (aunque en una medida mucho más global) las que busca medir el informe Connectivity Socorecard 2009. La conectividad no es sólo un cable o una señal inalámbrica con Internet. Además involucra habilidades y conocimientos de cómo usar las TIC (Tecnologías de la Información y la Comunicación).

Si llevamos esta situación a relaciones entre varias empresas, Estado, consumidores, y extrapolamos no sólo al uso de celulares, sino TIC en general,  podemos hacernos una idea de la importancia de tener las habilidades y conocimientos necesarios para sacarle partido a la infraestructura disponible.

Primero, tenemos una infraestructura básica similar:
●    Telefonía celular
●    Servidores de Internet
●    Navegadores básico para páginas web
●    Un sitio Internet de la empresa.

En términos de habilidades, podemos apreciar a quienes poseen la capacidad de sacar mayor provecho a estas tecnologías. Esta habilidad no incluye sólo a los vendedores, sino también al jefe de tecnologías de la tercera empresa, que optó por un sitio web sencillo y que siguiera los estándares, lo que hizo posible que su vendedor usara un teléfono sencillo para acceder a su correo.

La infraestructura es vital, pero es imprescindible tener las capacidades y habilidades para sacarle provecho y orientarla a los resultados deseados, tal como lo reafirma el último estudio Connectivity Socrecard 2009.

Este reporte tiene la “gracia” de aplicar una metodología diferente a los estudios tradicionales. No sólo mide la presencia de infraestructura en tres ámbitos (Estado, empresas y consumidores), sino también aplica una medida de las habilidades y conocimientos que se usan y que apoyan el crecimiento del país.

Además, hace una diferenciación entre países cuyas economías se basan en la innovación y aquellos que lo hacen en la eficiencia y la explotación de recursos. En este último grupo de estudio, Chile ocupa el tercer lugar entre 25 países, superando por ejemplo a India, que si bien tiene una gran presencia de tecnología de punta, usa la misma principalmente para exportarla junto con sus servicios y termina ayudando así al crecimiento económico de los Estados Unidos.

En el ejemplo hablamos en términos de relaciones entre empresas, pero también podemos extrapolarlo agregando como actores al Estado y las personas naturales. Como en el caso de un estudiante que se dedica a copiar y pegar textos desde internet para hacer un trabajo. Podemos comparar su uso de las TICs con el de un compañero que lo que hace es verificar las fuentes de información de esos sitios web, de manera de poder acceder a diferentes visiones y no sólo al diferentes páginas que se remiten a una única fuente.

El ejemplo es básico pero aclarador: el segundo contará con mejores herramientas porque terminará conociendo más fuentes de información, podrá contrastarlas, y su uso más intensivo de la tecnología le permitirá aprender nuevas formas de usar la misma, las que probablemente no hubiera descubierto con un uso más básico.

Como decía un diario de circulación nacional: no hay que usar una regla de cálculo sólo para tirar líneas.


Conclusiones del estudio Connectivity Scorecard 2009


El estudio de Connectivity Socorecard 2009 mide la conectividad en relación a cómo las TIC ayudan al crecimiento económico de los países. La infraestructura es sólo un importante factor, pero también lo es el uso que se le da por parte de los diferentes actores (gobierno, consumidores y empresas). También involucra los conocimientos y habilidades de quienes deben trabajar con estas tecnologías.

El informe le da mucha importancia a la conectividad de las empresas como un factor de crecimiento económico. Sin embargo, las conclusiones dejan claro que es el trabajo conjunto del mundo privado con el Estado el que permitirá crear las condiciones para mejorar y aprovechar la conectividad.

También tiene en cuenta que diferentes países tienen diferentes necesidades, por lo que optó por dividir a los 50 países estudiados en dos grupos:

● Países que basan su economía en la innovación: Para éstos el crecimiento depende de encontrar nuevas formas de usar la conectividad

● Países que basan su economía en la eficiencia y el uso de recursos: Para crecer necesitan mejorar su desarrollo social para poder sacar más provecho a su conectividad.

Economías basadas en la innovación

Estados Unidos 7.71
Suiza 7.47
Dinamarca 7.18
Holanda 6.75
Noruega 6.51
Reino Unido 6.44
Canadá 6.15
Australia 6.14
Singapur 5.99
Japón 5.87
Finlandia 5.82
Irlanda 5.70
Alemania 5.37
Hong Kong 5.33
Francia 5.22
Nueva Zelandia 4.85
Bélgica 4.65
Corea 4.17
Italia 3.99
República Checa 3.71
España 3.49
Portugal 3.02
Hungría 2.72
Grecia 2.62
Polonia 2.49
Economías basadas en los recursos y la eficienciaEconomías basadas en los recursos y la eficiencia
Malasia 7.07
Turquía 6.71
Chile 6.59
Sudáfrica 5.76
México 5.39
Rusia 5.37
Argentina 5.14
Brasil 5.12
Colombia 4.08
Botswana 3.98
Tailandia 3.75
Irán 3.62
Ucrania 3.60
Túnez 3.50
China 3.19
Filipinas 3.17
Egipto 3.02
Sri Lanka 2.87
Vietnam 2.75
India 1.88
Indonesia 1.87
Kenia 1.75
Bangladesh 1.60
Pakistán 1.54
Nigeria 1.30

 


¿Cómo es la conectividad en Chile?


Que Chile obtuviera un mejor posicionamiento que países líderes en tecnología como India, no implica que tengamos más o mejores conexiones digitales o inalámbricas, por ejemplo. Lo que refleja el estudio es que Chile orienta más sus TIC a la productividad del país.

De hecho, las TIC del país asiático aportan más al crecimiento económico de Estados Unidos que al suyo propio, siempre medidos de acuerdo a los criterios de conectividad de este estudio: Infraestructura, usos, habilidades y conocimientos en los ámbitos del gobierno, empresas y consumidores.

Según el Connectivity Scorecard 2009, estudio financiado por la Nokia, Chile presenta un alto puntaje de conectividad para consumidores y empresas. Estas dos variables son valoradas en un 94% para el puntaje final, lo que explica el tercer lugar de Chile en el ranking.

El país posee una alta penetración y cobertura de banda ancha (20% según el estudio, 28% según la Subsecretaría de Telecomunicaciones Subtel), comparable a países del Europa del Este como Polonia. También hay una amplia cobertura de telefonía fija y móvil (87% según Subtel). El estudio también acusa que para un país como Chile se podría esperar una penetración más alta aún. Otras de las fortalezas del país son el masivo uso de Internet y la cobertura de redes móviles.

En el ámbito de los negocios, el país posee una alta penetración de computadores, pero sorprende con un nivel moderado de gasto en software y hardware. Su amplia cobertura de educación media es congruente con el alto puntaje en uso y habilidades de las TIC en el mundo privado.

El país destaca en la tasa de penetración de servidores de Internet seguros, lo cual se condice con la tasa de penetración de banda ancha para cubrir la demanda existente de servicios en basados en Internet, así como el crecimiento de la infraestructura correspondiente.

Finalmente, Chile posee un alto nivel en términos de “e-government”, aunque según el estudio podría esperarse un puntaje aún mayor: el 0.86 es menor que el puntaje de Brasil o Malasia.

Si observamos el gráfico, podemos ver que Chile es más débil en términos de habilidades y uso de las TIC en el ámbito del estado. Sin embargo, en las evaluaciones finales, las variables que involucran al Estado significan sólo el 6% del puntaje final, lo que explica que aún así Chile hay obtenido el tercer lugar entre los 25 países comprendidos en el estudio.

Conectividad en Chile según Connectivity Scorecard 2009

 

Opiniones acerca del informe Connectivity Socorecard 2009


Las conclusiones más importantes del estudio apuntan a que ni siquiera Estados Unidos, el país que obtuvo el primer lugar del ranking, está cerca de alcanzar su máximo potencial en el aporte de la conectividad para el crecimiento económico.

Hay un gran espacio para crecer, tanto entre los países cuya economía se basa en la innovación como en los que la basan en los recursos y eficiencia.

El informe Connectivity Socorecard 2009, elaborado bajo la supervisión del profesor Leonard Waverman, profesor de economía del London Business School, otorgó a Chile 6.59 puntos entre los países orientados a la eficiencia y los recursos. Al respecto opinan diferentes personalidades relacionadas con las tecnologías en Chile.

Según Miguel Pérez Arata, presidente de ACTI (Asociación de Empresas de Tecnologías de la Información) el tercer lugar de Chile en el ranking es un reflejo de la capacidad de Chile para adoptar rápidamente las tecnologías y “las compañías están viendo en ella a un aliado estratégico para ganar en productividad”.

También llama a preocuparse por acortar la brecha digital entre empresas, especialmente con las Pymes, para que optimicen sus negocios utilizando la banda ancha ”para  reducir costos y mejorar la gestión”. Enfatiza que las TIC “empujan a las empresas a crecer y ser más competitivas, y para el sector público es un avance hacia un Estado moderno y cercano a los ciudadanos”.

Por su lado, Pedro Huichalaf, activista digital de Liberación Digital, destaca que en Chile ya existe “una conciencia base sobre el efecto positivo de las tecnologías y su rol en la economía del país” y que ahora hay que generar políticas tecnológicas de Estado que sean concordantes con los objetivos del país. “Chile es calificado con un score de 6.59 de un máximo de 10, lo que significa que aún podemos avanzar más en la eficiencia del uso de las tecnologías”.

Jorge Jorquera, de Chile Primero, comenta que el estudio demuestra que se han implementado con éxito las tecnologías, redes y acceso en gran parte del país pero apunta a que los privados no han sido lo suficientemente audaces para sumar tecnología. “Más preocupante aún es lo que pasa con el Estado, donde uno supone que debe ser el ejemplo a seguir por parte de los empresarios, y aunque existen experiencias exitosas como el SII, sus resultados distan mucho de los líderes en esta materia”.

Recalca que hay una tarea pendiente en la forma en que se enseña a usar tecnología. “Hay una brecha importante (sobre todo en el Gobierno) de cómo sacamos partido a las plataformas ya existentes”.

Miguel Arias, de la consultora Divergente, especializada en análisis social de tecnologías, comenta cómo las personas van un paso adelante de las empresas y el gobierno en el uso de las tecnologías, y que las instituciones que tratan de aprovechar las TIC para relacionarse con sus públicos tienden a hacerlo con la lógica antigua, que apunta a descargar información (formularios, material) más que a generarla.

En sus estudios ha encontrado que la gran brecha digital, que dificulta el uso eficiente y creativo de las TICs, no se da tanto por diferencias socioeconómicas, sino que es un asunto más bien generacional. Por ejemplo, para comunicarse con alguien “los adultos primero usan el celular mientras los  jóvenes usan la mensajería instantánea”.

Arias ve acá un espacio para que el Gobierno permita más participación de las personas aprovechando las TIC: Existe la infraestructura y “un gran capital social” de conocimiento de las TIC por parte de un gran porcentaje de las población, que podría aprovecharse en campañas de distinto tipo.

La seguridad de nuestras plataformas (demostrada por las exitosas transacciones que se realizan a través de los sitios web del Servicio de Impuestos Internos, S.I.I. y de la banca nacional) y ciertos avances en gobierno digital (información disponible para los usuarios, trámites on line, sistemas OIRS  para Informaciones, Reclamos y Sugerencias) forman parte de las fortalezas que debieran ser aprovechadas para fomentar la toma de decisiones usando las TIC, afirma Arias.

No deja de ser destacable la opinión de Pablo Matamoros, experto en tecnologías digitales, quien fue uno de los primeros en reparar en el estudio Scorecard y difundirlo en el país. “Aunque pueda parecer una paradoja, podemos deducir que estamos perdiendo una gran oportunidad de maximizar el provecho que le podemos dar a nuestras redes (educación, capacidad humana, desarrollo de software, etc). Aunque seamos eficientes en la gestión y uso de las redes, no estamos generando un valor real a partir de estas”.


En su opinión, deben ser los privados junto con el Gobierno los que deben trabajar en conjunto para que nuestro país deje de ser un productor primario y empiece a innovar y desarrollar tecnologías e industrias que generen más valor para el país.

 

Rodrigo Mazzo Iturriaga




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